El mes de abril arranca con una nueva ola de incrementos en servicios clave que presionarán sobre el costo de vida. Entre los principales ajustes se destacan las subas en el transporte público, las tarifas de luz y agua, las cuotas de medicina prepaga y los alquileres, en un contexto donde la inflación mensual se mantiene en torno al 3% según estimaciones privadas.
En el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA), el transporte vuelve a encarecerse. Desde el 1° de abril, las tarifas de colectivos, subte y peajes aumentan cerca de un 5%, en línea con el esquema de actualización mensual que combina inflación más un adicional del 2%. En la provincia de Buenos Aires, el boleto mínimo con SUBE registrada pasa a $873,37, mientras que en la Ciudad el piso se ubica en $715,26, consolidando una tendencia de subas sostenidas.
A la par, los alquileres registran fuertes ajustes dependiendo del tipo de contrato. Aquellos que aún se rigen por la antigua ley tendrán aumentos del 33,3%, mientras que los firmados bajo el esquema más reciente (Ley 27.737) subirán 47,64%, aunque con una fórmula distinta. Esta dinámica refleja la transición entre marcos regulatorios y mantiene alta la presión sobre los inquilinos.
En el rubro de servicios, las prepagas aplicarán incrementos de hasta 2,9%, en línea con la inflación de febrero. Por su parte, la electricidad tendrá subas que pueden alcanzar el 17%, impulsadas por la estacionalidad y la actualización de costos. En paralelo, AySA implementará un ajuste del 4% en la tarifa de agua, como parte del esquema de recomposición tras el atraso tarifario de 2025.
Con este escenario, abril se presenta como un mes de fuerte impacto en los gastos cotidianos. Las subas llegan en un contexto donde el índice de precios aún no logra perforar el piso del 2% mensual, lo que complica el objetivo oficial de desacelerar la inflación y sostiene la presión sobre el poder adquisitivo de los hogares.


