El ministro de Economía, Luis Caputo, anticipó que el Gobierno buscará obtener US$ 1.000 millones en la colocación del nuevo bono del Tesoro en dólares y que espera validar una tasa menor al 9% anual. Aseguró que ese monto y ese costo financiero constituyen el "objetivo central" del equipo económico. La operación será la primera emisión en dólares desde 2018 y apunta a afrontar vencimientos por US$ 4.200 millones a comienzos de enero sin usar reservas del Banco Central.
Durante un evento con inversores organizado por IEB, Caputo explicó que la colocación forma parte de una estrategia financiera más amplia. Reveló que bancos internacionales "ofrecieron 7 mil millones de dólares" como préstamo directo. En paralelo, sostuvo que el Gobierno buscó acumular reservas de manera "ordenada y barata", evitando una flotación inmediata del tipo de cambio.
Caputo ratificó además que existe "consenso" con el FMI para sostener el esquema de bandas cambiarias. "No vamos a salir de las bandas ni empujar el dólar para arriba", afirmó, y defendió que las bandas "ganaron mucha credibilidad" y "resistieron un ataque histórico", lo que, según dijo, les otorga capacidad para brindar certidumbre.
- También detalló que, con la expansión prevista de la base monetaria, habría margen para recomponer "US$ 7 mil millones" en reservas, una cifra que podría duplicarse si la relación con el PBI aumentara un punto.
El ministro advirtió que una compra acelerada de divisas provocaría emisión que el público no convalidaría y "generaría inflación", además de encarecer la esterilización. Señaló, a su vez, que el volumen del mercado cambiario continúa bajo —"menos de US$ 200 millones por día"— porque muchos agentes "se adelantaron" y dolarizaron carteras antes de las elecciones. Por eso insistió en que el Gobierno avanza "paulatinamente" en el desmantelamiento del cepo.
Ante la consulta sobre las restricciones que aún afectan a las empresas, Caputo dijo que "cuanto más podamos eliminar las últimas restricciones mejor, pero no nos apura nada en particular". Respaldó así un enfoque gradual basado en la necesidad de recuperar credibilidad. "Es pretencioso flotar en un país con esta volatilidad política", afirmó, y remarcó que la gestión mantuvo un rumbo orientado a "bajar tasas e impuestos" frente a "un modelo de suba constante".


