EMFI Group, un banco de inversión de Londres que sigue muy cerca a la Argentina, lanzó un reporte donde destacó varios los puntos relevantes que miran los inversores sobre el país: inflación, dólar y las elecciones son los temas que monitorean. Y se mantienen muy positivos: "A pesar del reciente bajo rendimiento, somos optimistas sobre el progreso en el frente macroeconómico y aún vemos las valoraciones actuales como una oportunidad", dice.
El grupo financiero explica el bajo rendimiento de los títulos argentinos se produjo a pesar del efecto de reinversión, ya que el Tesoro realizó pagos de cupones y amortizaciones parciales el 7 de julio, "lo que pone de relieve la intensidad del sentimiento negativo prevaleciente".
Y destaca que "aumenta la preocupación del mercado por la falta de acumulación de reservas en divisas".
"Si bien el tipo de cambio oficial continúa subiendo dentro de la banda, la probabilidad de reconstruir reservas mediante compras directas de divisas se está desvaneciendo. Además, el presidente Milei enfrentó un nuevo revés político en el Congreso, donde la oposición aprobó un proyecto de ley con un costo fiscal estimado del 1,7% del PIB. Si bien se espera que el presidente lo vete, la medida aún podría erosionar parte de su capital político", afirma EMFI.
De cara al futuro, el banco de inversión londinense dice que el próximo pago significativo de la deuda está programado para enero de 2026, cuando el gobierno debe desembolsar casi US$ 3.000 millones en capital y US$ 1.600 millones en intereses.
"Sin una acumulación significativa de reservas en divisas, recuperar el acceso al mercado será esencial para refinanciar los próximos vencimientos sin mayores interrupciones", apunta.
Y hace un recuento de la macro donde el foco está en el tipo de cambio, la inflación y el contexto electoral:
- "Con la inflación estabilizándose en niveles más bajos, a pesar de la depreciación del tipo de cambio real, y los recientes datos de actividad mostrando un sólido desempeño, creemos que gran parte del trabajo pesado ya está hecho".
- "Tras las elecciones legislativas de octubre, prevemos que el gobierno reorientará su enfoque hacia mejoras en el sector externo, incluso a costa de algunas presiones inflacionarias a corto plazo".
- "Dado que los bonos argentinos actualmente rinden 110 puntos básicos por encima de la mediana para créditos con calificación similar, mantenemos nuestra recomendación de COMPRA".
- "Hoy en día, el tipo de cambio sigue siendo el precio más vigilado de la economía, ya que desempeña un papel central en la configuración de muchos otros precios. Durante el último mes, el tipo de cambio oficial subió un 6,6%. Al mismo tiempo, la debilidad del dólar estadounidense y la apreciación de la moneda brasileña contribuyeron a una mejora del tipo de cambio real efectivo (TCER), lo que ayudó a disipar las preocupaciones del mercado sobre la vulnerabilidad externa de Argentina".
- "Cabe destacar que, desde la implementación del nuevo régimen cambiario, el TCER no solo se ha estabilizado, sino que ha estado aumentando (depreciándose), incluso cuando la inflación se estabiliza a tasas más bajas".
- "No obstante, proyectamos un déficit en cuenta corriente del 1,6% del PIB para 2025, que se ampliará al 1,8% en 2026, tras un superávit del 0,9% en 2024. Si bien el Tesoro sigue sin acceso a los mercados internacionales de capital, un punto clave a monitorear será si el sector privado puede cubrir esta brecha de financiamiento externo para evitar shocks cambiarios que podrían poner en peligro la estabilidad macroeconómica".
- "Dado que el impacto total de la depreciación del tipo de cambio aún no se ha materializado en los datos de inflación, las estimaciones de alta frecuencia de empresas privadas sitúan la inflación de julio en torno al 1,8%, lo que indica un traspaso inferior al previsto".
- "El principal riesgo para la actual tendencia desinflacionaria reside en un posible shock cambiario, en particular si el mercado deja de financiar el déficit por cuenta corriente. Como aspecto positivo, el déficit sigue siendo manejable y está impulsado en gran medida por el sector privado, mientras que el Tesoro se beneficia de un considerable superávit fiscal primario".

