Historia de superación

Quién es Simone Biles, la atleta que cambió la historia de la gimnasia y llegó a la Argentina para inspirar a cientos de fanáticos

La estadounidense brindó la conferencia "El poder de creer" en la Sede de Gobierno de la Ciudad, en Parque Patricios

Simone Biles, la chica de los siete oros olímpicos que se convirtió en leyenda en París 2024
Simone Biles, la chica de los siete oros olímpicos que se convirtió en leyenda en París 2024
8 octubre de 2025

Simone Biles, considerada la mejor gimnasta de todos los tiempos, llegó a Buenos Aires para brindar una charla motivacional y una clínica deportiva en el marco de la designación de la Ciudad como Capital Mundial del Deporte 2027. A sus 28 años, acumula 11 medallas olímpicas (siete de oro) y 23 títulos mundiales, lo que la convierte en la atleta más laureada en la historia de la gimnasia artística. Pero su legado va mucho más allá de los podios.

Nacida en Columbus, Ohio, Biles creció en un contexto de vulnerabilidad: sus padres biológicos eran adictos a las drogas y pasó parte de su infancia en hogares sustitutos hasta ser adoptada por sus abuelos, quienes le brindaron estabilidad y contención. Su carrera comenzó por casualidad, durante una excursión escolar frustrada por la lluvia que la llevó por primera vez a un gimnasio. Aquella visita cambió su destino.

Su historia también incluye episodios oscuros. En 2018, reveló haber sido una de las víctimas del ex médico del equipo estadounidense Larry Nassar, que hoy cumple una condena de entre 60 y 175 años de prisión por agresión sexual a menores. "Ya no tengo miedo de contar mi historia. Yo también soy una sobreviviente", dijo entonces, convirtiéndose en un símbolo de resiliencia y valentía.



Dueña de un repertorio técnico inigualable, Biles es la única atleta en el mundo que tiene cinco elementos oficiales con su nombre, entre ellos el Biles II en suelo (doble mortal con triple giro) y el Biles II en salto, un Yurchenko doble mortal carpado que ninguna otra mujer ha intentado en competencia. Su potencia, control aéreo y precisión forzaron incluso a la Federación Internacional de Gimnasia a revisar el código de puntuación para equilibrar las competencias.

Cada una de sus apariciones en competencia desafía los límites de la física. Su dominio es tal que su nombre ya no solo representa una atleta, sino una medida de excelencia dentro del deporte.



Durante los Juegos Olímpicos de Tokio 2020, Biles tomó una decisión que marcó un antes y un después: priorizó su salud mental y se retiró de varias finales al sufrir los llamados "twisties", un bloqueo neuromotor que afecta la percepción espacial. Su gesto desató un debate global sobre el bienestar emocional en el alto rendimiento. "Sentía el peso del mundo sobre mis hombros", contó luego. Y agregó: "Dormir era lo más parecido a la muerte para mí; era mi forma de escapar".

Lejos de retirarse, volvió más fuerte. En París 2024 ganó tres oros (por equipos, all around y salto) y una plata, consolidando su lugar como la gimnasta más dominante de la historia.

Simone Biles
En Tokio 2020, Simone Biles priorizó su salud mental, dejando una lección de valentía y autocuidado



En su primera visita a la Argentina, Biles, a quien llaman "La GOAT (La Más Grande de Todos los Tiempos)", ofreció la charla "El poder de creer", donde compartió su historia de vida, su lucha interna y su visión del deporte. En el auditorio del gobierno porteño, más de 300 personas escucharon atentamente su relato. Vestida con un elegante traje color chocolate, recibió de Jorge Macri el reconocimiento de Huésped de Honor, quien la definió como "un ejemplo inspirador de superación".

"Si puedo ser honesta, franca y vulnerable, la gente verá que sigo siendo humana, no una máquina de ganar oros", expresó la atleta, arrancando aplausos y emoción.

Durante el encuentro con la prensa, Biles habló también de su labor social: "Trabajo con chicos que viven en hogares de acogida; quiero que tengan oportunidades, que lleguen a la universidad". Mostró su tatuaje con la frase "And Still I Rise" -inspirado en el poema de Maya Angelou- y explicó: "Es un recordatorio de que, sin importar lo que ocurra, siempre voy a seguir adelante".



La presencia de Biles en Buenos Aires la coloca en la misma línea de grandes leyendas que pasaron por la Ciudad, como Usain Bolt o Michael Phelps, íconos que también inspiraron a miles de jóvenes deportistas argentinos. 

Al final de la jornada, cuando le preguntaron por Lionel Messi, respondió entre risas: "Sé quién es, claro. Es una leyenda". Y volvió a sonreír, con esa mezcla de humildad y fuerza que la define.



Su paso por Argentina deja una huella profunda: una lección sobre el valor de creer, caerse y volver a levantarse, sobre la belleza de ser humana incluso en la cima del mundo.

Simone Biles en la sede del gobierno porteño (Reuters).
Simone Biles en la sede del Gobierno porteño. (@gcba)

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