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¿Por qué Italia no juega el Mundial 2026?

La "Azzurra" volvió a fracasar en las Eliminatorias Europeas y se perderá su tercera Copa del Mundo consecutiva tras las ausencias en Rusia 2018 y Qatar 2022

La desazón de los jugadores de Italia tras quedar afuera del Mundial 2026
La desazón de los jugadores de Italia tras quedar afuera del Mundial 2026
3 junio de 2026

El Mundial 2026, que se disputará en Estados Unidos, México y Canadá, será histórico por múltiples razones. Por primera vez participarán 48 selecciones, tendrá 12 grupos de cuatro equipos y será la Copa del Mundo más extensa de la historia. Sin embargo, entre las grandes ausencias hay una que sobresale por encima de todas: Italia, una de las selecciones más exitosas de todos los tiempos, volverá a quedarse afuera del máximo torneo del fútbol mundial.

La eliminación de la "Azzurra" no es un accidente aislado ni una sorpresa de último momento. Se trata de la culminación de una crisis deportiva e institucional que lleva casi dos décadas y que ya dejó de ser una excepción para convertirse en una preocupante costumbre. El seleccionado tetracampeón del mundo no jugará el Mundial por tercera edición consecutiva, algo nunca antes visto en su historia.

La clasificación rumbo a 2026 ya había comenzado cuesta arriba. Italia no logró quedarse con el primer puesto de su grupo en las Eliminatorias Europeas y terminó detrás de Noruega, que obtuvo el boleto directo al Mundial. Obligada a pasar por el repechaje, la selección dirigida por Gennaro Gattuso llegó a la instancia decisiva con la presión de evitar otro fracaso histórico. Pero la historia volvió a repetirse.

El golpe definitivo llegó el 31 de marzo, en el estadio Bilino Polje de Zenica. Italia parecía encaminarse a la clasificación cuando Moise Kean abrió el marcador en el primer tiempo tras una asistencia de Nicolo Barella. Sin embargo, la expulsión de Alessandro Bastoni antes del descanso cambió por completo el desarrollo del partido. Bosnia y Herzegovina aprovechó la superioridad numérica, empató a través de Haris Tabakovic y llevó la definición a los penales. Allí los italianos se derrumbaron: Bosnia ganó la serie 4-1 y selló una de las derrotas más dolorosas en la historia del fútbol italiano.



La eliminación ante Bosnia se sumó a otras dos heridas recientes que todavía permanecen abiertas. En 2017, Italia quedó fuera de Rusia 2018 tras caer en el repechaje frente a Suecia. Cuatro años más tarde, cuando parecía haber recuperado prestigio después de conquistar la Eurocopa 2021, volvió a fracasar al perder inesperadamente ante Macedonia del Norte en el camino hacia Qatar 2022. Ahora, Bosnia completa una secuencia inédita: tres eliminaciones consecutivas en instancias clasificatorias para un Mundial.

El dato adquiere una dimensión todavía más impactante si se observa la historia de la selección italiana. La "Azzurra" ganó cuatro Copas del Mundo: Italia 1934, Francia 1938, España 1982 y Alemania 2006. Sólo Brasil, con cinco títulos, la supera en el palmarés histórico, mientras que comparte el segundo escalón junto a Alemania. Durante décadas fue considerada una de las grandes potencias del fútbol internacional, referencia táctica y competitiva para el resto del mundo.



Sin embargo, desde la consagración en Berlín 2006 comenzó una lenta decadencia. En el Mundial de Sudáfrica 2010, Italia quedó eliminada en la fase de grupos sin ganar un solo partido. Cuatro años después, en Brasil 2014, tampoco logró superar la primera ronda pese a haber debutado con una victoria sobre Inglaterra. Luego llegaron las ausencias de Rusia 2018, Qatar 2022 y ahora Estados Unidos-México-Canadá 2026.

Cuando se inicie el Mundial, Italia acumulará 12 años sin disputar una Copa del Mundo, ya que su última participación fue en Brasil 2014. Si se toma como referencia la última vez que compitió en una fase eliminatoria de un Mundial, el período de sequía resulta aún más dramático. Para varias generaciones de futbolistas italianos, la Copa del Mundo se transformó en una experiencia desconocida.

Detrás de los resultados aparece una discusión más profunda sobre el estado del fútbol italiano. Dirigentes, entrenadores y exjugadores coinciden en que existe una crisis estructural vinculada al desarrollo juvenil, la organización de la Federación Italiana (FIGC) y la evolución de la Serie A. Uno de los diagnósticos más repetidos apunta a la creciente presencia de futbolistas extranjeros en la liga italiana, que redujo significativamente los espacios para el surgimiento de talentos locales.



En ese contexto suele reaparecer el nombre de Roberto Baggio. Tras el fracaso de Sudáfrica 2010, la leyenda italiana encabezó un proyecto de reforma integral del fútbol formativo y elaboró un informe de casi 900 páginas con propuestas para modernizar las academias, mejorar la formación de entrenadores y fomentar el desarrollo técnico de los jóvenes. El documento nunca fue aplicado en profundidad y Baggio terminó alejándose de la estructura federativa denunciando falta de voluntad política para impulsar los cambios.

La crisis también golpeó a la conducción del fútbol italiano. La nueva eliminación provocó una fuerte conmoción dentro de la FIGC y abrió un debate sobre la necesidad de una reforma integral. La sensación predominante es que Italia ya no puede atribuir sus ausencias a accidentes deportivos o partidos aislados: el problema es mucho más profundo y afecta a todo el sistema.

Mateo Retegui - g
El delantero argentino Mateo Retegui, con pasado en Boca, Estudiantes, Talleres y Tigre, se nacionalizó italiano y juega para la “Azzurra”



Como si el golpe deportivo no fuera suficiente, en los meses posteriores a la eliminación surgió una polémica inesperada. El empresario ítalo-estadounidense Paolo Zampolli, cercano a Donald Trump y designado enviado especial para alianzas globales de Estados Unidos, sugirió públicamente la posibilidad de que Italia reemplazara a Irán en caso de que la selección asiática no pudiera participar del Mundial por la tensión geopolítica en Oriente Medio. La propuesta fue rechazada de inmediato por las autoridades italianas.

El ministro de Deportes, Andrea Abodi, fue tajante: “En primer lugar, no es posible. En segundo lugar, no es una buena idea”. En la misma línea se expresó Luciano Buonfiglio, presidente del Comité Olímpico Italiano: “Me sentiría ofendido. Hay que merecer ir al Mundial”. También el ministro de Economía, Giancarlo Giorgetti, calificó la iniciativa como “vergonzosa”.

La respuesta reflejó un sentimiento compartido en Italia. Más allá del dolor por la ausencia, nadie quiere que la "Azzurra" llegue a una Copa del Mundo por decisión administrativa o política. La única salida posible pasa por reconstruir el fútbol italiano desde sus bases y recuperar la competitividad perdida.



Porque para una selección que levantó el trofeo en 1934, 1938, 1982 y 2006, el verdadero desafío ya no es clasificar a un Mundial. El desafío es mucho más ambicioso: volver a ser la potencia que alguna vez dominó el fútbol mundial y dejar atrás una crisis que, por primera vez en su historia, la condenó a mirar tres Copas del Mundo consecutivas desde afuera.

Selección de Italia - g
Italia mirará, otra vez, el Mundial por televisión

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