Terror en Avellaneda

Quién manda en la barra de Independiente: el mapa de poder tras la batalla campal con los hinchas de la Universidad de Chile

Los violentos incidentes en el estadio del "Rojo" revelaron la trama de complicidades entre barras, dirigentes y fuerzas de seguridad

La agresión de los barras de Independiente a los de la U. de Chile
La agresión de los barras de Independiente a los de la U. de Chile
22 agosto de 2025

Los violentos incidentes ocurridos este miércoles en el estadio Libertadores de América-Ricardo Enrique Bochini, durante el partido entre Independiente y Universidad de Chile por los octavos de final de la Copa Sudamericana 2025, colocaron en el centro de la atención mediática a los diferentes integrantes de la barra brava del "Rey de Copas", puesto que fue esa fracción la que terminó gestando el ataque final contra los visitantes.

El partido, que iba 1-1 en el segundo tiempo (con la Universidad de Chile 2-1 en el global), fue suspendido por el árbitro uruguayo Gustavo Tejera y luego cancelado por la Conmebol por "falta de garantías de seguridad"

El encuentro había comenzado en clima tenso. Desde la primera parte, los hinchas visitantes, ubicados en la tribuna Pavoni Alta (cabecera Sur), arrojaron proyectiles de todo tipo -mampostería, caños, sanitarios y bombas de estruendo- contra los locales que estaban en la bandeja inferior y en las Gargantas.



Lo peor llegó en el segundo tiempo del encuentro con la reacción de la barra oficial de Independiente, luego de que otros sectores del estadio les cantaran "no tenés vergüenza, por la plata no se alienta" y "la barra tiene miedo". En ese momento irrumpió en el sector visitante y se desató una ola de violencia con golpizas, desnudamientos, humillaciones e incluso una persona que saltó al vacío desde lo alto de la tribuna

El saldo fue dramático: más de 170 heridos, 125 detenidos (sólo hay dos barras de Independiente) y cuatro hospitalizados en estado crítico, dos de ellos con traumatismos de cráneo y pronóstico reservado en el Hospital Fiorito.

Independiente-Universidad de Chile
Un hincha de Universidad de Chile saltó al vacío al no tener escapatoria



En la cancha de Independiente hubo una barbarie, pero también una historia que corre por debajo de un operativo de seguridad tan ineficaz como insólito. No hubo pulmones ni barreras de contención que separaran ambas hinchas en la Pavoni Alta. La Policía no intervino cuando los barras de la Universidad de Chile -considerados junto a los de Colo Colo los más peligrosos de Chile- comenzaron a arrojar proyectiles a la bandeja inferior. No se permitió el ingreso de Infantería como contención y, lo más grave, la Bonaerense miró hacia otro lado cuando la barra oficial del "Rojo" decidió saltar por la zona de las piletas y meterse por el anillo interno a la tribuna visitante.

Detrás de la noche de terror en Avellaneda se esconde una guerra interna. La barra oficial, conocida como "Los Dueños de Avellaneda" y liderada por Juan Ignacio Lecznicki y Mario Nadalich, cuenta con apoyo dirigencial, respaldo político y protección policial. Ocupa la cabecera Norte del estadio. Heredaron la estructura armada por Pablo "Bebote" Álvarez y consolidada durante la gestión de Hugo Moyano. Su influencia excede al estadio: operan en la Villa 21-24 con vínculos en el narcotráfico y negocios paralelos.

Enfrente aparece la facción disidente, encabezada por los hermanos David y Emanuel Escubilla, que dominan la cabecera Sur, abajo de donde estaban los hinchas de Universidad de Chile. Tras la caída de "Bebote" Álvarez intentaron quedarse con el mando, registraron la marca "La Gloriosa Banda de Independiente" para vender merchandising y hasta protagonizaron enfrentamientos en un amistoso en Uruguay y en la sede social del club. En Avellaneda todos sabían que la tensión latente podía estallar en cualquier momento.



Se trata de una barra integrada (o tomada) por barrabravas de Barracas Central y de clubes del ascenso de la zona sur del Gran Buenos Aires, exiliados de la de Huracán por vender droga en la tribuna del "Globo" y delincuentes que se mueven en la Villa 21.

Dicho en jerga criolla, la barra de Independiente es un rejunte de "tumberos" y el ambiente espeso que se ve cada fin de semana en la popular Norte Baja puede definirse como "jíbaro". Volvieron a verse robos descaradamente, venta de droga y una resistencia del socio civil ante estos delincuentes que tomaron el mando de la tribuna hace cuatro años cuando se detuvo a "Bebote" Álvarez en 2017.

Estos manejos de la actual barra de Independiente los saben en los que transitan domingo tras domingo el estadio Libertadores de América. Ahora bien, imagine que toda una cancha los incite a delinquir como hizo la gente del "Rojo" el miércoles ante los otros delincuentes, los chilenos.



Claramente, fueron con ese aval a cometer una barbarie, un hecho inédito en la tribuna de Independiente, salvo si retrocedemos al trágico antecedente de abril de 1985, cuando la policía asesinó al hincha de Boca Adrián Scaserra en la vieja Doble Visera

Los incidentes en la tribuna visitante no fueron improvisados por las barras de Independiente. Hubo una estrategia de guerra: un grupo de la oficial intentó entrar por el acceso principal para distraer a la Infantería, mientras la segunda línea rompió un portón interno y comenzó el linchamiento que dio la vuelta al mundo.

La connivencia entre barras, dirigentes y fuerzas de seguridad volvió a quedar en evidencia. "Tienen todo el apoyo de la Policía. Viajan con micros pagos por el club, con móviles policiales por delante y por detrás", detalló Gustavo Grabia, especializado en las internas de los grupos violentos, en diálogo con Radio con vos 88.9. A cambio, el club obtiene control en la tribuna y cierta "paz" interna. Por eso lo ocurrido no fue un estallido espontáneo, sino el resultado previsible de una maquinaria que funciona hace años en el fútbol.



Logo de Google
Seguí a El Economista en Google Agreganos a tus medios preferidos.
+ Agregar