La venganza de Luis Enrique: echó a las figuras, bancó a los pibes y ahora va por la Champions
Ideas

La Revolución de Luis Enrique

Adiós a los egos, hola a la gloria: el PSG llega a la final de la Champions con un equipo de pibes y hambre de título

Como en las viejas épocas. Sin vender ni comprar espejitos de colores. Poniendo lo deportivo antes que el marketing en pos de sumar títulos y gloria deportiva. El Paris Saint Germain jugará la final de la Champions League contra el Inter de Lautaro Martínez (rival de River en el Mundial de Clubes de junio) con la convicción del cambio como estandarte, habiendo barajado y dado de nuevo. El mata-Premier de esta edición quedó a sólo noventa minutos de ponerle fin a una sequía europea de 55 años rompiendo los moldes del fútbol moderno: despidiendo a las figuras consagradas y yendo por las figuras del futuro.  

El club parisino, fundado en 1970 y con dueños qataríes desde 2011, puede llegar a quedar en la historia grande del fútbol europeo y de la manera menos imaginada. No por haberse cargado en fila al Liverpool, el Aston Villa y el Arsenal, colosos de la Premier, la liga más poderosa del mundo fútbol, sino por la fórmula elegida para rearmar su camino. Por dejar de centrarse en nombres rutilantes que acaparan las redes sociales con millones de seguidores como camino al éxito y centrarse en el armado de un verdadero equipo, sin tanto egos ni figuras rimbombantes en el vestuario. Porque el equipo financiado por los "petro-dólares" qataríes se topó con la cruda realidad cuando tras perder la final de la Orejona 19-20 fue por Messi y Sergio Ramos (entre otros) y tampoco logró que Leo les devuelva la ansiada gloria. Esa que ubica al Olympique de Marsella como el único team francés en haber ganado la Champions, en 1993. 

Pero el presente, y la muñeca de Luis Enrique para imponer su idea, ahora lo ubican a sólo peldaños del histórico objetivo.



La reestructuración total del PSG terminó de concretarse cuando Mbappé se fue al Real Madrid y el tridente MNM terminó de disolverse por completo, el verano europeo pasado. Y fue el mismísimo deté Luis Enrique que redobló la apuesta tras salida de Kylian asegurando que serían mejores sin él, sin temor alguno ni intención de ridiculizar a Mbappé. El club bancó el mensaje y la apuesta del español y cambió los requisitos a la hora de rearmar su plantel: basta de jugadores consagrados y bienvenidos jóvenes de menor perfil con renovado hambre de gloria. Y así llegaron las actuales figuras de un PSG que vuela con contraataques fulminantes, transiciones feroces y un fútbol de alto vuelo, donde las individualidades sorprenden tanto como el próspero funcionamiento colectivo.

Escoltado desde atrás por el gigante arquero Donnarumma, empujado desde la defensa por Hakimi y Nuno Mendes, laterales con alma de delanteros y comandado en ataque por un "Mosquito" Dembele que se postula para Balón de Oro tras la salida de Mbappé, el PSG tiene un siete de espadas y otro de oro en los extremos, allí donde encandila con la impredicibilidad del georgiano Kavarastkhelia y la nueva perla del fútbol francés, Desiré Doué. 

Para resaltar aún más el trabajo del equipo de Luís Enrique, vale destacar que se trata de uno de los planteles más jóvenes de la actual Orejona (23,8 años), una señal de optimismo para el conjunto parisino de cara al futuro y a la final con el Inter, que tiene un promedio de 29 años de edad. Porque pase lo que pase en la final, el PSG devuelve el precio de la entrada con una receta tan vieja como el fútbol: dándole pelota a los pibes, la revolución de Luis Enrique.



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