Golpe duro

Cuartetazo en Asunción y alarmas en Núñez

Gallardo no termina de encontrar las formas para convencer al hincha y dejarlo tranquilo de que su equipo está en el camino correcto.

Franco Armani viene levantando el nivel.
Franco Armani viene levantando el nivel. .

Y Talleres está de fiesta como nunca. La "T" le ganó la final de la Recopa Internacional a River por penales y por primera vez en su historia el equipo cordobés festeja un título nacional, señores. Tras una loca definición desde los doce pasos tras un 0-0 chato como el nivel de River en sus últimos partidos, el grito de campeón quedó para el equipo del Cacique Medina.

Un partido de vuelo bajo, con una definición por penales insólita, electrizante. Porque aparecieron los que nunca aparecen y pifiaron los que siempre fueron garantes de alegrías. Porque pintaba para la noche soñada, de reivindicación total de Franco Armani (el eternamente criticado por nunca adivinar ni el palo a la hora de los penales) pero tras fallos de Colidio, Montiel y Lanzini terminron las alarmas encendidas para River y la locura desbocada para Córdoba. 

Lo de River, porque se llevó una derrota que, si bien pesa poco en la estadística, tratándose de un título de poco peso, pasa más por las formas que no termina de encontrar Gallardo para convencer al hincha y dejarlo tranquilo de que su equipo está en el camino correcto.



Talleres, campeón por primera vez  de un título nacional, sólo había ganado un partido en el campeonato de Primera en lo que va del año, un dato que torna más preocupante más aún lo expuesto por River en Asunción. 

Que el team de MG pudo quedarse con la victoria en el tiempo neto de juego, sí, quizás sí, pero que también podría haber perdido sin atenuantes si no era por el renacido Armani. 

Porque el River de Gallardo, al menos en lo que va del año, parece ser eso: un conjunto de voluntades, un equipo inestable con una identidad difusa, que sucumbe ante rivales de mucha menor jerarquía que la que tiene el Muñeco en su plantel con cuatro campeones del mundo incluidos. 



Porque el cachetazo que recibió el domingo en el Monumental ante Estudiantes vaya y pase, era tolerable siendo que el Pincha viene en alza justo en una semana en la que encima Boca tocó fondo, algo que suele relajar al hincha. Pero lo de anoche fue tan malo que ni el más optimista millonario habrá podido rescatar algo. Porque las inaguantables temperaturas, el comprimido calendario deportivo y las lesiones (Driussi y Martinez Quarta anoche en River) las sufren todos los equipos. 

La "T" superó a River en intensidad y por eso se quedó con todo y River con la sensación de que se está acorralando en una calle de presiones y urgencias. 

Porque Gallardo, más allá de responsabilizarse de la derrota, mostrándose optimista y compuesto en la conferencia pos-final, sabe que no le encuentra el compañero ideal a Enzo en el medio campo, que el Pity Martínez y Lanzini siguen en la búsqueda de su mejor versión sin despegar como todos esperaban. Y sin decirlo, se nota que la llegada inminente de Kevin Castaño, su refuerzo fetiche, sería como un bálsamo en medio de tanta agua que hace River en la mitad de cancha. Porque ni Simón, ni Lanzini ni el desconocido Kranevitter parecen estar a la altura de las necesidades que el equipo tiene en esa zona medular.



Así, River entrega títulos baratos que le cuestan caro al Muñeco. Justo tras el mercado de pases donde mejor se reforzó, cuando la banda tenía que volver a sonar, fue Talleres el que puso cuarteto a todo volumen en Asunción y se llevó la Recopa Internacional.

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