Escenario

¿Hacia dónde irá la industria automotriz nacional?

No sólo en Argentina sino en el mundo, quien se adapte más rápido y lea mejor lo que necesitan y demandan los consumidores, sobrevivirá.

No quedan dudas de que eliminar o alivianar los impuestos repetidos y distorsivos, como Ingresos Brutos, es una deuda pendiente.
No quedan dudas de que eliminar o alivianar los impuestos repetidos y distorsivos, como Ingresos Brutos, es una deuda pendiente. EE
Sergio Cutuli 4 septiembre de 2025

¿Hacia dónde irá la industria automotriz nacional? Qué difícil resulta pensar en estos "grandes" temas cuando "lo urgente siempre tapa lo importante". 

Sin embargo, es una obligación que todos los actores se lo pregunten a diario, a pesar de la coyuntura o el gobernante de turno. Porque el mundo sigue girando, y este sector en particular está inmerso en una transformación sin precedentes.

Lo positivo de los últimos doce meses es que el conjunto de la industria automotriz argentina logró, de algún modo, dejar de caminar entre la neblina y sobre arenas movedizas y pasó a tener una visión un poco más clara y a pisar sobre firme. Se aferró con uñas y dientes al ordenamiento de la macro y a este inicio de estabilidad (que, de más está decir, puede ser efímero), y sobre eso sentó sus pilares.



Lamentablemente, el maldito calendario electoral que suele enfriarlo todo, puso en stand by o postergó para después de octubre (condicionado a los resultados en las urnas) algunos cambios que se precisan para empezar a construir sobre esos pilares.

Competitividad

El logro mayor en este tiempo fue instalar la necesidad de una reforma tributaria tendiente a mejorar la competitividad, fundamentalmente a la hora de exportar. Uno a uno los diferentes actores del sector alzaron sus voces hasta sonar como un coro armonioso: "Exportamos 12 puntos de impuestos. Todos miran a China pero Argentina no puede competir con Brasil o México, y ni siquiera exportar a Chile".

No quedan dudas de que eliminar o alivianar los impuestos repetidos y distorsivos, como Ingresos Brutos, es una deuda pendiente y una necesidad concreta para toda la cadena productiva. 



A eso le sigue una agenda más dificultosa y a la que pocos se animan a hacerle frente (mucho menos a hablarlo en on) que es la de sentarse a negociar reformas con la Provincia de Buenos Aires y con los municipios para reclamar por la reducción, eliminación o exención a la hora del pago de tasas e impuestos.

Infraestructura

Otro logro fue haber puesto en agenda la necesidad de invertir en infraestructura. Hoy tampoco quedan argumentos para no mejorar rutas y autopistas, ampliar puertos o recuperar vías ferroviarias para transportar insumos y vehículos terminados. 

Ante la negativa del Gobierno de hacerlo a través de obra pública, deberá ser mediante la intervención de privados (con adjudicación por concesión). No importa quién ni cómo, sino que se haga, bien y pronto. 



Recientemente se avanzó con la liberación de los bi-trenes y es positivo, pero esos camiones del doble de tamaño y mayor peso deben seguir abonando peajes para circular por las mismas trazas maltrechas y peligrosas de siempre.

El primer bitren de Renault que llegó a Córdoba desde Buenos Aires.
El primer bitren de Renault que llegó a Córdoba desde Buenos Aires.

Inversiones

¿Y el RIGI? La respuesta de los empresarios es la misma desde que se anunció la medida: "No nos sirve porque tal como está armado implica arrancar de cero con otro CUIT y duplicar todo. Se precisa una reforma que agilice los procesos y facilite la llegada de inversiones". Lo saben las terminales, lo sabe el Gobierno y lo sabe la prensa. ¿Por qué no se hizo esa modificación que hubiera deparado en anuncios de inversiones para fabricar modelos electrificados? No hay una respuesta, al menos no una lógica y que no involucre a los tiempos de la política por sobre los de la economía y el desarrollo.



Para una segunda etapa, para una mirada de largo plazo, queda pendiente una cuestión de fondo: emular a Brasil que -a pesar de los cambios de signo político- lleva años desarrollando sucesivos programas de promoción industrial. 

Primero lo hizo con el Inovar-Auto (2013-2017) con el objetivo de fomentar el desarrollo tecnológico, la competitividad, la eficiencia energética y la producción local. Le siguió el actual ROTA 2030 (2018-2023) con un enfoque más amplio en modernizar la industria, promover la investigación y desarrollo, la seguridad vehicular, la eficiencia energética y la competitividad, incluyendo incentivos para vehículos electrificados, y sin excluir a los importadores.

Argentina en su momento quiso y no pudo/no supo. En diciembre de 2019, tres meses antes del inicio de la pandemia de Covid-19, el Presidente Alberto Fernández asistió a la presentación del "Plan Estratégico Automotor 2030". Por iniciativa del SMATA, y con el visto bueno de ADEFA y de toda la cadena de valor, fue el fruto de 10 meses de trabajo en conjunto con la Escuela de Negocios de la Universidad Austral.



La presentación fue sólo eso, y hoy es un amargo recuerdo como también lo es el plan "Un millón de Vehículos" que en marzo de 2017 involucró al Gobierno del Presidente Mauricio Macri y los gobernadores de Córdoba, Buenos Aires y Santa Fe. La intención era llegar a esa cifra aspiracional y pomposa en 2023. Pero...pasaron cosas.

Está claro que no se necesitan anuncios sino acciones concretas que no sólo favorezcan la llegada de inversiones sino que ayuden a que no se vayan quienes llevan años invirtiendo y generando empleo. 

La competencia es feroz y lo será mucho más, y por eso Argentina deberá optar por un modelo industrial de complementación, y a la vez ponerse a tono con el mundo que viene para no perder el tren de cambio.



Si China pareciera haberse focalizado en vehículos eléctricos y puede fabricarlos a bajo costo, habrá que aceptarlo y ofrecer alternativas adecuadas en otros segmentos y con otras tecnologías adaptadas a nuestros usos y caminos. La movilidad no deber ser vista como una sola sino como la combinación de opciones y energías.

No sólo en Argentina sino en el mundo, quien se adapte más rápido y lea mejor lo que necesitan y demandan los consumidores, sobrevivirá. Quien no lo logre sucumbirá o deberá conformarse con ser aliado o partner de una avanzada asiática que tiene como ventajas el bajo costo laboral y la escala productiva, nada menos.

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