Tecnología

Shell presentó su propio auto eléctrico que se recarga en 9 minutos

El Triple 10 Challenge, desarrollado por la compañía energética, muestra avances en diferentes aspectos de la electromovilidad. Apunta a desarrollar vehículos sin baterías pesadas y que no dependan sólo de los cargadores más potentes para poder hacerlo en poco tiempo.

Shell presentó el Triple 10 Challenge.
Shell presentó el Triple 10 Challenge.
2 julio de 2026

Shell presentó el Triple 10 Challenge, su propio auto eléctrico de demostración tecnológica, el cuakl fue desarrollado para plantear una nueva filosofía de diseño aplicable a la próxima generación de vehículos 100% eléctricos de batería (BEV).

Se trata de un vehículo compacto orientado al segmento de gran volumen que propone una alternativa a la tendencia actual hacia baterías cada vez más grandes, a través de una redefinición de la gestión térmica.

Cara Tredget, Vice-presidenta de Movilidad y Tecnología de Lubricantes de Shell, señala que el Triple 10 Challenge le permitió a la compañía desbloquear el potencial de una carga más rápida, sistemas más livianos y una mayor eficiencia a lo largo del ciclo de vida del vehículo, gracias al uso de los fluidos térmicos avanzados de Shell, en colaboración con sus socios de co-ingeniería.



La premisa fue clara: cumplir tres objetivos que, según Shell, pueden marcar el rumbo de la movilidad eléctrica, tal como es el poder cargar sus baterías en menos de 10 minutos, ofrecer una autonomía de 10 km/kWh y una huella de carbono a lo largo del ciclo de vida de 10 toneladas de CO2e.

El Triple 10 Challenge es el primer vehículo homologado para circular que ha demostrado el potencial de una arquitectura de refrigeración simplificada, de circuito único, capaz de gestionar de forma eficiente la carga térmica de todo el sistema de propulsión, incluso en los escenarios de carga rápida más extremos y en condiciones reales.

¿Cómo es el Triple 10 Challenge de Shell?

El Triple 10 Challenge fue diseñado para alcanzar 10 km/kWh de eficiencia con un sistema de batería más chico y eficiente, lo que supone una mejora de más del 30% en la eficiencia energética global respecto a numerosos vehículos eléctricos actuales, gracias a los fluidos térmicos avanzados de Shell, que permiten una gestión térmica óptima.



Así las cosas, es capaz de cargar la batería del 10% al 80% en 9 minutos y 54 segundos, sin comprometer la estabilidad térmica ni la vida útil del sistema; es cierto que algunos vehículos eléctricos actuales pueden cargar en menos de 10 minutos, pero esto requiere el uso de cargadores ultrarrápidos de más de 300 kW, poco habituales en la red pública de carga.

La tecnología desarrollada por Shell junto a otros partners permite recargas rápidas y bajo peso en el auto. - ss
La tecnología desarrollada por Shell junto a otros partners permite recargas rápidas y bajo peso en el auto.

El Triple 10 Challenge, en cambio, logra este resultado utilizando la infraestructura de carga existente, con un cargador estándar de 175 kW, añadiendo 24 km de autonomía por minuto de carga, frente a una media de 13 km/minuto en los BEV convencionales con el mismo cargador, lo que equivale a casi un 90 por ciento más de autonomía añadida por minuto de carga.



Además, se estima que el Triple 10 Challenge tiene una huella de carbono de ciclo de vida de aproximadamente 10 toneladas de CO2e.

Gracias a su diseño liviano, la capacidad optimizada de su batería, el uso de materiales reciclables y de baja huella de carbono, junto con el uso de electricidad 100% renovable para la carga del vehículo, esta cifra representaría una reducción de alrededor del 50% en las emisiones de ciclo de vida frente a los vehículos eléctricos de batería habituales en el mercado europeo.

Una de las claves del rendimiento del Triple 10 Challenge reside en el fluido térmico Shell Recharge; a diferencia de los sistemas de refrigeración tradicionales basados en agua-glicol, el fluido dieléctrico de Shell permite la refrigeración por inmersión directa de la batería y de los componentes del sistema de propulsión, incluidos el motor y la electrónica de potencia.



Esta redefinición de la gestión térmica de la batería y la propulsión ha permitido avanzar hacia una carga más rápida, sistemas más ligeros y una mayor eficiencia a lo largo del ciclo de vida, empleando tecnologías ya existentes y escalables en la actualidad.

El prototipo se presentó en el circuito de pruebas de HORIBA MIRA, en Reino Unido, como culminación del proyecto. La incorporación de un paquete de baterías más compacto y eficiente, con menos módulos, junto con el uso del fluido térmico avanzado de Shell, que permite simplificar la arquitectura de la carcasa, contribuye a una reducción de alrededor del 25% en el costo total del paquete de baterías respecto a un vehículo eléctrico convencional.



Shell anunciado además la integración de todas sus capacidades en el ámbito de los vehículos eléctricos bajo la marca Shell Recharge, abarcando carga, fluidos y soluciones de batería, con el objetivo de ofrecer una propuesta única e integral tanto para clientes B2B como B2C (como parte de este proceso, dejará de utilizarse la marca Shell EV-Plus).

El Triple 10 Challenge es una demostración del potencial de la tecnología de fluidos por inmersión y un ejemplo de la excelencia británica en co-ingeniería. Para lograrlo, Shell trabajó junto a distintos referentes del sector automotor para integrar el fluido térmico Shell Recharge y maximizar el rendimiento del vehículo:

RML se encargó de liderar la arquitectura del paquete de baterías y su integración de alto rendimiento, empleando el fluido dieléctrico de Shell para eliminar el cableado y las tuberías pesadas y complejas propias de los sistemas tradicionales de agua-glicol, logrando así reducir el tamaño del paquete y la masa total del vehículo.



Empel Systems desarrolló el motor eléctrico avanzado y las unidades de tracción; gracias al sistema de refrigeración por inmersión de circuito único, de alta eficiencia, se logró reducir significativamente el tamaño de los motores manteniendo una densidad de potencia excepcional, contribuyendo así al objetivo de eficiencia de 10 km/kWh.

HORIBA MIRA realizó la integración, las pruebas y la validación del vehículo. Utilizando su sistema VTEOS (Vehicle Thermal and Electrical Optimisation System), la compañía validó la eficacia de la arquitectura de fluido único, sometiendo el sistema a condiciones climáticas extremas simuladas a nivel global y comprobando su compatibilidad retroactiva con radiadores estándar.

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