Análisis

El no "boom" de los autos chinos, que dejaron de ser chinos

Llegaron más marcas y modelos desde el Gigante asiático, pero es una marca "tradicional" la que manda en volúmenes de ventas de autos chinos. ¿Qué permitió y a la vez impidió el cupo, y por qué hay que separar oportunidad de oportunismo?

¿Hay un boom de autos chinos? No, y te lo explicamos.
¿Hay un boom de autos chinos? No, y te lo explicamos.
Sergio Cutuli 19 diciembre de 2025

Según la RAE, la definición de "boom" es el "éxito o auge repentino de algo". Entonces, ¿es correcto hablar de un boom de autos chinos en el mercado argentino? De ninguna manera, aunque hay que empezar por entender que es muy probable que los autos chinos no necesariamente llevan una marca china en su frente.

Al cabo de 2024, la marca china que más vendió fue BAIC, con 772 unidades a lo largo de todo el año (en un mercado de 414.041 unidades), cifra que superará largamente en 2025 y que se espera que finalice en alrededor de 4.500 unidades (con patentamientos estimados en 615.000).

Sin embargo, el modelo de origen chino que más patentamientos acumula es Ford Territory, con 13.421 hasta noviembre y que probablemente redondee las 15.000 cuando lleguen las cifras de patentamientos de diciembre.



En ese momento se confirmará que dentro del Top 30 de modelos más vendidos del mercado argentino sólo habrá un modelo llegados desde China, y es precisamente Territory. Y acá hay un punto de inflexión porque este SUV logró derribar prejuicios y ganarse un espacio en el mercado con el alcance, gracias al respaldo e historia de una marca muy establecida en el país.

Chevrolet, en menor medida, dio un paso similar con el Spark EUV, un modelo 100% eléctrico que llega importado desde China beneficiado por el cupo de electrificados que ingresan sin arancel del 35%, y que hasta noviembre patentó 196 unidades, dándole pelea a BYD, la marca de origen chino vista con más recelo por la industria, que ese mes patentó 261 unidades.

Seguramente BYD cierre este año con números muy bajos debido a que su lanzamiento se concretó en el segundo semestre y a que quizás muchos clientes desean tener un modelo 2026 en su poder y estiren el trámite del patentamiento a enero.



No obstante, es de esperar que comience a escalar posiciones y a batallar con BAIC, considerando que -a diferencia de la marca comercializada por el Grupo Belcastro- sólo tiene en su oferta modelos electrificados, y eso puede ser una limitante.

También lo es el cupo asignado por el Gobierno, que en el caso de BYD es de apenas 3.700 unidades para todo 2026, lo que no quiere decir que no pueda ingresar mayor cantidad pero abonando el arancel del 35% con apoyo de casa matriz, si es que lo necesita.

Ford, en contrapartida, se aseguró poder ingresar 10.000 unidades de Territory híbrida sin arancel, las cuales se sumarán a las que decida importar con motor a combustión, y acá es donde ya podemos adelantar que también a lo largo de 2026 el modelo de origen chino más patentado será este SUV de Ford, sumando todas sus variantes.



El "boom", en este caso, corre exclusivamente por cuenta de la automotriz de Pacheco que aprovechó la complementación de su joint-venture con JMC para traer un modelo atractivo (en términos de precio-producto) desde el Gigante Asiático.

De todos modos donde podemos coincidir en que esta virtual apertura del mercado (por el cupo y una flexibilización en las importaciones) permitió la llegada de nuevas marcas que resultaban extrañas en nuestras calles y que, probablemente, no todas sobrevivan (dicho por ellas mismas).

Oportunidad y oportunistas

Hay una no tan sutil diferencia entre la oportunidad que significa aprovechar una ventana de incentivo fiscal como la que puso el Gobierno Nacional para desarrollar y acceder a nuevas tecnologías, y el oportunismo de algunos importadores que quizá quieran sacar rédito trayendo un puñado de autos electrificados desde China, aprovechando el margen de ganancia que ello implica.



El cupo no es antojadizo, son 50.000 unidades anuales por 5 años, y en un escenario que impide el libre comercio evita -de algún modo- lo que pasó en otros países como Brasil, donde aparecieron marcas y modelos, y pusieron en jaque a la industria local.

Eso obligó a propiciar las inversiones para generar empleo y sentar las bases de una producción china en suelo brasileño que aún no es tal, ya que apenas se está iniciando el ensamblado con la promesa de sumar partes y mano de obra local en los años venideros.

Si esto último se concreta y se cumple con la normativa de localización de piezas que permitan la exportación al Mercosur, ahí podría cambiar la ecuación y darse un "boom" de autos chinos, que tampoco lo serán, porque llegarán desde Brasil (aunque con mayoría de piezas hechas en suelo asiático).



En este contexto hay que estar atento, como consumidor, con quién está detrás de cada marca que llega y el respaldo que brindan para evitar dolores de cabeza de "oportunistas" poco serios. Quedarán las mejores y las que hagan las cosas de la mejor manera, porque el argentino sabe que "lo barato sale caro" y en este caso ni siquiera suelen ser mucho más baratos.

Asimismo, cuando se mire a las marcas "tradicionales" habrá que aceptar que hay modelos y proyectos que llegan desde China (o con plataforma de ese origen) que son los que permiten la viabilidad y sustentabilidad de las operaciones en suelo argentino, y que no significa que vayan a ser de una calidad inferior.

Un caso en 2026 será la concreción de la Nueva Volkswagen Amarok, desarrollada sobre la plataforma de la pick-up Interstellar X de Maxus, una marca china del grupo SAIC; guste o no, es la solución que encontró VW para sostener su planta de Pacheco pensando en el largo plazo.



De manera directa parece menos probable que una automotriz china decida producir localmente teniendo mayores facilidades del otro lado de la frontera; no obstante ya son varios los que reconocen consultas y visitas, hay interés concreto de distintas marcas para hacerlo tanto en Buenos Aires como en Córdoba, aprovechando la capacidad ociosa de algunas terminales.

Acá es donde el Gobierno (o mejor dicho los Gobiernos) pueden generar su propia oportunidad propiciando inversiones, bajando tasas e impuestos, y compitiendo con municipios y provincias, como es usual en Brasil.

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