La inserción internacional de Argentina en la pospandemia

8 de julio, 2020

Mapa Argentina reformas

Por Jorge Neme Secretario de Relaciones Económicas Internacionales

La irrupción del Covid-19 y las medidas de aislamiento que, en mayor o menor medida, adoptaron todos los países del mundo han tenido un impacto sin precedentes en la economía global. Nunca antes el comercio, la producción, el transporte y el empleo, entre tantas otras variables, se habían detenido de manera voluntaria a escala planetaria. Como a todos, la pandemia nos tomó por sorpresa. Sabíamos que iniciábamos la gestión con un panorama muy complejo, pero el escenario mundial nos trajo aún mayor incertidumbre.

Pese a la coyuntura, en la Secretaría que conduzco procuramos continuar generando iniciativas para promover las exportaciones y atraer inversiones. Implementamos proyectos en dos planos, el primero –urgente, inmediato- vinculado con la emergencia sanitaria; el segundo de mediano y largo plazo, con miras a generar una estrategia para “el día después” de la pandemia.

En el primer grupo de acciones le pedimos a la red de embajadas argentinas que monitoreara las medidas de comercio exterior aplicadas por otros países por la crisis del Covid-19 que pudieran representar una traba para nuestras exportaciones. Tomamos una actitud asertiva frente a un mundo cuya primera reacción fue cerrarse. Elaboramos un mapa, que pusimos a disposición de las empresas, con todas las medidas sanitarias globales que pudieran afectar sus ventas externas. El monitoreo incluye información sobre posibilidades de importación de insumos claves para nuestra situación sanitaria que no fueran producidos en el país o complementaran producción nacional estratégica. De esa manera, en los primeros meses de la pandemia se realizaron múltiples gestiones para destrabar exportaciones de principios activos básicos para medicamentos que estábamos necesitando o para facilitar el ingreso de técnicos de empresas que invierten en Argentina, superando las restricciones a la circulación que existen a nivel global, mientras cumplíamos estrictamente los protocolos de salud de nuestro país.

En un segundo orden, trabajamos activamente en cuestiones de fondo. Un primer asunto fue nuestra posición ante las negociaciones comerciales externas del Mercosur: ya antes de asumir veíamos que el bloque estaba avanzando a un ritmo demasiado acelerado para lo que permitían las condiciones de Argentina, forzando algunos términos de las negociaciones y sin ganancias palpables para el Mercosur. En ese sentido, el panorama de proteccionismo global que se abrió con la pandemia, reforzó la certeza de que debíamos rever el modo de participación de nuestro país en estos escenarios. Argentina expuso esta posición a sus socios, sin rodeos pero con calma. Luego de ese paso, correcto, necesario y pragmático, conseguimos un consenso en el seno del bloque sobre un modo de avanzar en las negociaciones satisfactorio para todos los miembros. Creemos en un Mercosur fuerte, que se consolide internamente, que desarrolle competitividad para luego conectarse al mundo con una producción diversificada y con valor agregado.

Por otro lado, en el plano de la promoción comercial que lleva adelante la Cancillería, hemos creado el Consejo Público Privado para la Promoción de las Exportaciones con el objetivo de poder incorporar la visión del sector empresario en la definición de la estrategia de la política exportadora. Un paso similar vamos a dar en relación a las provincias, porque entendemos que la única manera de crear una política de exportaciones sustentable es con una propuesta federal y que integre la mirada del sector privado. En breve, además, pondremos a disposición de las empresas un mapa de las posibilidades de negocios para nuestros productos agroindustriales que analiza las oportunidades comerciales que se produjeron en el contexto de la pandemia.

Los nombrados son solo algunos ejemplos que muestran nuestro esfuerzo proactivo ante un escenario mundial incierto y fluctuante. El objetivo es conectarnos al mundo en forma pragmática, sin dogmatismos de ningún tipo; incorporarnos competitivamente a las cadenas globales de valor y apuntalar un crecimiento exportador sostenible, menos sujeto a los vaivenes externos.

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