El viento cambió

Los problemas del escenario global

21 de septiembre, 2015

El viento cambió

Hace unas semanas, se produjo un hecho bastante inédito. Mauricio Macri y Axel Kicillof coincidieron en su visión de la economía global. Increíble, pero real. “Pinta que se vienen tiempos globales menos favorables”, dijo Macri en The Council of the Americas 2015. Más categórico, unos minutos después y desde el mismo atril, el ministro de Economía dijo: “El mundo está para atrás”. Al margen de las diferencias en las entonaciones, los objetivos detrás de las palabras y las maneras de afrontar para los interesas nacionales en los próximos semestres. Si ambos coinciden, nos ahorramos el trabajo de pensar quién tiene razón. En efecto, el viento está soplando de frente y nada indica que la racha vaya a cambiar. “El próximo Gobierno deberá administrar una herencia compleja, a la cual en el último año se le ha sumado un inquietante deterioro en las condiciones externas que son relevantes para Argentina”, sintetiza Miguel Kiguel. El consultor Federico Muñoz elabora un índice en base a cuánto crecerán nuestros socios comerciales ponderado por nuestra exposición comercial a esos países. “Según nuestro Indice de Demanda de Exportaciones Argentina, el 2015 sería el de menor crecimiento de nuestros socios comerciales desde la recesión global de 2009”, escribe en su último informe. A la cabeza de las preocupaciones figura Brasil. La recesión en nuestro principal socio comercial (absorbe 20% de nuestras ventas al mundo y casi ¡50%! de las exportaciones industriales) se agudiza y pinta que va para larga. Las encuestas que publica semanalmente el Banco Central de Brasil (BCB) son cada vez más lúgubres. Ahora se espera una caída del PIB de 2,55% en 2015 y de 0,6% en 2016. La industria se desplomaría nada menos que 6,2% este año. Para peor, cuando se estabilice su economía, Brasil será mucho más atractivo para atraer inversiones externas, pues sus costos en dólares serán sensiblemente más bajos. El salario privado formal promedio, calcula Muñoz, hoy es de US$ 620 en Brasil y de US$ 1.480 en Argentina. La diferencia (135%) es la más alta desde 2001. “Tras la fuerte devaluación en el último año (cerca de 70% en términos reales frente al peso), el real se encuentra en mínimos históricos. No es fácil pensar en peores novedades para Argentina y el próximo Gobierno”, razona Kiguel. ¿Cómo competir con Brasil para captar la tan necesaria Inversión Extranjera Directa (IED)? “Para tener una idea de magnitudes, para que el tipo de cambio real multilateral en nuestro país retorne a los niveles que presentaba tan sólo cinco meses atrás, previo al deterioro del escenario global, el tipo de cambio oficial debería ubicarse hoy en torno a los $12,5 por dólar, 32% por encima de los $9,36 a los que cotiza actualmente”, dicen desde el Banco Ciudad. Soja y atraso Otro tema que preocupa a los presidenciables, y mucho, es que la tonelada de soja está por los US$ 330. Según Miguel Angel Boggiano, CEO de Carta Financiera, 25% de las exportaciones argentinas proviene del complejo sojero. Con China frenándose y el dólar subiendo a nivel global, la presión bajista sobre las commodities seguirá y el “efecto derrame” del agro, sobre todo en el interior del país, será muy limitado y más aún si se retrae el área sembrada. La devaluación de los emergentes es otro foco de tensión. “El mundo nos aprecia”, dice el consultor Nicolás Dujovne. “Brasil agrega presión cambiaria al mercado local”, dicen desde el Banco Ciudad. Pero devaluar la moneda, que sería la respuesta natural a la devaluación de los emergentes y el deterioro en los términos de intercambio, no será tarea sencilla por la elevada inflación que arrastra el país. Sin una recomposición del tipo de cambio real, es difícil pensar que las exportaciones vuelven a crecer. Por ende, es difícil pensar que las divisas necesarias para volver a crecer aparezcan por el canal comercial. Asociado a estos dos factores está la política monetaria de EE.UU. Más temprano que tarde, la tasa de interés de referencia (fed funds rate) comenzará a subir y, con ella, el dólar en el mundo y eso acentuará las dos tendencias previamente comentadas: las monedas emergentes se depreciarán más y las commodities sufrirán otro impacto bajista. En suma, el mundo no le tenderá una mano a Argentina para continuar financiando sus desequilibrios. Llegó la hora de mirar hacia adentro para encontrar las soluciones.