El escenario político obliga a recalcular el 2016

Las retenciones estarán en el centro del debate sobre la evolución de las finanzas públicas

3 de julio, 2015

Macri Mesa Nacional de la Soja

(Por Luis Varela)

Termina la era kirchnerista. Se abre otra etapa, llena de desafíos, plena de dificultades, con incontables asignaturas pendientes. El arranque de la nueva administración, sea quien fuere el Presidente, no será sencillo. El rojo fiscal está otra vez al tope. La deuda crece. Por eso, la soja y las retenciones estarán otra vez en el foco de las finanzas argentinas de 2016.

Con la idea de pronosticar cuáles pueden ser los números del año entrante, convocamos a varios especialistas que plantean los cálculos de lo que viene. El desafío no es sencillo.

“El detalle de los números públicos es muy fácil de responder para 2015 pero imposible para el 2016 –advirtió el economista Ricardo Arriazu–. Necesitaríamos saber quién ganará las elecciones y qué política económica implementará (profundización, ajuste gradual o ajuste de shock).”

“Es bastante difícil poder pronosticar los números de 2016 en este momento –dijo Aldo Abram, de la consultora Exante–. Hace dos semanas, se podrían haber dado cifras con alto grado de seguridad, ya que casi todos dábamos por garantizado que, fuera quien fuese, el próximo Presidente resolvería, más o menos rápido y de mejor o peor manera, los principales problemas que deja esta gestión. Pero conocida la fórmula Scioli-Zannini, eso cambió. Y doy un ejemplo: el general de las exportaciones granarias de 2016 apuntaban a algún aumento. Se suponía que los productores harían una apuesta a una corrección cambiaria o a salir a un mercado libre. Incluso venderían sus silos cuando se normalizara la situación. Hoy…”

Como puede verse, los números del Estado estarán muy ligados a lo que ocurra con las elecciones y con las exportaciones granarias.

La soja, principal grano de exportación, llegó a cotizar hace tres años a US$ 650 por tonelada en Chicago y US$ 420 en Rosario, pero hoy vale casi la mitad, US$ 360 y US$ 215 dólares, respectivamente.

¿Qué cotización puede tener en los próximos meses?

María Sol Arcidiácono (Intagro): Es difícil que se sostenga la cosecha récord de Estados Unidos (108 millones de toneladas –M/tn–) y de Brasil (94 M/tn). Argentina por lo menos mantendría el área sembrada, no porque la soja sea una alternativa estupenda, pero las dificultades en la comercialización de maíz desalientan la inversión que requiere. En consecuencia, la cosecha sojera del año entrante rondaría los 55 millones de toneladas con rendimientos promedios. Con este panorama, podemos pensar una soja entre US$ 200 y US$ 250 dólares como rango en el mercado local. A partir de US$ 230 dólares va a empezar a haber ventas, se puede tomar ese precio como referencia.

Juan Luis Bour (FIEL): Argentina tendría este año un aumento cercano al 10% en producción de granos, pero caería 3% en 2016 por la menor producción de trigo y cosechas no muy buenas en maíz (menor siembra) y en soja. Sin embargo habrá en 2016 el sobrante de la cosecha de 2015 guardado por los farmers. Si el panorama es bueno y la devaluación es aceptable para el agro, el 2016 va a permitir un buen ingreso de divisas (más que en 2015). En otro caso podemos tener un escenario 2016-19 mediocre en el agro.

Arriazu: La cosecha mundial de soja se reducirá un poco, pero de todos modos seguirá siendo casi igual al consumo mundial por lo que no habrá una gran reducción de los stocks mundiales. Gran parte de esos stocks están en poder de argentinos (los famosos silos bolsas), por lo que si los productores deciden vender (casi seguro, con independencia de quien gane) el mercado tendrá un excedente que tirará los precios para abajo. En adición a los factores propios de cada mercado, la variable más importante en la determinación del precio de las materias primas es la evolución del dólar a nivel mundial. Aquí no veo grandes cambios, por lo que los precios (por este factor) deberían quedarse casi quietos (a diferencia con lo que pasó este año). Es muy temprano para saber qué le pasará a la producción argentina de granos y, en particular, de soja. El clima de este año fue excepcional y se reflejó en una cosecha récord. Es casi imposible que el clima del año que viene sea tan bueno como el de este (hay muy pocos casos de dos años seguidos excepcionales) por lo que, si no se aplican paquetes tecnológicos importantes, lo más probable es que los rendimientos bajen. Además, no se sabe si la gente sembrará más maíz, o seguirá con la soja (depende de las retenciones y de la devaluación esperada).

Martín Polo (Analytica): La cosecha mundial de soja para la próxima campaña será algo menor a la de este año (317 M de toneladas vs. 318 M). Si bien esta dinámica es diferente a la que tuvimos este año, en el que la producción global aumentó 12% respecto a la campaña anterior, no implica que los precios puedan repuntar debido al fuerte crecimiento que tuvo la oferta en los últimos años (21% respecto al promedio 2008/2011), suba que no es compensada por mayor demanda, más aún considerando el menor incentivo a la producción de biodiésel. Hasta que la caída de precios no afecte la rentabilidad y por ende la siembra de oleaginosas, los precios no reaccionarán, salvo por alguna cuestión macroeconómica de índole global. Así las cosas, los fundamentos para los precios continúan siendo bajistas debido a la combinación de dólar más fuerte, menos crecimiento en la demanda de China y un elevado stock de granos. De hecho la relación stock/uso de soja para el año que viene llegaría al 31,6%, superando a la de 28,5% que tuvo este año y muy alejado al promedio de las tres campañas anteriores del 21%.

Por lo que se ve, los precios del “yuyito” clave para la Argentina no volverán a las brillantes cotizaciones de 2012. Frente a eso, la gran pregunta es cuánto aportará el agro, vía retenciones, para cubrir las finanzas públicas.

Arcidiácono: En este punto hay muchas cuestiones políticas. ¿Tocará el nuevo Gobierno el porcentaje de retenciones, que hoy es 35% para soja y 32% para subproductos? ¿Que tipo de cambio dejará? El tipo de cambio proyectado para mayo de 2016 es $11,40. ¿Será el real? El precio FOB hoy proyectado a mayo 2016, como referencia es de US$ 370 Chicago y US$ 130,55 Rosario. Como base se puede pensar en unos US$ 7.000/7.500 millones. Aunque lo más importante es la tributación de la harina, ya que se muele el 90% de la cosecha soja, y el rendimiento de la soja es 80% harina y 18% aceite.

dec 30, 2014 – dapoxetine tablets price . dapoxetine approval buy dapoxetine online india cheapest dapoxetine comprar rj comprar dapoxetine en linea. Guillermo Giussi(Economía & Regiones): La campaña sojera 2016 tendría una leve caída del 4% en términos de producción (bajaría de 59,5 a 57 millones de toneladas) pero mejoraría 9% en exportaciones (subiría de 41,06 a 44 millones de toneladas). Eso implicaría un incremento de unos US$ 1.572 millones en las divisas generadas por el sector, teniendo en cuenta que el precio promedio de las exportaciones se mantendría en los niveles de 2015. Agregando la devaluación esperada en el escenario base, el complejo sojero generaría unos $17.000 millones adicionales al Fisco, de los cuales unos $5.000 millones terminarían en las arcas provinciales y municipales. Asumiendo que el complejo mantuviese su participación relativa del bienio 2014/15 –60% del total–, las retenciones totales se ubicarían en torno a los $100.000/$110.000 millones.

Bour: Los ingresos por retenciones dependerán del nuevo programa económico –si da o no confianza, lo que implica seguir reteniendo o liquidar a buen ritmo–, y también de cuánto se modifican las retenciones. El escenario base da una recaudación por retenciones en 2016 similar al 2015, o algo inferior. Dependerá del programa que se anuncie y de la reacción del agro. Prima facie las retenciones por trigo/maíz/soja más pellets y aceites, que sumaron unos US$ 12.300 M en 2013 y unos US$ 9.000 M en 2015, bajarían a US$ 8.700 básicamente por menores ingresos del poroto de soja y de los pellets y aceite.

Arriazu: baclofen cost without insurance legal pharmacy online – baclofen cost without insurance > buy baclofen singapore baclofen cost without insurance!! El valor de las retenciones dependerá de la evolución de la cosecha, de las retenciones y del tipo de cambio. Lo más probable es que no varíe demasiado en términos de pesos –y que bajen en términos de dólares–. Polo: Las exportaciones del complejo sojero representan una cuarta parte de las exportaciones totales. Este año llegarían a US$ 16.000 millones, lo que implica una merma del 20% respecto al 2014. En consecuencia, los ingresos por retenciones caerán en US$ 1.000 millones. El impacto sobre las finanzas públicas dependerá de lo que ocurra con el tipo de cambio. Probablemente con una devaluación superior al 35% medida en pesos, los ingresos no presenten grandes oscilaciones.

Nicolás Alonzo (estudio OJF): Durante 2015 conviviremos con una cosecha récord en soja que se combina con una retracción de los precios del 30%. En 2016, el shock de términos del intercambio ya no estará presente, y si los resultados agrícolas son relativamente estables, los ingresos podrían incrementarse a la par del tipo de cambio. Esta situación sería opuesta a la que estamos observando en 2015, cuando los precios de las materias primas que exportamos están en niveles muy inferiores en comparación con los primeros dos trimestre de 2014, pero el ritmo de depreciación no ha sido consecuente con ello.

¿Cómo se ven los números de la Argentina para el 2016? ¿De qué tamaño será el déficit fiscal? don’t know where you should seek out an affordable buy fluoxetine 20 mg deal. buy generic fluoxetine online – purchase. cal-a-vie a health spa for 24 visitors,

Arriazu: El déficit fiscal de este año será enorme –hay que ganar las elecciones–, el del año que viene dependerá de quien gane y de qué política de ajuste implementarán. Mi pensamiento es que lo tendrían que bajar bastante, pero la mayoría de los posibles ejecutivos están muertos de miedo y prefieren endeudarse. La cantidad a recibir del BCRA se reducirá con Macri o con un Scioli reformista (por ajuste y por uso del crédito externo), pero se reducirá marginalmente en el caso de profundización porque no hace falta gastar tanto en un año no electoral. Abram:Tal como vienen las cosas, según cálculos preliminares, el déficit fiscal superaría los $350.000 millones (equivalentes al 4,8% del PIB). Aún con política monetaria prudente, se producirá un aumento de los ingresos tributarios que licuará el del gasto público, ayudando a ordenar las cuentas públicas. Eso permite eliminar todos los subsidios y precios mínimos que benefician a las empresas. Estamos hablando de que los egresos primarios suban unos 9 puntos porcentuales menos que los ingresos. Esto no sucedió nunca desde 2004. De hecho, rara vez fue menor el incremento de los gastos.

Giussi: El déficit primario neto de ingresos heterodoxos superaría los $350.000 millones, equivalente al 4,8% del PIB, lo que implica una reducción respecto al 5,3% que se observaría en 2015. Hablamos de un escenario conservador, ya que asume una mayor convergencia entre gastos y recursos públicos, a partir de una desaceleración de 4 puntos porcentuales en las erogaciones, vinculado al recorte en los subsidios económicos (transporte y energía). En cambio, los ingresos heterodoxos se verían resentidos por la caída del resultado cuasifiscal del BCRA, que reflejaría el impacto de la menor devaluación en 2015 y el costo creciente de la política de esterilización de la entidad monetaria, que implicaría un pago cercano a los $80.000 millones en concepto de intereses por LEBACs y NOBACs.

Bour: No sabemos quien estará a cargo, pero el ajuste puede ir desde un mínimo de 1% del PIB hasta 3%, en el primer año. No parece haber espacio para seguir aumentando el ratio, a menos que vayamos a una tasa bien alta de inflación. Pero en cualquier caso las variables para ajustar el déficit van desde el gasto –tarifas, ajuste en obra pública, empleo público, etcétera– a los ingresos –un aumento de la inflación lleva a más impuesto inflacionario–, y por supuesto la cuestión de cuánta deuda se puede tomar.

Polo: Considerando un escenario en el que el Gobierno de turno se enfoque en una política que apunte a corregir los desequilibrios macroeconómicos, moderando el gasto, el déficit fiscal del gobierno nacional podría ser el 4% del PIB, lo que implica algo más de $300.000 millones. Alonzo: Dependerá si se hace un ajuste agresivo o uno gradual. Si pensamos en una revisión brusca, que lleve las tarifas energéticas a un nivel que sean atractivas para la inversión, el déficit público podría reducirse velozmente, e incluso tener un saldo positivo. La contracara de esto sería un salto en el nivel de precios, caída en el consumo e impacto en la actividad, pero el elevado costo inicial se transformará en un panorama macroeconómico mucho más claro. Si pensamos en un ajuste gradual, con reacomodamiento de tarifas durante cinco años, se podría reducir el rojo público entre 1,5 y 2 puntos del PIB en cada uno de los primeros dos años. Asumiendo esto como válido, y partiendo de que proyectamos un déficit fiscal que podría llegar a estar levemente por encima del 6% del PIB en 2015, el déficit podría ubicarse en 4,5/4,6 % del PIB en 2016. En oposición al caso anterior, la macroeconomía asumirá una dinámica en la cual la inflación se reduce gradualmente (aunque habría un salto de nivel inicialmente).

¿Cuánto dinero necesitará tomar el Gobierno del sistema financiero para poder cubrir todos los gastos?

Abram: Antes de conocer lo de Zannini, esperábamos una merma de la cantidad de recursos que debería salir a conseguir el Estado. Hoy se estima que para 2015, sacando los roll overs y las transferencias de ganancias del BCRA y la Anses, el Gobierno deberá conseguir más de $350.000 millones y nosotros estimamos una reducción de algo más de $100.000 millones para 2016. Ahora, todo esto entró en revisión; ya que no parece ser el escenario más probable si ganara Scioli.

Giussi: Los vencimientos brutos en dólares se incrementarían en casi US$ 4.000 millones durante 2016, aunque en términos netos se reducirían a la

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mitad, ya que de los US$ 18.500 millones que vencen durante el año próximo, más de la mitad corresponde al vencimiento de la Letra colocada al BCRA para el pago del FMI (US$ 9.530 M). Deduciendo este pago, junto a otros vencimientos intrasector público y los pagos de amortizaciones a los organismos internacionales (que también se renovarían), se llega a un compromiso neto cercano a los US$ 6.000 millones, los cuales serían financiados con nuevo endeudamiento. En cuanto al financiamiento en pesos, al margen de la monetización del resultado cuasifiscal ($73.000 M), se requerirían cerca de $250.000 millones para cerrar el programa financiero, los cuales serán aportados por el mercado y el BCRA.

Polo: Al déficit global hay que agregar los vencimientos de capital por la deuda emitida este año con lo cual las necesidades financieras totales llegarían a $430.000 millones.