El presidente estadounidense, Donald Trump, presentó un plan para acelerar el desarrollo de IA que incluye posicionar a EE.UU. como líder en la carrera global y redefinir las condiciones bajo las cuales podrá usarse esta tecnología.
La prioridad del "America's AI Action Plan" es promover un entorno de máxima flexibilidad para el avance de la IA. A diferencia de políticas anteriores, excluye la imposición de regulaciones estrictas porque, para Trump, las trabas regulatorias frenan la innovación. Así, la hoja de ruta elimina determinados "dogmas ideológicos", como algunas normativas ecológicas que para Trump obstaculizan la expansión de infraestructuras fundamentales, como los centros de datos.
El programa menciona explícitamente la aspiración de superar a China y cualquier potencia internacional en el desarrollo de IA. Prevé más de 90 acciones de política pública con tres ejes principales: estimular la innovación, construir infraestructuras para IA a gran escala y fortalecer el liderazgo estadounidense en diplomacia tecnológica y seguridad internacional. Las medidas buscan convertir el hardware y software estadounidenses en referencia mundial mediante la promoción de exportaciones estratégicas de tecnología de IA y chips.
Una de las mayores novedades es la definición de los requisitos que deben cumplir los desarrolladores de IA que aspiren a venderle productos o servicios al Gobierno. Las nuevas cláusulas exigen que los grandes modelos de lenguaje y sistemas contratados tengan "neutralidad e imparcialidad", excluyendo cualquier sesgo político, particularmente los asociados a temáticas como diversidad o cambio climático.

