Una selección especial con las mejores series y películas, que incluye también estrenos en salas de cine.
Estas son las series y películas para ver en el fin de semana en Netflix , Disney Plus, Prime Video, MUBI y YouTube.
1. Película para ver en el cine: Cónclave
Cónclave pertenece a esa categoría de películas que nos recuerda que, detrás de cada capa de solemnidad y mármol reluciente, incluso los cardenales tienen su propia telenovela. La adaptación de Edward Berger (Sin novedad en el frente) de la novela de Robert Harris (El escritor oculto) nos promete una inmersión en las profundidades espirituales de la Iglesia, pero en realidad nos lleva directo a un episodio de House of Cards con sotanas. Aquí, las intrigas divinas se mezclan con las maquinaciones más humanas y, por momentos, pavorosamente mundanas.
La película comienza con el cardenal Lawrence, interpretado por Ralph Fiennes en "modo hombre en crisis con sus creencias", corriendo por los pasillos del Vaticano como si estuviera en una persecución de Misión Imposible. Su objetivo: llegar al lecho del papa moribundo. Pero el suspenso no radica en el estado del pontífice (spoiler: no mejora), sino en el momento glorioso en que un clérigo intenta, con la sutileza de un ladrón amateur, arrancarle el Anillo del Pescador
Después de este inicio memorable, Cónclave nos lleva a la Capilla Sixtina, donde los cardenales -más expertos en juegos de poder que en rezos, al parecer- se enfrentan en un duelo de egos y secretos. Tenemos al progresista Bellini, interpretado por Stanley Tucci, que parece un embajador de la modernidad atrapado en el siglo XV, y al cardenal Tedesco (Sergio Castellito), que combina el uso de su vapeador con discursos ultraconservadores, defensor de tradiciones arcaicas.
Por supuesto, las conspiraciones y traiciones están a la orden del día. Los cardenales, atrapados en este Gran Hermano vaticano, se comportan como estudiantes de secundaria, formando alianzas, difundiendo rumores y mirando con desdén al rival de turno. Uno casi espera que alguien grite: "¡El próximo Papa será elegido por un comité de influencers!"
La dirección de Berger, con tomas cargadas de simetría y opulencia, es bastante eficaz. Cada plano parece está sopesado para dar el máximo de información en un mínimo de tiempo. Hasta se permite ciertas abstracciones que rompen la monotonía, como una toma cenital en un patio rebosante de paraguas blancos abiertos. El diseño sonoro amplifica hasta los pasos más insignificantes, como si escuchar a un cardenal caminar fuera un evento dramático en sí mismo.
Pero más allá de sus intenciones de grandeza, la película no puede evitar caer en clichés. Los personajes están tan estereotipados que uno podría jugar al bingo: el progresista idealista, el conservador sin alma, el misterioso extranjero con un secreto oscuro... Incluso el conflicto principal entre tradición y modernidad se siente más como un debate en un foro de internet que como una reflexión seria sobre la fe. Así y todo, este film que está pensado para entretener ofrece también la posibilidad de atisbar las variaciones ideológicas entre los representantes de la Iglesia.
Como siempre en un thriller, la solución está escondida detrás de las apariencias. Todos estos hombres con faldas terminarán eligiendo al que mejor esconde su secreto. El espectador avezado no se dejará engañar por tantos metros de tela recubriendo sus piernas, pero hasta entonces habrá visto un espectáculo elegante, entretenido, y con gran lucimiento para Fiennes y la monja que compone la veterana Isabella Rossellini.
Cónclave tiene 8 nominaciones para el Oscar, incluyendo la de mejor película.
Recomendada.
2. Película para ver en MUBI: La chica de la aguja
El largometraje La chica de la aguja, dirigido por Magnus von Horn y nominado al Oscar a la mejor película internacional, se configura como un drama de inquebrantable intensidad, filmado en un expresivo blanco y negro que acentúa la atmósfera decadente de la Copenhague de la posguerra de la Primera Guerra Mundial. La película comienza con un montaje de rostros desfigurados, un recurso visual que no solo anticipa el deterioro social del contexto histórico, sino que también introduce el tono opresivo que predomina en la narración.
El guion sigue la historia de Karoline (Vic Carmen Sonne), una mujer joven que, tras asumir la muerte de su esposo en la guerra, enfrenta la amenaza de desalojo debido a su precariedad económica. Su situación parece mejorar cuando queda embarazada de Jørgen (Joachim Fjelstrup), el acaudalado propietario de la fábrica donde trabaja. Sin embargo, cualquier atisbo de estabilidad se desvanece cuando la madre de Jørgen (Benedikte Hansen) lo coacciona con desheredarlo si decide casarse con Karoline, condenándola nuevamente a la indigencia.
Uno de los momentos más tremendos del filme ocurre cuando Karoline, en un acto de desesperación, intenta inducirse un aborto con una aguja de tejer en un baño público. Esta escena, de crudeza visceral, constituye un punto de inflexión en la historia, pues marca su encuentro con Dagmar (Trine Dyrholm), una mujer que oculta una agencia de adopciones bajo la apariencia de una tienda de dulces. La relación entre ambas, articulada en torno a la vulnerabilidad y la lucha contra una sociedad que las margina, se erige como el núcleo emocional de la película, evolucionando hacia una dinámica compleja que difumina las fronteras entre protección y explotación.
La interpretación de Vic Carmen Sonne destaca por su capacidad para encarnar la angustia, el desamparo y la determinación de Karoline, mientras que Trine Dyrholm dota a Dagmar de una autoridad matriarcal que proyecta a través de su rostro tanto humanidad como intenciones ambiguas. A medida que la interacción entre ellas se intensifica, la película traza un estudio de la codependencia y la moralidad en un entorno donde las jerarquías de poder son tan inestables como sus protagonistas.
Desde un punto de vista estético, la fotografía refuerza la sensación de claustrofobia y aislamiento, valiéndose de encuadres verticales que enfatizan la grandiosidad arquitectónica de la ciudad en contraste con la insignificancia de sus habitantes. El uso del desenfoque en los fondos, sumado al diseño sonoro de Oskar Skriver, contribuye a la construcción de un universo de opresión y desconcierto que remite a la tradición del cine expresionista.
En términos temáticos, La chica de la aguja plantea una reflexión sobre la maternidad en un mundo hostil y la carga moral de traer una vida a un entorno marcado por la violencia estructural y la indiferencia. A través del guion de von Horn, la película trasciende su contexto histórico para ofrecer una crítica a las desigualdades sistémicas que afectan no solo a las mujeres, sino también a otros grupos vulnerables, como los veteranos de guerra.
Lejos de limitarse a una representación fidedigna de la posguerra, el filme se inscribe dentro de la tradición del horror psicológico, en el que el terror emana no de elementos sobrenaturales, sino de la desesperación, el nihilismo y la alienación de sus personajes. Inspirada en hechos reales, la historia adquiere una dimensión inquietante al evidenciar la persistencia de problemáticas sociales que, pese al paso del tiempo, continúan resonando en la actualidad.
Muy recomendada para quienes quieran reforzar la idea de que hay gente que la pasa peor que uno.
3. Serie para ver en Amazon Prime: Ensalada griega
Este producto creado por el francés Cédric Klapisch, relacionado con uno de sus éxitos cinematográficos -Piso compartido (2002)-, es una serie muy liviana que navega con astucia entre los territorios del choque entre generaciones, las tensiones sociales y las complejidades familiares.
En esta ocasión, Klapisch nos lleva a Atenas para conocer a Tom (Aliocha Schneider) y Mia (Megan Northam), dos hermanos que heredan un apartamento familiar y, con el ruinoso lugar, una invitación no solicitada a redescubrirse a sí mismos.
Por un lado, Tom, un emprendedor entusiasta del mundo de las startups, encarna la obsesión contemporánea por el éxito y el progreso; por otro, Mia, una activista anticapitalista, parece vivir para desmontar los ideales que su hermano persigue. Aunque a simple vista no podrían ser más opuestos, ambos comparten algo mucho más universal: el desconcierto que trae consigo buscar tu lugar en el mundo. Y, como si la vida ya no fuera suficientemente complicada, la herencia de este apartamento en Atenas los arrastra a una ciudad que equilibra un pasado majestuoso con un presente lleno de turbulencias económicas y crisis migratorias.
La serie captura a la perfección la esencia de Atenas, con su deslumbrante mezcla de historia, cultura y modernidad. Los paisajes urbanos, desde las bulliciosas calles del centro hasta las imponentes ruinas del Partenón, no solo actúan como telón de fondo, sino que se convierten en un personaje más, profundamente ligado a las historias de sus protagonistas. El encanto visual de la ciudad es innegable.
Sin embargo, no todo a lo largo de los 8 episodios de Ensalada griega es tan fresco como su nombre sugiere. Por momentos, la serie peca de bajar línea, especialmente al abordar temas como la justicia social o el activismo. Algunos diálogos podrían sentirse más como lecciones forzadas que como reflexiones naturales. Pero este defecto, aunque evidente, no logra opacar la fuerza de una historia que conecta empáticamente con su audiencia.
Con el tono frívolo característico de su creador, la serie nos invita a conocer las ilusiones y desencantos de un grupo de jóvenes de diversas nacionalidades, chicos y chicas muy atractivos entrelazados en romances que pueden desembocar o no en buen puerto. Colorida y simpática, la serie es un buen pasatiempo para estas tardes tórridas de verano.
Recomendada.
4. Serie para ver en Netflix: American Primeval
Quienes gusten de adentrarse en el territorio de Utah, en 1857, dominado por un paisaje salvaje, cuando el ejército de los Estados Unidos, la milicia mormona, los nativos americanos y los pioneros estaban atrapados en una guerra brutal por la supervivencia, tienen su destino asegurado en esta serie de 6 episodios. Allí, en medio del fuego cruzado se encuentran hombres, mujeres y niños que se atrevieron a atravesar ese país primitivo y serán nuestros compañeros de viaje.
Los protagonistas son Sara (Betty Gilpin) y su hijo Devon (Preston Mota), que intentan viajar desde Filadelfia hacia Crook Springs, Utah, para reunirse con el padre del niño. Su ordalía comienza a poco de llegar a una escabrosa posta de comercio llamada Fort Bridger, con un bolso lleno de dólares y un fuerte deseo de desaparecer, motivado por la presencia de un cazador de recompensas en busca de la mujer.
En poco tiempo se hallarán bajo la tutela del más curtido de todos los hombres: Isaac Reed (Taylor Kitsch), una especie de Terminator criado por la tribu Shoshone, cuyas habilidades les serán sumamente útiles mientras intentan llegar del punto A al punto B sin ser asesinados por ninguna de las tribus, la milicia mormona, el ejército estadounidense o cualquiera de los grupos de sociópatas violentos que se cruzan en su camino.
Mientras tanto, una verdadera tragedia histórica se despliega: la Masacre de Mountain Meadows, cerca de Salt Lake City, donde alrededor de 150 colonos blancos, incluyendo mormones, fueron asesinados en un ataque presuntamente instigado por Brigham Young, el fundador de la Iglesia de los Santos de los Últimos Días, quien en ese momento estaba muy preocupado por preservar los territorios de su joven religión.
A lo largo de la serie, seguimos las vidas de Jacob y Abish Pratt (Dane DeHaan y Saura Lightfoot-Leon), una pareja recién casada que sobrevive a la masacre, pero termina separada. Ella es capturada por la tribu Pauite, y él, dado por muerto, recuerda poco de lo sucedido cuando es rescatado por sus hermanos en Cristo.
En una atmósfera de deseos de tierra, libertad y venganza, las facciones se enfrentan mientras cada una trata de obtener su porción del guiso.
Dirigida por Peter Berg con cierto refinamiento fotográfico, la serie destaca por lo detallada que es su violencia y lo trepidante de su montaje. Veremos cómo sólo los más aptos, despiadados y rápidos sobreviven, que la religión no es siempre una fuerza positiva, y que los fundadores de nuevas creencias pueden ser los más despiadados de todos. También nos enteraremos de que el invierno en Utah es gélido y el nacimiento de Estados Unidos no fue ni fácil ni agradable. Si todo lo que antecede te parece novedoso...
Recomendada.
5. Serie para ver en Disney Plus: El mejor infarto de mi vida
Esta tragicomedia narra la historia de Ariel (Alan Sabbagh), un escritor fantasma de humor mordaz, frustrado y con una vida caótica, cuya existencia entra en crisis cuando su esposa (Eleonora Wexler) lo abandona y sufre un infarto mientras se encuentra en una casa de alquiler temporario en Uruguay, acompañado por una mujer (Olivia Molina) a la que acaba de conocer. Ariel sobrevive gracias a la ayuda de los anfitriones del lugar, un evento que no solo transformará su propia vida, sino también la de quienes lo rodean.
El guion, inspirado en un relato autobiográfico de Hernán Casciari, sustenta una coproducción argentino-española que aprovecha con destreza sus locaciones en Puerto Madero, Montevideo y España. A lo largo de su periplo, Ariel se cruza con una galería de personajes llamativos interpretados por Imanol Arias, Rafael Spregelburd, Rita Cortese, Rogelio Gracia y Romina Peluffo, quienes enriquecen la narración con matices cómicos y dramáticos.
La dirección de Pablo Bossi y Mariana Wainstein (Bella) logra un equilibrio preciso entre las distintas tonalidades de la historia, oscilando con fluidez entre el romance, el drama, el flamenco, la cultura gitana y la solidaridad entre desconocidos. Además, la película explora las posibilidades de las segundas oportunidades en la vida con sensibilidad y sin caer en sentimentalismos fáciles.
Muy alejada del costumbrismo de muchas producciones de Adrián Suar, sintonizando los cantos de sirena de un producto realizado para satisfacer a una audiencia global a la que no molestará que varios momentos de la narración protagonizada por españoles, argentinos y uruguayos estén puntuados por canciones de Belle and Sebastian y la legendaria Nico, El mejor infarto de mi vida es un buen pasatiempo.
Recomendada.


