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Emilia Pérez: cómo es la película que ama la industria, pero genera rechazo entre los espectadores

El 23 de enero, el mismo día que Emilia Pérez llegó a las salas de cine de Argentina, se convirtió en una de las películas más nominadas al Oscar en toda la historia. Pero es una película que está muy lejos de generar un consenso positivo entre los espectadores.

Emilia Pérez: cómo es la película que ama la industria, pero genera rechazo entre los espectadores
Emilia Pérez: cómo es la película que ama la industria, pero genera rechazo entre los espectadores

13 nominaciones al Oscar. El más alto número de nominaciones para una película de habla no inglesa, algo que nunca consiguieron las películas de Ingmar Bergman, Federico Fellini, Akira Kurosawa, François Truffaut o Andrei Tarkovsky

La misma cantidad de nominaciones que recibieron clásicos como Lo que el Viento se Llevó, Forrest Gump o El Señor de los Anillos: La Comunidad del Anillo; películas que disfrutaron los espectadores, fueron elogiadas por la crítica especializada y lograron llenar las salas de cine, recaudando miles de millones cuando se estrenaron.  

Pero Emilia Pérez, la película que en 2025 consiguió 13 nominaciones al Oscar, no es un éxito de taquilla, divide a la crítica y directamente parece generar rechazo entre la mayoría de los espectadores. ¿Cómo consiguió convertirse en la candidata preferida para arrasar con todos los premios de la industria del cine, no solo el Oscar, un título que parece generar tanto rechazo en los espectadores?



Lo que está pasando con Emilia Pérez es una anomalía para el cine. En Hollywood la aman. Pero, fuera de California, no genera demasiado entusiasmo. Al contrario, en el resto del mundo las opiniones suelen ser mixtas o directamente negativas, como sucede en América Latina. 

Si Emilia Pérez gana el Oscar en marzo, se convertiría en la ganadora con el peor promedio de puntajes de espectadores desde... 1964. 

De qué se trata Emilia Pérez

Sin adelantar nada que ninguna sinospis o trailer oficial no revele, es necesario contar de qué se trata Emilia Pérez: es un drama ambientado en México sobre una abogada con mucho talento, pero poco reconocida, que acepta trabajar para un traficante de drogas a partir de un pedido muy especial. El hombre, poderoso y malvado, quiere operarse para convertirse en mujer. 



En su nueva identidad como mujer trans, Emilia Pérez es tan buena y solidaria que decide enmendar los errores de su pasado buscando a los desaparecidos mexicanos. Pero dejar atrás su otra vida no es tan sencillo como creía. 

Hay un detalle muy importante sobre toda esta ficción hecha en Francia y distribuida por Netflix: el drama que concierne a todos estos personajes está narrado como un musical.

Para entender por qué Emilia Pérez ofende tanto principalmente a los mexicanos, podríamos pensar la siguiente analogía: es como si los franceses decidieran hacer un melodrama sobre los desaparecidos de la última dictadura militar argentina con un militar que, luego de participar en secuestros y torturas, se hiciera trans para convertirse en una Abuela de Plaza de Mayo. O es como si cualquier país hiciera un musical sobre un terrorista islámico que, luego de planificar el atentado del 11-S, transicionara para dedicarse a prevenir atentados. Si cualquiera de estas dos propuestas suena como un disparate, bueno...ninguna está muy lejos del argumento que relata, con tono serio y dramático, Emilia Pérez.



¿Hay límites para la creación artística?

En 1965, León Ferrari presentó La Civilización Occidental y Cristiana, su obra más famosa. Decir que la escultura del artista plástico argentino generó polémica es poco: se pidió la censura de la escultura, que retrata a Cristo en un avión de combate F-105 en lugar de la cruz, antes de la apertura de la exposición. El artista defendía su escultura alegando que una denuncia contra la guerra entre Estados Unidos y Vietnam

En un descargo contra las críticas recibidas (que se puede leer en la página del MALBA), Ferrari se defendía de lo que él consideraba "reglamentos a los cuáles deberían ajustarse los artistas". El escultor argentino fue un provocador a lo largo de toda su carrera artística. En 2004, Jorge Bergoglio, antes de ser Papa Francisco, dijo que una de las muestras de León Ferrari era una "blasfemia" que se sostenía con "el dinero que personas de buena voluntad aportan con sus impuestos". 



Ferrari no fue el primero ni será el último artista provocador, pero sabía que sus obras iban a generar controversia. Que las respuestas iban a ser incendiarias. ¿Sucede lo mismo con Emilia Pérez? ¿Fue una película concebida para ofender al público? Las respuestas parecen indicar que no. O, por lo menos, se contradicen.

Para muchos mexicanos, como la youtuber e influencer Gaby Meza, Emilia Pérez es una película que no retrata con respeto ni fidelidad un tema tan delicado en ese país, como es el narcotráfico y la desaparición de personas. 

Cuando tuvo que presentar la película en Ciudad de México, en enero, Jacques Audiard pidió disculpas: "Si hay cosas que les parecen escandalosas a los mexicanos en Emilia Pérez, les pido perdón. Yo lo que quisiera decirles es que ni siquiera estoy tratando de aportar respuestas, el cine no aporta respuestas, el cine solamente plantea preguntas. Tal vez las preguntas que está planteando Emilia son incorrectas, a mí me parecieron interesantes".



La nacionalidad de los artistas, ¿es un problema?

El debate trasciende las fronteras de México porque Emilia Pérez es una producción francesa. ¿Está mal que casi todo un equipo de filmación, delante y detrás de cámara, cuente una historia de un país al que no pertenece? Si la respuesta es sí, entonces no estaríamos muy lejos del discurso que promovió Hollywood durante la última década, cuando personalidades como Spike Lee criticaban que cineastas blancos dirigieran historias de negros. 

Lee hizo un berrinche y salió enfurecido de la ceremonia del Oscar cuando premiaron Green Book, por ejemplo. Una historia sobre la discriminación escrita y dirigida por hombres blancos que, además, era simpatizantes de Donald Trump.

Si existieran limitaciones para la creación artística como, por ejemplo, la nacionalidad o el color de piel, entonces Steven Spielberg no podría haber dirigido El Color Púrpura. Él mismo tenía dudas porque creía que la tarea le correspondía a un director negro. Pero fue Quincy Jones el que lo convenció cuando le dijo: "¿Tuviste que ser un extraterrestre para dirigir E.T.?".



Karla Sofía Gascón, la actriz española y trans que interpreta al traficante y a la mujer cuyo nombre lleva como título la película, se defendió de las críticas en diciembre, cuando comparó a Emilia Pérez con el Guernica: "¿Se imaginan ustedes que a Picasso, después de pintar el Gernika (sic), otros pintores contemporáneos le hubieran criticado por no ser del País Vasco, por apropiarse del dolor de las víctimas, por no reflejar la realidad con unas figuras totalmente distorsionadas?"

Según lo que se puede entender de sus tweets, para Gascón no deberían existir límites en el arte: "Díganme ustedes qué cine, qué obras o qué se puede crear: no se pueden hacer películas románticas no sea que les siente mal a quienes no tienen pareja, no escribir sobre pirámides porque solo pueden hablar de ello los egipcios, no esculpir figuras de Fórmula 1 si no se ha competido, no pintar tiburones porque genera miedo al mar". 

La pregunta, si la respuesta es que no hay límites para la creación artística, es si los que acompañan este sentimiento están dispuestos a tolerarlo en la práctica. Es decir: si en el arte vale todo, vale todo. Si Emilia Pérez es una película ideada para provocar (que no parece ser el caso), entonces ¿por qué el director pide perdón y Sofía Gascón dice que quienes atacan a la película "son gatos que no saben nada de cine y responden a intereses diversos"? Hay otro problema: Emilia Pérez recibe ataques de todos lados del espectro político: por izquierda y por derecha. 



El gran misterio: ¿a quién le gusta Emilia Pérez?

Emilia Pérez tiene 6.4/10 de promedio global en IMDb. Si gana el Oscar, sería la peor ganadora desde 1964, cuando Tom Jones ganó el premio mayor. Filtrando los votos por países, no parece gustar mucho en ninguno: tiene 

  • 6.2/10 en Estados Unidos.
  • 3.4/10 en México
  • 6.0/10 en Brasil
  • 6.6/en Reino Unido, por ejemplo.

En Letterboxd, la red social de los cinéfilos, tiene 2.6/5. Según esa red social, sería una de las peores ganadoras del Oscar de la historia. Ninguna otra ganadora del Oscar en estas últimas 4 décadas estuvo cerca de generar el rechazo entre los espectadores que está teniendo Emilia Pérez. Ninguna. Puede haber consenso sobre "mejores" o "peores" ganadoras del premio, pero nunca hubo un caso que generara tantas opiniones negativas, si es que finalmente la película se alza con la estatuilla más codiciada en la ceremonia.

La opinión de los críticos no es mucho más favorable. Emilia Pérez no figura ni siquiera entre las mejores 100 películas del año según Metacritic. En ese sitio tiene un promedio crítico de 71/100. ¿Cómo se explica que una película que ni siquiera fue favorecida por la crítica especializada haya sido nominada a los Critic's Choice Awards? Las instituciones de premios de cine están en crisis por varios motivos, pero especialmente porque nadie sabe muy a quiénes representan a esta altura.



Por supuesto, si el cine es una expresión artística entonces también es subjetivo. Pero para recibir tantas distinciones como las que está consiguiendo Emilia Pérez, no basta con que haya espectadores a los que les guste la película: para lograr destacar como lo está haciendo en esta temporada de premios, especialmente en el Oscar, necesita generar pasión. Es decir, que mucha gente la considere la mejor película de 2024. No una buena película: la mejor.

Emilia Pérez: el caballo de carreras de Netflix para ganar por primera vez el Oscar

Emilia Pérez ni siquiera fue un éxito de taquilla. Hasta la fecha, recaudó un poco más de US$ 10 millones. Filmarla costó € 25 millones, sin contar los millones invertidos en la campaña publicitaria. Estamos muy lejos de reconocer en Emilia Pérez a una película popular, mucho menos masiva, o que haya devuelto al público a las salas. Tampoco Netflix la promocionó como un éxito después del estreno en la plataforma en Estados Unidos, en noviembre. Y eso que nadie es capaz de verificar si los números que Netflix anuncia sobre sus producciones exitosas son ciertos o no.

Irónicamente, Emilia Pérez es la oportunidad más grande de Netflix para ganar, por primera vez, el Oscar a mejor película. El servicio de streaming invirtió más de lo que costó Roma para que esa película ganara el Oscar en 2019, pero no lo consiguió. Desde entonces, la estatuilla dorada se convirtió en una obsesión para la N roja. Una obsesión que no consiguió con El Irlandés, Historia de un Matrimonio, Mank, El Poder del Perro, No Mires Arriba o Maestro. 



Desde 2019, todos los años Netflix invierte millones en promocionar su caballito de carreras, y todos los años ve como otro estudio se lleva el premio. Emilia Pérez puede cambiar eso. Si sucede, Netflix tendrá una victoria codiciada, pero con una de las películas (nominada o ganadora) menos queridas de la historia del Oscar.

Las actuaciones de Emilia Pérez, entre los premios y las burlas

¿Pero cómo se justifica que Emilia Pérez tenga tantas nominaciones y, posiblemente, victorias? La primera y única razón es... Hollywood. La industria del cine de California ama Emilia Pérez. James Cameron, Guillermo del Toro, Greta Gerwig, Madonna, Michael Mann, John Waters, Michael Gracey, Denis Villeneuve, Meryl Streep, Emily Blunt y Oliver Stone, entre otros, son algunos de los que eligieron a Emilia Pérez como una de las mejores películas de 2024. Muchos de ellos explicaron incluso los motivos: el director de Pelotón, por ejemplo, dijo que era una película "rara, original y audaz". Pero hizo una aclaración: "Escuché que a los mexicanos y a los trans no les gusta la película, pero creo que están siendo demasiado duros y literales".



Es decir, Emilia Pérez puede no gustarle a la mayoría de los cinéfilos, críticos o espectadores, pero parece que le encanta al único grupo que importa para nominar y entregar premios. Cuando se estrenó en el festival de Cannes, en mayo 2024, ganó el premio especial del jurado, uno de los más importantes de la competencia. Y el premio a mejor actriz, que fue compartido entre las cuatro protagonistas: Zoe Saldaña, Karla Sofía Gascón, Selena Gomez y Adriana Paz.

La estrella mexicana Eugenio Derbez, expresó en diciembre sus opiniones sobre Emilia Pérez. En particular, sobre la actuación de Selena Gomez: "Selena Gómez es indefendible, yo estaba ahí con gente que nos volteábamos a ver y decíamos "wow, ¿qué es esto?" Siento que en Cannes que le dieron un premio y en Estados Unidos nadie habla de eso porque no hablan español. No se están dando cuenta". El productor y actor mexicano, uno de los pocos en la industria que se animó a hablar en contra de la película, luego pidió disculpas por sus expresiones.



La realidad es que el tiempo le dio la razón a Derbez. En redes como X o TikTok, se viralizaron clips con la actuación de Selena Gomez. A los gritos, mirando a cámara, Gomez habla con un acento español terrible, y dice cosas como: "Hasta me duele la pinche vulva nada más de acordarme de ti". 

No, esa no es una expresión común en México: los guionistas de Emilia Pérez no saben hablar español ni parecen haberse preocupado en contratar traductores. Por ejemplo, una de las protagonistas, en vez de decir: "De nada" (traducción lógica en ese contexto de "You're welcome") dice "Bienvenida". 



En Emilia Pérez intentan justificar el español roto y terrible del personaje de Selena Gomez, argumentando que en realidad es una mujer estadounidense cuya lengua principal es el inglés. 

¿Por qué llamaron a Gomez, que no es precisamente una de las mejores actrices que hay en el mundo del cine? Quizás porque la industria está profundizando una tendencia que no es nueva, pero puede resultar útil cuando se intenta con desesperación convocar público a las salas: contratar estrellas pop que sean exitosas. En calidad de actuaciones, los resultados pueden mixtos. Pero ni siquiera la presencia de pop stars asegura buena taquilla: Taylor Swift con Cats y Amsterdam lo sabe.

¿Por qué no contrataron actrices mexicanas, si estas mujeres en la ficción son de México? La directora de casting de Emilia Pérez, hecho más leña al fuego cuando dijo: "Aunque queríamos mantenerlo auténtico y buscamos en México y América Latina, al final las mejores actrices son las que están en la película". Adriana Paz es la única actriz mexicana en Emilia Pérez.



La nueva victoria de Donald Trump y Emilia Pérez

No es secreto que la industria de Hollywood es totalmente opositora a Donald Trump. Tampoco es secreto que el cine está en crisis hace varios años y, por extensión, también lo están las ceremonias de premios. Especialmente el Oscar, que se encargó de hacer un show partidario político que alejó a muchos espectadores.

Las nominaciones y premiaciones tampoco ayudaron. La victoria de Luz de Luna contra La La Land en 2017, por ejemplo, fue vista por muchos expertos en la industria como una respuesta a la primera presidencia de Trump. Pero se puede argumentar que Hollywood opera con esa mentalidad aún antes de que el magnate haya asumido la presidencia. Hollywood se auto adjudicó el rol de justiciero social de todo el mundo y las películas que la industria decidió destacar, en su mayor parte, mostraron eso.

Sebastian Stan y Jeremy Strong son dos actores formidables, pero aún así se podría pensar que sus nominaciones por El Aprendiz, la película hecha para atacar a Trump, estrenada semanas antes de la última elección presidencial de Estados Unidos, también tienen que ver más con la política que con el arte. 



Emilia Pérez es como un megazord progre hecho con los tópicos que obsesionan a los más liberales de California: latinos, trans, pobreza, feminismo, etc. Como si alguien hubiera estudiado cuáles son los ingredientes que abrazó el progresismo estadounidense para mezclarlos sin pensar antes cómo iba a ser el resultado. Mucho menos considerando cuánta gente pedía un plato así. En la película hay números musicales en quirófanos donde médicos cantan cosas como: "De pene a vagina, la vaginoplastia hace felices a los machos", o números musicales sobre la corrupción mexicana que termina (porque sí) con terremotos.



Una división que crece entre industria, taquilla y espectadores

Salvo Wicked y Duna: Parte Dos, ninguna de las 10 películas nominadas al Oscar principal fue un éxito masivo de taquilla. Algunas, como La Sustancia, Cónclave, Anora, El Brutalista o la brasilera Aún Estoy Aquí, son exitosas considerando lo que costó producir cada una de ellas. Pero ninguna superó los US$ 100 millones de recaudación a nivel mundial. Una cifra alta, pero alejada de lo que recaudaron las 30 películas más taquilleras de 2024.

Hay un divorcio importante entre lo que convoca gente al cine, lo que más le gusta a los espectadores, lo que la industria considera lo mejor y lo que la crítica distingue como lo más artístico. Es raro que todo esto esté alineado, pero las nominaciones al Oscar prueban que la crisis está relacionada con esta separación tan intensa entre lo que apreciada cada uno de los sectores. 



En condiciones ideales, que muy rara vez se cumplen, se alinean todos los planetas. Entonces la industria del cine vuelve a resplandecer con la misma fuerza que tenía en las mejores épocas, cuando ganaban películas como Lo que el viento se llevó, Lawrence de Arabia, Amadeus o La lista de Schindler. 

Contrario a lo que se puede sospechar, no hace tanto tiempo sucedió. Específicamente, sucedió el año pasado, cuando Oppenheimer arrasó llevándose 7 estatuillas. Fue una película que le gustó mucho al público, a los críticos y a la industria. Además, llenó las salas de cine. Recaudó más de US$ 900 millones. Toda una hazaña. En 2025, ninguna de las películas nominadas puede igualar eso. Pero, sobre todo, no Emilia Pérez, la película que más división crea entre todas.

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