Dirigida por Elías León Siminiani en 2017, la miniserie estrenada en Prime Video se presenta como un documental en 3 episodios que, lejos de limitarse a reconstruir un crimen impactante, explora las múltiples capas que rodearon el asesinato de Asunta Basterra Porto —la niña de 12 años hallada muerta el 21 de septiembre de 2013 en una cuneta de Santiago de Compostela—, y por el que implicaron como culpables a sus propios padres adoptivos: Rosario Porto y Alfonso Basterra. A través de un enfoque minucioso, el documental examina tanto los procedimientos judiciales como el peso abrumador del juicio mediático en la percepción pública del caso.
El trabajo del director Siminiani, más conocido por su serie El caso Alcàsser y su cine personal de corte ensayístico (Mapa), se caracteriza aquí por un estilo sobrio y eficaz, sin caer en los mecanismos de la dramatización sensacionalista. El documental se apoya en una estructura cronológica rigurosa y en una narrativa progresiva, que permite ir acumulando tensión sin manipular emocionalmente al espectador. Se destacan entrevistas con testigos, abogados, periodistas, y una selección meticulosa de material de archivo, que incluye audios originales, imágenes de vigilancia, declaraciones de los acusados y momentos claves del juicio.
La dirección opta por un montaje elíptico, que intercala planos fijos de espacios vacíos con grabaciones documentales, generando una sensación de vacío existencial y desasosiego moral. Lejos del efectismo, Siminiani utiliza el silencio, las pausas, los detalles de gestos y miradas para construir una reflexión más amplia sobre la justicia, la verdad y la construcción de relato.
El guion, firmado por el propio Siminiani junto con un equipo de investigación, se despliega con una claridad meridiana. Evita la dicotomía entre buenos y malos, y en su lugar pone en evidencia la fragilidad del sistema judicial, la ambigüedad de los testimonios y el espectáculo mediático que rodeó el caso. El documental no intenta resolver el misterio —si bien sigue la hipótesis que condenó a Porto y Basterra—, sino desmenuzar cómo ese misterio se transforma en narrativa pública, y cómo los medios pueden contaminar, amplificar o distorsionar la percepción de los hechos.
En su núcleo, Lo que la verdad esconde funciona también como un análisis del poder simbólico que encarna la figura de Rosario Porto: mujer, madre adoptiva, profesional de clase alta, emocionalmente inestable, envuelta en un sistema judicial y mediático que la fue demonizando con una mezcla de machismo, morbo y especulación psiquiátrica. El documental se permite dudar, y ahí reside parte de su honestidad: muestra las contradicciones de la defensa, pero también los vacíos de la investigación, los sesgos del jurado y la sobreexposición de los protagonistas. El espectador debe componer su propio juicio con fragmentos, declaraciones y silencios.
Comparado con la serie de ficción El caso Asunta (Netflix, 2024), protagonizada por Candela Peña y Tristán Ulloa, el documental se impone como una pieza mucho más analítica y respetuosa del dolor real. Mientras la serie ficcional dramatiza los hechos con un enfoque más emocional y un enfoque de thriller legal —acentuando las relaciones personales, la tensión psicológica y los vaivenes del proceso—, Lo que la verdad esconde se concentra en la disección del caso como fenómeno judicial, mediático y cultural. La ficción logra generar empatía y ofrece interpretaciones posibles del drama, pero el documental apunta a la distancia crítica: nos recuerda que lo que se juzga no es sólo un crimen, sino la forma en que una sociedad necesita convertir la tragedia en relato cerrado. En esa tensión entre duda y certeza, espectáculo y justicia, reside su mayor potencia.
Muy recomendada.
Dónde ver Lo que la verdad esconde: El caso Asunta
La miniserie Lo que la verdad esconde: El caso Asunta ya está disponible en Prime Video.

