El filme, basado en el caso real de una joven tucumana injustamente encarcelada, fue presentado en el Instituto de Arte Contemporáneo (ICA) ante una audiencia colmada, mayoritariamente femenina. Con la presencia de Dolores Fonzi, la productora Leticia Cristi y la actriz Camila Plaate, la proyección cerró con un emotivo diálogo sobre justicia, género y el poder del cine argentino para generar conciencia.
La segunda película de la actriz y directora argentina Dolores Fonzi fue presentada ante una sala colmada en el Instituto de Arte Contemporáneo (ICA), uno de los espacios más prestigiosos de Londres dedicados a la cultura contemporánea. Con gran presencia de mujeres argentinas, latinoamericanas y británicas, el estreno de Belén marcó un nuevo paso en el recorrido internacional del film, que representará oficialmente a la Argentina en la próxima edición de los Premios Óscar 2026 y también en los Premios Goya.
"Belén" es la segunda película dirigida por Dolores Fonzi. Su primer largometraje fue Blondi (2023), que también escribió, protagonizó y presentó en la Quincena de Realizadores del Festival de Cannes.
La proyección, que contó con la presencia de Fonzi, la productora Leticia Cristi y la actriz Camila Plaate, culminó con un extenso conversatorio con el público. En un ambiente cargado de emoción y reflexión, la película fue recibida con fuertes aplausos y una profunda conmoción al final de la función, señal del impacto que la historia deja en quienes la ven.
Basada en hechos reales, Belén cuenta la historia de Julieta, interpretada por Camila Plaate, una joven tucumana que sufre un aborto espontáneo y es acusada injustamente de infanticidio. Su abogada, Soledad Deza, encarnada por Fonzi, asume la defensa en medio de un sistema judicial patriarcal, clasista y profundamente desigual. El caso, inspirado en el libro Somos Belén de Ana Correa, fue uno de los más conmocionantes de la última década en Argentina y se convirtió en símbolo de la lucha por los derechos reproductivos y el derecho a decidir sobre el propio cuerpo.
La película transcurre en Tucumán, una de las provincias más conservadoras del país, donde la historia se vuelve espejo y denuncia. Belén no solo reconstruye los hechos, sino que amplía su alcance: habla de la injusticia estructural, de los estigmas sobre la maternidad y del poder de la solidaridad femenina.
"Esta es mi primera película. La amo profundamente", dijo Fonzi al comenzar el diálogo con el público. "Después de ver Blondi, Leti vino a mi casa y me ofreció el proyecto: la película, la escritura, la dirección... todo. Fue como un regalo que jamás hubiera imaginado. Estoy muy feliz de que haya tenido esa idea." La actriz, una de las figuras más comprometidas del cine argentino contemporáneo, confesó que no esperaba dirigir tan pronto, pero que sintió que este era el proyecto con el que debía hacerlo.
La productora Leticia Cristi, fundadora de K&S Films y responsable de producciones como Relatos Salvajes y El Eternauta, recordó que la idea de filmar Belén surgió en 2019, antes de la aprobación de la ley de interrupción voluntaria del embarazo en Argentina. "Fue muy difícil financiarla y sacarla adelante, pero sabíamos que queríamos que la dirigiera una mujer. Supimos que tenía que ser Dolores. Era el momento justo, no solo en Argentina sino en el mundo. Todo lo que pasó con esta película fue como un milagro".
Cristi también explicó que el proyecto atravesó diversas etapas. "Al principio pensamos en hacer una serie, pero finalmente Amazon MGM Studios se sumó y confirmamos que sería un largometraje. Encontrar a Belén fue un desafío enorme. Ya conocíamos a Dolores desde el inicio, y poco a poco todo empezó a encajar. Cuando terminamos el rodaje, fue muy emocionante. Más allá del feminismo, esta película habla de la gente que sigue luchando por cualquier tipo de derecho. Nos recuerda que el derecho a luchar también es un derecho que no debemos perder".
Durante el encuentro, Fonzi subrayó el carácter testimonial del film y su dimensión política. "La película es una memoria, un homenaje a las mujeres y al movimiento feminista. Incluimos imágenes reales de las marchas y de las protestas por la libertad de Belén y por la ley del aborto. Cuando se estrenó, coincidió con la primera aprobación de la ley. Así que la película también funciona como un testimonio de ese proceso".

La actuación de Camila Plaate fue uno de los aspectos más celebrados de la noche. La joven actriz tucumana habló con visible emoción sobre el proceso de encarnar una historia real. "Me cuesta nombrarla como un personaje de ficción. El guion está construido a partir de hechos verdaderos, con el libro de Ana Correa, con la participación de Soledad Deza, y con Dolores Fonzi como activista en la campaña por el aborto legal. Más que una responsabilidad, sentí una conexión. Es un orgullo y una emoción enorme contar la historia de una mujer que existió y que representa a tantas otras".
Plaate, de 28 años, es una de las nuevas voces del cine argentino y resaltó la importancia de estrenar la película en su provincia. "La película trajo a Tucumán mucho movimiento y esperanza. Se generó una apropiación colectiva de la historia: en las salas la gente se abraza, llora, canta. Belén devuelve a la memoria los dolores, pero también las luchas y la alegría de ver que se puede avanzar por buen camino. Habla de unión, de empatía, de justicia, y nos recuerda que si nos unimos mujeres y hombres, todos podemos hacer las cosas mejor".
Fonzi también se refirió a la relación con las mujeres reales detrás de la historia: "El trabajo se hizo con la aprobación de Belén, con su colaboración y, por supuesto, con una compensación económica. Las conocí a ambas; fueron generosas y muy presentes. Todo esto fue posible gracias a ellas y con ellas".
Al hablar sobre su propio proceso de interpretación, la directora explicó: "Cuando compartís tanto tiempo con alguien, se te contagian rasgos de su personalidad. Mi intención fue unir mi propio yo con el de Soledad, incluso ironizando sobre mí misma. Ella me dio mucho durante el proceso, y la película se volvió una mezcla de las dos".
Uno de los momentos más comentados de la charla fue cuando Fonzi describió cómo concibió la escena inicial del film. "Quería que el público se sintiera atrapado desde el primer minuto. Filmamos ese comienzo en un solo plano secuencia, como una patada en la cara, para que el espectador entrara de golpe en el universo de la historia. Fue una de las escenas más difíciles de rodar; todo el equipo lloraba".
El público londinense respondió con una ovación prolongada y preguntas sobre el proceso de filmación. Una espectadora destacó entre lágrimas la fuerza de la película y su retrato de las asambleas feministas, donde las mujeres se organizan, discuten y construyen estrategias colectivas. Fonzi respondió con firmeza: "Esas escenas no son una recreación distante de algo ajeno. Las hicimos con actrices argentinas que realmente participaron en asambleas feministas durante la campaña por la legalización del aborto. Todo ese entorno era auténtico, muy cercano, muy nuestro. Hay algo profundamente personal en esta película: eso es lo que le da alma, humanidad. Por eso Leticia me propuso dirigirla, y por eso dije que sí. Estamos completamente empapadas de esa realidad".
La cineasta agregó que Belén no busca imitar los dramas judiciales clásicos. "No es una película de juicios como las de los 90, tipo Jack Nicholson o Tom Cruise. Es una historia sobre nosotras, sobre nuestra realidad, muy directa y muy íntima. Por ejemplo, la escena del debate televisivo me pasó de verdad: fui a un programa y había un hombre en contra del aborto diciendo barbaridades. Así que sí, todo viene de experiencias vividas."
Fonzi, que se consolidó como una de las voces más potentes del cine argentino contemporáneo, destacó que Belén no solo habla del pasado sino del presente. "Esta historia sigue ocurriendo en muchos lugares. Mujeres encarceladas, criminalizadas por eventos obstétricos, por su condición o su pobreza. La película busca visibilizar eso. Pero también habla de esperanza, de justicia y de cómo la empatía puede cambiar destinos."
En Argentina, Belén fue recibida como un acontecimiento cultural. Desde su estreno en el Festival de San Sebastián, donde recibió una ovación de siete minutos, la película ya recorrió festivales y salas con gran éxito de público y crítica. En Londres, el ICA proyectó el film dentro de su ciclo dedicado a Women in Film, que celebra a mujeres cineastas con impacto social.
El cierre del evento fue cálido y emotivo. Fonzi, acompañada por Cristi y Plaate, recibió una lluvia de preguntas y elogios. "Es muy emocionante ver esta historia resonar tan lejos de casa", dijo la directora. "Belén es una historia de lucha, pero también de esperanza. Nos recuerda que el cine puede ser una herramienta para cambiar la realidad".
La proyección en Londres confirma la expansión internacional de una película profundamente argentina, atravesada por el dolor, la resistencia y la solidaridad femenina. Fonzi se despidió del público con una frase que sintetiza el espíritu del film: "A veces las películas no cambian el mundo, pero pueden ayudarnos a mirarlo distinto. Y ese ya es un comienzo".
Belén, producida por K&S Films en coproducción con Amazon MGM Studios, competirá por ingresar a la lista corta de los Premios de la Academia en la categoría de Mejor Película Internacional. Con su estreno en Londres, la historia de una joven criminalizada por su cuerpo y de una abogada que decide enfrentarse al poder patriarcal llega a un nuevo público, consolidando a Dolores Fonzi no solo como una de las actrices más relevantes de su generación, sino también como una voz clave del nuevo cine argentino comprometido con su tiempo.

