Series y Películas

5 historias atrapantes para maratonear este finde: qué ver ahora en Netflix, HBO y Cine.Ar

Desde Galicia hasta Filadelfia, pasando por los suburbios militares y un oscuro secreto familiar: cinco historias intensas que no vas a querer perderte.

"Mi padre, el asesino BTK" y otras joyas ocultas en streaming: las recomendaciones de la semana
"Mi padre, el asesino BTK" y otras joyas ocultas en streaming: las recomendaciones de la semana
Oscar Mainieri 16 octubre de 2025

Una selección especial con las mejores series y películas, que incluye también estrenos en salas de cine.

Estas son las series y películas para ver en el fin de semana en Netflix, HBO Max y CineAR.

1. Serie para ver en Netflix: Animal



El trabajo de Antón (Luis Zahera) nunca fue precisamente sencillo. Veterinario en una zona rural de Galicia, tiene bastante movimiento, pero ningún horizonte claro. Cada vez cierran más granjas, y las pocas que quedan apenas logran mantenerse a flote. Obligado a reinventarse, empieza a trabajar en Kawanda, una tienda de animales que administra su sobrina Uxía (Lucía Caraballo). Allí también hay pacientes enfermos, aunque de dos y cuatro patas: clientes exigentes, sobre todo los más pudientes, que esperan un trato especial. Entre Antón, con su carácter hosco, y ese universo de excentricidades urbanas, los choques son inevitables. También con su sobrina, con quien no comparte ni la forma ni la visión de cómo manejar el negocio. El contraste entre ambos se nota incluso en lo físico: Antón, una especie de Don Quijote flaco y desabrido, de voz rasposa; Uxía, una Dulcinea diminuta, de voz dulce como la miel.

El humor de Animal se apoya en dos ejes. El primero es el contrapunto: el enfrentamiento entre el campo y el lujo, entre el veterinario de pueblo y la clientela adinerada con sus delirios. Antón reacciona con fastidio ante los caprichos de los nuevos ricos, mientras su sobrina, más conciliadora, se esfuerza por complacerlos. "El cliente siempre tiene la razón" parece ser su lema. El segundo eje son los clientes caricaturescos, cuyas ocurrencias rozan lo absurdo; uno no puede evitar sentir compasión por Antón, aunque tampoco sea el tipo más simpático del mundo.

El planteo funciona: hay momentos genuinamente graciosos y situaciones disparatadas que logran sacar una sonrisa. La evolución dramática, sin embargo, es mínima: como era de esperar, tío y sobrina terminan acercándose, aunque sin demasiada sorpresa ni desarrollo.



Animal es una comedia amable, fácil de disfrutar. La puesta en escena tiene encanto, con colores vivos y una estética cuidada, y las actuaciones —en especial la del inconfundible Zahera (As bestasEl correo)— son firmes. Las postales gallegas, hermosas y luminosas, también suman al placer de verla.

Recomendada

2. Miniserie para ver en HBO Max: Task: Unidad especial



Esta miniserie en 7 episodios fue creada, escrita y producida por Brad Ingelsby, conocido previamente por Mare of Easttown, y es una de las mejores del año. Con su extraña mezcla de policial y drama psicológico, desarrolla una historia ambientada en los suburbios obreros de Filadelfia, donde una ola de violentos robos contra viviendas vinculadas al narcotráfico estremece la aparente tranquilidad barrial. Tom Brandis (Mark Ruffalo), un agente del FBI que ejerció como sacerdote durante años, es asignado para liderar una unidad especial con la misión de desarticular la banda responsable. En el otro polo del relato se encuentra Robbie (Tom Pelphrey), un recolector de basura padre de familia cuya vida personal se desmorona mientras lleva una doble existencia: durante el día cumple con su rol acostumbrado, pero en la noche participa en robos con violencia, enfrentando dilemas éticos que trascienden lo legal. 

El elenco de Task: Unidad especial es amplio y elabora personajes con varias capas, no meros estereotipos. Ruffalo como Brandis representa el choque entre la vocación, la culpa y la necesidad de proteger; Pelphrey como Robbie encarna ese personaje ambiguo atrapado entre la supervivencia familiar y sus actos ilegales. A su vez, Emilia Jones interpreta a Maeve, la sobrina bajo el cuidado de Robbie, aportando tensión emocional e inocencia en medio del caos. Otros roles clave incluyen el de Kathleen (Martha Plimpton), jefa del FBI que supervisa la unidad; Lizzie (Alison Oliver) y Anthony (Fabien Frankel), miembros de la unidad cuyas historias permiten explorar cómo las líneas morales se desdibujan bajo presión. 

Una de las virtudes la dirección consiste en su tono: Ingelsby evita dividir al mundo en buenos y malos. Marca que todos los personajes tienen heridas, contradicciones, secretos que supuran al menoscabar la idea de "héroe puro". La tensión no surge solo de la investigación, sino de los conflictos internos: Brandis cargando un doloroso e inimaginable drama familiar y con su pasado sacerdotal, Robbie intentando justificar sus actos por amor a sus seres queridos, los miembros de la fuerza especial lidiando con lo que deben hacer frente al deber y frente a lo humano. Además, la serie consigue una radiografía realista: los suburbios de Filadelfia, el contraste entre la vida familiar y la violencia nocturna, el paisaje urbano y natural, son parte del relato, no sólo un fondo colorido. El resultado es una atmósfera dolorosa, intensa, con momentos de silencio que pesan tanto como los de acción. 



El episodio 5, en que los dos protagonistas se encuentran, se huelen, dan a conocer sus heridas y descubren que hay ciertas posibilidades de redención, no sólo ofrece un delicado trabajo en la creación de situaciones y diálogos, también nos regala una de esas interpretaciones para atesorar: la labor de Ruffalo, con sus cejas caídas, su pancita de borrachín y su aire cándido, consigue emocionar con válidos recursos; son escasos los actores capacitados para transmitir la compasión que sienten por otro ser humano de la manera en que él lo hace. 

Task: Unidad especial logra lo que pocas miniseries pretenden: generar empatía hacia personajes moralmente complejos, desafiar al espectador a mirar el crimen no solo como una catástrofe externa sino como un problema íntimo, de identidad, culpa y sacrificio. 

Imperdible.



3. Película para ver en Netflix: Mi padre, el asesino BTK

Dirigido por Skye Borgman (La chica de la fotoNúmero desconocido: Un escándalo de ciberacoso escolar), este documental parte de una premisa tan perturbadora como profundamente humana: ¿qué se siente ser la hija de un asesino serial? En apenas hora y media, la película reconstruye la historia de Kerri Rawson, hija de Dennis Rader, el célebre asesino conocido como "BTK" (ata, tortura, mata), que sembró el terror en Kansas durante los años setenta y ochenta. A través de entrevistas, material de archivo y recuerdos personales, el film propone una reflexión sobre lo que significa descubrir que el hombre que te crió con afecto y devoción era, en realidad, un monstruo agazapado tras la rutina familiar.

Borgman evita el tono sensacionalista que suele predominar en este tipo de relatos. En lugar de regodearse en los crímenes o glorificar la figura del asesino, centra la mirada en los sobrevivientes que lo rodearon: su hija -el hijo y la ex esposa se negaron a formar parte del docuemntal-, los vecinos, los amigos, todos aquellos que amaron sin saber realmente a quién tenían al lado. El pulso narrativo es sereno y contenido, pero cargado de una tensión subyacente que nunca se disipa. La directora alterna entre los registros fríos de la investigación policial y las confesiones de Kerri, que enfrenta ante cámara la paradoja de haber sido criada por un hombre que encarnaba el mal. Sin dramatizaciones ni golpes bajos, el horror aparece en los silencios, en la voz quebrada, en el peso del recuerdo.



La figura de Rader se mantiene en los márgenes. El interés no radica en su psicología sino en la devastación que dejó tras de sí. Kerri recuerda a su padre enseñándole a andar en bicicleta, alentándola en la escuela, siendo un modelo protector. Esa aparente normalidad, vista hoy a la luz de los crímenes, se vuelve profundamente inquietante. El documental se detiene en ese contraste y nos obliga a enfrentar una pregunta incómoda: ¿cuánto sabemos realmente de quienes amamos? Las escenas donde Kerri revive el momento del descubrimiento —pasando de la negación al estupor y finalmente a la aceptación dolorosa— condensan la carga emocional más potente del relato.

Borgman no oculta la magnitud de los crímenes, pero tampoco permite que opaquen la historia de la hija. El montaje es preciso, y la ausencia de música para realzar la tensión y de las reconstrucciones sangrientas refuerzan la decisión de no explotar el horror sino de contemplarlo con humanidad. La cámara ofrece a Kerri un espacio de reconstrucción personal: no como víctima ni heroína, sino como una mujer que intenta recomponerse después del derrumbe. Incluso cuando surge la duda —nunca resuelta— de si su padre pudo haberla dañado directamente, el film elige dejar esa incertidumbre abierta, habitando el pensamiento del espectador.

El documental también plantea un dilema ético subyacente. Más allá del dolor, el legado de Rader no se limita a los traumas que dejó en su hija, sino que incluye una paradójica oportunidad: la posibilidad de transformar esa historia en capital simbólico y económico. Kerri ha escrito libros sobre su experiencia y participa de la producción del documental, lo que introduce una reflexión ambigua sobre los límites entre memoria, catarsis y exposición mediática. Así, La hija del asesino BTK no solo indaga en el horror heredado, sino también en la delgada línea que separa el testimonio del oportunismo.



Muy recomendada. 

4. Serie para ver en Netflix: Reclutas

Esta serie, inspirada en el libro autobiográfico The Pink Marine de Greg Cope White, combina el drama y la comedia para contar la historia de un adolescente que debe enfrentarse a un entorno militar hostil y conservador como el de los Marines estadounidenses . White, quien también colaboró en el guion, le imprime un tono íntimo y por momentos confesional, donde el protagonista, Cameron, reflexiona en voz alta o dialoga con un doble imaginario sobre lo que le sucede. Este recurso aporta ligereza y dinamismo, y el guion convierte la homosexualidad del personaje en una fuente de conflicto, pero también de ironía y de humor.



A lo largo de sus ocho episodios, el relato adquiere una tonalidad más seria y deja al descubierto el trasfondo emocional de los personajes, permitiendo comprender por qué estos jóvenes eligen ingresar a una institución que los degrada, humilla y castiga bajo la excusa de "convertirlos en hombres". Aparecen historias marcadas por la violencia paterna, la represión afectiva y los mandatos de una masculinidad tóxica. La madre del protagonista, interpretada con sutileza por la notable Vera Farmiga, reacciona con un dejo de indiferencia práctica ante la noticia del alistamiento de su hijo: "no te olvides de traer un litro de leche descremada cuando vuelvas". En ese marco, la serie examina las jerarquías y códigos del ejército, donde la sensibilidad y la empatía se castigan, aunque el guion reserva también momentos de ternura y solidaridad entre los reclutas, capaces de construir una camaradería real. Escenas como un llamado telefónico clandestino o una confesión compartida revelan una humanidad que contrasta con la dureza del entrenamiento y la disciplina militar.

El relato, sin embargo, evita profundizar en una crítica al sistema militar y opta por un cierre conciliador, donde los conflictos parecen resolverse con abrazos y comprensión, pese a que uno de los personajes centrales parece encaminarse hacia la deserción. Esa mirada idealizada deja algunos vacíos, sobre todo en torno a la moralidad de la obediencia y el sacrificio de la individualidad en nombre de la hombría. Aun así, Reclutas consigue sostenerse gracias a su equilibrio entre humor, ternura y nostalgia, y por el carisma de su elenco.

Miles Heizer aporta a Cameron una convincente mezcla de vulnerabilidad y encanto, sostenida en una química natural con sus compañeros de reparto. Entre ellos se destaca Max Parker como el sargento Sullivan, un personaje atrapado entre su devoción al cuerpo de Marines y sus impulsos afectivos reprimidos. Esa ambigüedad aporta matices a una historia que, aunque por momentos esquiva el riesgo, encuentra intensidad en las miradas y silencios de sus intérpretes.



Si bien la serie no redefine el género ni alcanza la ironía corrosiva de Nacido para matar de Stanley Kubrick, logra emocionar y mantener el interés con un ritmo fluido, reforzado por una selección de temas musicales ochentosos que potencia su espíritu agridulce. En definitiva, Reclutas se impone como una tragicomedia cálida y honesta sobre la búsqueda de identidad y aceptación en un mundo donde la sensibilidad sigue siendo una forma de resistencia.

Muy recomendada.

5. Película para ver en Cine.Ar: El Hemisferio Nocturno de la Tierra 



Este documental sobre la vida y obra de Marco Denevi, escrito y dirigido por Diego Arandojo, se propone reparar una injusticia: rescatar del olvido a uno de los narradores argentinos más singulares del siglo XX. Denevi, figura esquiva y muchas veces malinterpretada, construyó una trayectoria tan diversa como coherente, donde el artificio narrativo y la mirada crítica sobre la sociedad argentina se conjugaban con un humor ácido y una precisión de orfebre. Arandojo aborda su figura con respeto y lucidez, combinando material de archivo, entrevistas y animaciones que devuelven al escritor su justa dimensión artística y humana.

La carrera de Denevi comenzó casi por azar. Mientras trabajaba en la Caja Nacional de Ahorro Postal, escribió Rosaura a las diez, novela que en 1955 le valió el Premio Kraft y un inmediato reconocimiento editorial. Admirador de Borges, Denevi imaginó una historia que, bajo una apariencia trivial, escondía un trasfondo siniestro. Así nació el inolvidable Camilo Canegato, ese hombre gris atrapado en una trama policial narrada desde múltiples perspectivas, estructura que tomó como modelo de La piedra lunar de Wilkie Collins. Tres años después, Mario Soffici llevó la novela al cine con Susana Campos y Juan Verdaguer, y el propio Denevi participó en el guion, sellando la afinidad entre su escritura y el lenguaje cinematográfico.



Su obra literaria atravesó distintos géneros —novela, cuento, teatro y ensayo— sin perder unidad temática ni rigor estilístico. En 1957 ganó el Premio Nacional por Los expedientes, y poco después alcanzó notoriedad internacional con Ceremonia secreta, novella que obtuvo el premio Time Life e inspiró la versión cinematográfica dirigida por Joseph Losey y protagonizada por Elizabeth Taylor y Mia Farrow. Ese éxito temprano, sin embargo, tuvo un costo: su incorporación al canon escolar contribuyó a neutralizar la fuerza subversiva de su escritura. Aun así, Denevi se mantuvo fiel a su visión, explorando las zonas de sombra de la vida cotidiana con una prosa limpia y engañosamente sencilla, detrás de la cual se ocultan la ironía, la perversión del mito y una mordacidad poco común.

En textos como Los asesinos de los días de fiesta, Enciclopedia secreta de una familia argentina o Música de amor perdido, Denevi retrató un universo de apariencias, rituales y deformaciones morales donde lo grotesco convive con lo doméstico. En Falsificaciones, llevó su experimentación al extremo: inventó textos apócrifos atribuidos a autores célebres como Kafka o Nietzsche y reescribió clásicos desde la parodia. Esa libertad formal y su gusto por el fragmento y el microrrelato lo convierten, como sostiene la crítica literaria Cristina Piña, en un precursor de la literatura posmoderna argentina. Su obsesión constante fue desvelar lo monstruoso en lo cotidiano y lo absurdo en lo solemne, desarmando los mitos de la cultura con precisión de cirujano.



El documental de Arandojo incorpora testimonios de la propia Cristina Piña, de su biógrafo y de lectores apasionados, quienes reconstruyen no sólo su trayectoria literaria, sino también su vida personal: las caminatas nocturnas por Buenos Aires, las tertulias con amigos, su carácter reservado y su meticulosa pasión por la escritura. A través de animaciones cuidadas y un montaje ágil, el film consigue un equilibrio entre análisis y evocación, ofreciendo un retrato sensible y estimulante de un autor que merece ser redescubierto. Más que un homenaje, se trata de una invitación a regresar a una obra que sigue desafiando etiquetas y cuyo ingenio continúa brillando en la penumbra del olvido.

Muy recomendada.

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