El Gobierno se vio obligado a modificar su estrategia de campaña tras la contundente derrota en la provincia de Buenos Aires (inesperada, por lo demás). El slogan "Kirchnerismo Nunca Más" fue reemplazado por "La Libertad Avanza o la Argentina retrocede".
Sin embargo, según analistas, el nuevo lema podría resultar insuficiente para revertir los resultados de cara al 26 de octubre... o, al menos, no depende únicamente de este giro.
La flamante consigna oficialista reduce las expectativas sobre los resultados de octubre, según advirtió Gonzalo Sarasqueta, politólogo especialista en comunicación política: "El Gobierno se está bajando el precio con este cambio de estrategia y creo que es porque está mirando con preocupación lo que pueden llegar a interpretar los mercados el día después". En las elecciones bonaerenses, La Libertad Avanza (LLA) planteaba la posibilidad de terminar con el populismo e inaugurar una nueva era: "Ahora hay una pregunta más moderada: '¿estás listo para hacer el último esfuerzo, votarme y empezar una época de desarrollo?'", afirmó.
A su vez, destacó que las modificaciones surgieron a raíz del resultado del 7 de septiembre: "El nuevo lema refleja la supuesta moderación del oficialismo, el aprendizaje que hizo de la derrota electoral. Se dejó atrás el marco absoluto que era eliminar simbólica y políticamente el kirchnerismo y va por un clivaje temporal: lo nuevo, LLA, contra lo viejo, el populismo kirchnerista. Ahora se trata de superarlo, no de eliminarlo", señaló a El Economista.
De todos modos, Lucas Romero, de Synopsis, indicó que "en la cabeza de la gente, el kirchnerismo no es un riesgo y hoy es mayor el rechazo a Milei que al kirchnerismo".
Lo mismo destaca el último informe de Zuban Córdoba: "El antimileísmo (56,1%) supera al antikirchnerismo (44,5%). El gobierno que se instaló como alternativa se convirtió en el principal objeto de rechazo. Un giro histórico: Milei ya genera más resistencia que el kirchnerismo".
La derrota también trajo consigo una explicación por parte del Gobierno: durante la campaña en la provincia, no se habría explicado "de una mejor manera la recompensa por el sacrificio que los bonaerenses están haciendo en este proceso de cambio". El diagnóstico se vio plasmado en los discursos subsiguientes del Presidente: "Lo peor ya pasó", dijo en el marco de la presentación del proyecto de Presupuesto 2026 y "estamos pidiendo que no aflojen", explicó el viernes en Córdoba.
En este sentido, Sarasqueta remarcó, respecto de la campaña rumbo al 26 de octubre: "Hay un componente positivo: cuidemos el esfuerzo que ya hicimos que viene lo mejor. Y sigue el componente negativo: el kirchnerismo como ese adversario tácito que puede arruinar ese sacrificio hecho y nos puede volver al pasado".

A su vez, indicó el destinatario que busca LLA con el giro: "Esta narrativa está dirigida al votante blando, a aquel que no fue a votar, aquel que puede defender el rumbo económico del Gobierno, pero no sus formas ni los casos de corrupción que aparecieron en los últimos tiempos. En otras palabras, el votante del PRO".
Aun así, el cambio podría no alcanzar para potenciar los resultados de octubre...o al menos no depende únicamente de la estrategia de campaña.
El consultor Carlos Fara, por su parte, afirmó en su última columna publicada en El Economista que el oficialismo dedujo, tras la derrota, que debe "tener una consigna propositiva (tarde, pero seguro)". Sin embargo, evaluó que el nuevo slogan "es una idea incorrecta" en tanto "partidiza la esperanza": "La mayoría no quiere más libertad, quiere llegar a fin de mes", concluyó.
- En su discurso en la Bolsa de Comercio de Córdoba, Javier Milei habló textualmente del "Partido de la Esperanza" -en contraposición al "Partido del Estado"- que, de ganar las elecciones nacionales, iniciará "el camino a la Tierra Prometida y Argentina va a ser grande nuevamente".
"No hay que sobreestimar la comunicación política. En el elector, siempre termina pesando más la experiencia que el mensaje", concluyó Sarasqueta.

