Javier Milei reunió en Olivos a los candidatos de La Libertad Avanza de todas las provincias. Luego de las derrotas en la mayoría de las elecciones locales realizadas hasta ahora y en particular la inesperada, por su magnitud, en la provincia de Buenos Aires, pretende mejorar su desempeño en las legislativas nacionales de octubre.
Hasta hace unos meses se suponía que el Gobierno obtendría algo más del 40% de los votos como ocurrió en anteriores elecciones de medio término en un contexto de baja de las tasas de inflación. Pero ese escenario se modificó, ya no es tan favorable para LLA como consecuencia del deterioro de los ingresos en los últimos meses y denuncias de corrupción, pero de todas maneras aspira a ser el espacio más votado en la suma nacional y a mejorar sustancialmente su representación parlamentaria.
LLA arranca en buena posición en los cuatro distritos -CABA, Mendoza, Entre Ríos y Chaco- en los que logró un acuerdo electoral con los oficialismos locales.
Una situación novedosa se presenta en los distritos en los que competirá el nuevo espacio de Provincias Unidas con el apoyo de los gobernadores. Las gestiones locales en Córdoba, Santa Fe, Chubut, Jujuy, Corrientes y Santa Cruz están bien valoradas y ganaron con comodidad las elecciones locales de este año allí donde las hubo. Pero también Milei obtuvo muy buenos resultados en esos distritos en 2023. Allí hay una superposición de preferencias y no está claro a favor de quien se decantarán los votos. Por el volumen de su electorado, Córdoba y Santa Fe concentran la atención.
Un caso aparte es la provincia de Buenos Aires en donde LLA no aspira a ganar, pero sí a recortar la diferencia de 14 puntos que le sacó el peronismo en las recientes elecciones locales. Una ventaja inicial es que en esta instancia los intendentes del peronismo se involucrarán con menos intensidad que en septiembre cuando estaban en juego los concejos deliberantes que podían condicionar sus gestiones. También LLA apuesta a que se incremente la concurrencia a las urnas suponiendo que la mayoría de los que se abstuvieron en septiembre son potenciales votantes suyos.
Pero más allá de las estrategias electorales, la marcha de la economía en los próximos días será determinante para el comportamiento de los votantes.