Lejos de disiparse, los escándalos que apuntan contra el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, siguen dominando la agenda. Analistas políticos consultados por El Economista coincidieron en que la estrategia del Gobierno de guardar silencio respecto de las acusaciones perjudicó a la Casa Rosada, y cuestionaron pasajes de la conferencia de prensa que brindó el exvocero este miércoles. En paralelo, remarcaron que el Ejecutivo intenta recuperar el control de la agenda pública luego de dos semanas de auge del Adornigate y el caso $Libra.
"Como en otras ocasiones, pareciera que al Gobierno le falta un asesor de comunicación para crisis", introdujo el politólogo Ignacio Labaqui. "El silencio no fue la mejor de las estrategias. La conferencia estuvo lejos de ser perfecta. Lo mejor que puede decirse es que al menos el Gobierno intenta responder, dar vuelta la página y retomar el control de la agenda", resumió.
A excepción de una jornada en la que el presidente Javier Milei y la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, encabezaron una ola de apoyos públicos, la Casa Rosada eligió callar. No hubo explicaciones claras acerca de la inclusión de la esposa de Adorni, Bettina Angeletti, en la comitiva presidencial rumbo a la Argentina Week en Nueva York, ni sobre el vuelo privado que tomó con su familia hacia Punta del Este.
Luego de dos meses sin comparecer ante los periodistas, este miércoles el jefe de Gabinete brindó una conferencia de prensa. Allí sostuvo que no tiene "nada que esconder", al tiempo que prefirió no dar detalles en tanto "hay una investigación judicial en curso". "Todo es parte de toda la operación política mediática y política que se armó contra el Gobierno", denunció.
Los ministros Luis Caputo (Economía), Federico Sturzenegger (Desregulación), Alejandra Monteoliva (Seguridad), Pablo Quirno (Relaciones Exteriores) y Mario Lugones (Salud) acompañaron al exvocero a la conferencia, en un intento de mostrar su apoyo. Asimismo, Karina Milei realizó una publicación con la que buscó cerrar la incertidumbre sobre una posible renuncia: "Mi apoyo, intacto. Más allá de las operaciones del periodismo y la vieja política sé quién sos y de tu integridad".
El director de Synopsis Consultores, Lucas Romero, dijo que el Gobierno "está teniendo una reacción de fingir demencia". Tanto Milei como Adorni quieren "seguir hablando de otra cosa para ver si pueden cambiar la agenda y no lo logran".
Definió la rueda de prensa como un "intento de poner a prueba la figura" del jefe de Gabinete como protagonista de la conversación pública. De momento -afirmó- fue "infructífero y agravó el cuadro porque las preguntas que se le hicieron rondaron sobre los escándalos y Adorni volvió a tener pocas y pobres explicaciones".
"Es bastante débil el argumento de 'no voy a dar explicaciones porque eso interfiere las investigaciones judiciales'. Eso no es así. Cualquier persona en su situación, si tiene argumentos y explicaciones que lo exculpan de cualquier acusación, las daría sin ningún inconveniente. Eso no interfiere en la investigación", comentó Romero. Además, comparó las justificaciones con las de Milei en el caso $Libra: "Muy vagas, poco sólidas y no terminan de despejar las dudas".
En la misma conferencia, Adorni anunció una batería de proyectos que el Ejecutivo enviará al Congreso: una Ley de Desalojo que facilite una vía sumarísima a los procesos para evacuar a los infractores y restituir los inmuebles al propietario en menos de cinco días; una Ley de Expropiaciones; un nuevo marco normativo a la Ley de Fuegos y modificaciones a la Ley de Tierras Rurales que permitirán "levantar las restricciones de venta a extranjeros". También se modificarán las leyes de Discapacidad y Educación Superior.
"El Gobierno está intentando cambiar de página en la agenda pública, no lo logra y da la impresión que esto que intentó hacer [con la rueda de prensa] tampoco va a ser suficiente", señaló Romero.
A su vez, explicó que "la forma en que los involucrados reaccionan frente al escándalo puede generar derivaciones secundarias que hagan agigantar el escándalo". Una reacción inconveniente aviva el fuego. "El Gobierno está generando derivaciones secundarias del escándalo, que no solo no cortan el drenaje reputacional, sino que alimentan y ayudan a que el tema siga estando al tope de la agenda y del debate público", concluyó.

