Estrategia

Javier Milei gira hacia el pragmatismo en el plano internacional

El Presidente mostró moderación en la reunión del G20'

Javier Milei y Lula da Silva
Javier Milei y Lula da Silva
21 noviembre de 2024

Javier Milei tuvo una intensa agenda a nivel internacional, completa de viajes, reuniones bilaterales y exposiciones que pusieron en evidencia cierta moderación de su postura frente al mundo. Aunque sus mensajes siguen cargados de ideología, el Presidente dejó de lado su estrategia de choque y prefirió abrazar el pragmatismo en la cumbre del G20. 

Si bien la visibilidad del libertario en el mundo viene creciendo, Argentina no es un actor de peso en la mesa de decisiones globales. Por eso, Milei finalmente entendió que no era el momento de romper las negociaciones en el tablero internacional. Así, la actividad en Río de Janeiro mostró los esfuerzos del Presidente para mantener un perfil propio sin llegar al quiebre, y un giro en la relación con China. 

Milei podría haber obstaculizado el documento que el presidente brasileño, Lula da Silva, estuvo negociando en el último año con los líderes de los 20 países desarrollados y emergentes miembros del grupo. Sin embargo, el libertario sorprendió al adherir a la Alianza por la Lucha contra el Hambre y la Pobreza y al documento final del G20. Todo esto sin dejar de ser muy crítico contra el multilateralismo, la Agenda 2030 de la ONU y la aplicación de un impuesto a los "súper ricos". 



Ese giro pragmático tuvo su punto cúlmine en la reunión con Xi Jinping,  que fue definida por el experto Marcelo Elizondo como el hecho más relevante de la presencia de Milei en Brasil. Después de asegurar en campaña que no mantendría relaciones con "comunistas", cedió ante lo inevitable por el gran peso que tiene China en la economía argentina por el monto de sus inversiones, el intercambio comercial y el swap.

Pensando en EE.UU.

Ahora Milei mira al futuro. El Gobierno de La Libertad Avanza tiene las expectativas puestas en una intervención favorable de Donald Trump, flamante presidente de Estados Unidos, para Argentina. 

La buena sintonía entre el libertario y el republicano genera confianza en que vuelvan a abrirse negociaciones cerradas hace tiempo. 



Este es el caso del biodiésel argentino, que quedó fuera del mercado estadounidense hace ya siete años tras sufrir la agresividad arancelaria durante la primera administración del magnate. 

Caso biodiésel

En 2016, la National Biodiesel Board (NBB) solicitó una sanción contra el biodiésel argentino argumentando que entraba a menores precios, entre otros motivos, supuestamente por las retenciones que permitían a la industria comprar más barato el grano de soja y luego transformar el aceite en biodiésel.

Tras una investigación por dumping y subsidios, se determinó que el importador norteamericano pague 140% de más por el biodiesel argentino.



A pesar de las presiones argentinas, Estados Unidos no rebajó los derechos antisubsidios hasta el 2019, cuando los dejó al 72% contra el producto local. El biodiésel argentino sigue fuera del mercado estadounidense al día de hoy. 

Si bien Trump afirmó que su palabra favorita es "arancel", la expectativa es que la relación con Milei y su cercanía ideológica, así como el conocimiento del flamante canciller Gerardo Werthein del país dado que fue embajador, puedan destrabar ese mercado y reabrir una nueva negociación.

La capacidad de pragmatismo que mostró Milei debiera ser un signo positivo en las relaciones que establecerá Argentina con el resto del mundo, lo cual podría incluso atraer más inversiones y favorecer las negociaciones con el resto de los actores del tablero. 



Logo de Google
Seguí a El Economista en Google Agreganos a tus medios preferidos.
+ Agregar

En esta nota