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Opinión

Esto tenemos que crear en nuestros jóvenes: vocación empresaria

Lo que necesitamos en forma urgente son más emprendedores, hoy sólo visibles en algunos sectores de tecnología.

Mauricio Rampone 12 noviembre de 2024

La Comisión Nacional de Valores habilitó la posibilidad que se pueda invertir en el mercado de capitales a partir de los 13 años. Y que, como correlato de esta iniciativa, a partir de marzo 2025 todos los colegios públicos y privados de CABA incluirán programas de educación financiera. 

No es motivo de esta nota evaluar tal iniciativa. Pero sí, creo, no es prioritaria. Lo que necesitamos en los jóvenes es crear vocación empresaria. Si hay disponible un capital, pensar 1° en como invertirlo en la economía real, donde se traccione la actividad económica, donde se generen puestos de trabajo, donde se producen bienes y servicios tangibles, entre otros beneficios. 

He escuchado muchas veces que el argentino promedio adolece de educación financiera. Mi experiencia indica lo contrario. Hemos sufrido tantos vaivenes de la macroeconomía, que hemos desarrollado una capacidad de adaptación que no la tienen empresarios Pymes de otros países.  



Lo que necesitamos en forma urgente son más emprendedores, hoy sólo visibles en algunos sectores de tecnología. A modo de ejemplo, en los últimos 20 años la cantidad registrada de Pymes de menos de 10 empleados (asimilables a emprendimientos o negocios en etapa fundacional), se mantiene constante en alrededor de 450.000 empresas, cuando la población del país creció 20%, según datos de UCEMA.  

No obstante, hay que aclarar que si bien las condiciones macro (sociales, políticas, económicas) son un condicionante para favorecer esa vocación empresaria, la política pública debería incentivar esa vocación. Llevar a los colegios y universidades a empresarios a que cuenten sus desafíos y despierten la vocación por emprender.

Si, como parece, los fundamentos de la economía argentina están cambiando, se abre una nueva expectativa para los que vemos luz al final del túnel. Hay que volver a instalar, entre los que dispongan de un determinado capital y/o con la reaparición del crédito, la idea de montar un "negocio propio", que además genere empleo. 



Además, la continuidad en el tiempo de una iniciativa empresaria, da lugar a la aparición de una empresa de familia. Después de años de manejo del capital en "modo defensivo", el país necesita la aparición de nuevos conglomerados empresarios: un emprendimiento crea una Pyme. 

En el tiempo, cuando esa Pyme crece, incorpora a las siguientes generaciones dando lugar a la aparición de familias empresarias. Las familias empresarias (o conglomerados empresarios) son clave para el desarrollo económico de un país. Esto es así en todo el mundo y también lo ha sido en Argentina.

Hay no pocos casos exitosos aún en Argentina, que servirían como incentivo para esos jóvenes con potencial empresario. Sólo se necesita estimular la vocación. 



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