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Ruanda: la excepción africana de la mano del..."despotismo ilustrado"

Ruanda se ubica entre los cuatro países que lideran el crecimiento económico del Africa sin contar con recursos estratégicos como el petróleo

Kigali, la capital de Ruanda
Kigali, la capital de Ruanda
Luis Domenianni 23 abril de 2023

Resulta difícil de comprender como un país ocho veces más poblado que su vecino y noventa veces más extenso, se queja y reclama ante la comunidad internacional por lo que considera una agresión y una injerencia de su pequeño colateral. Es el caso de la República Democrática del Congo (RDC) -ex Congo Belga, ex Zaire- frente a Ruanda.

Nunca desde el genocidio perpetrado contra la población de la etnia tutsi en Ruanda, el este de la República Democrática del Congo conoció un solo momento de paz. La mezcla de las cuantiosas rebeliones -la región cuenta con 120 grupos armados identificados- con políticos oportunistas, militares corruptos y empresarios sin límites conspira contra la seguridad.

A finales de la dictadura "cleptocrática" de Joseph Mobutu en la RDC (1997), el Estado congolés era absolutamente incapaz de financiar sus Fuerzas Armadas para acabar con las rebeliones, una de las cuales, la de Joseph Kabyla, contó con la presencia de Ernesto "Che" Guevara. 

En consecuencia, el gobierno de Mobutu permitía a grupos armados "robar" las riquezas mineras para financiarse. Desde entonces, la riqueza minera de la RDC se ve menoscabada por el contrabando y la reexportación desde sus vecinas Ruanda y Uganda. Ambos países miran con "angurria" el territorio del noroeste congoleño, las regiones de Ituri, Kivu Norte y Kivu Sud.

Nadie ignora en la comunidad internacional el apoyo que el gobierno ruandés brinda a la rebelión congoleña del "Movimiento 23 de Marzo" (M23) creado en la década del 2010 para proteger a los tutsis del Congo.

En solo algunas ofensivas, el M23 desalojó al Ejército congolés de varias de sus bases ante la mirada "pasiva" de los contingentes militares de las Naciones Unidas desplegados en la región. A la fecha, domina una vasta zona al norte de la ciudad de Goma, en la frontera con Uganda.

Es imposible de entender el apoyo ruandés al M23 si no se tiene en cuenta que Ruanda exporta más minerales de cuanto es su explotación nacional. En zonas donde operan las rebeliones, el contrabando de minerales va a parar a Ruanda desde donde se los exporta al mundo.

Estados Unidos y la Unión Europea reclaman ante el gobierno de Ruanda por el apoyo brindado -y comprobado- a los rebeldes del M23. Cuestionan, asimismo, la exportación ilícita de minerales, en particular, el oro y el coltán, un mineral compuesto de columbita y tantalita, esta última fundamental para la producción de condensadores electrolitos.

El presidente Paul Kagame

Tanto Ruanda como Uganda que no poseen coltán, se ubican entre los principales exportadores del mineral. Las quejas occidentales no van muy lejos. Es que tanto Ruanda como Uganda, aunque este último en menor medida, representan una estabilidad de la que la RDC carece por completo.

Para los occidentales, Ruanda es un "socio seguro". El autoritarismo del presidente Paul Kagame recibe una "vista gorda" de las principales democracias del mundo. Las diferencias entre la Ruanda estable y la RDC siempre convulsionada salta a la vista. De allí que los reclamos no superen el nivel auditivo de la sordina.

La disciplina fiscal y financiera ejemplar, la inexistencia de la corrupción y la eficacia militar en los contingentes de Naciones Unidas -Ruanda es el tercer contribuyente mundial de cascos azules- hacen del país un atractivo en una región convulsionada como es la de los Grandes Lagos del Africa.

En todo caso, el presidente ruandés Paul Kagame no deja de tener razón cuando afirma que "la causa profunda de la inestabilidad en el este de la RDC es el fracaso del gobierno congolés en materia de seguridad y de gobernabilidad". No es del todo así, pero no deja de serlo.

Secuelas del genocidio

La historia de Ruanda, excolonia alemana entregada a los belgas por la Sociedad de Naciones al término de la Primera Guerra Mundial, es la historia de dos comunidades que se enfrentaron durante largos períodos: los hutus que llegaron al país en el Siglo XI y los tutsis que lo hicieron durante el Siglo XVI. Los primeros habitantes fueron los twa o pigmeos.

Mientras duró la monarquía tutelada por Bélgica, los tutsis -minoría- resultaron privilegiados. Pero en 1961, un año antes de la independencia total, los hutus con ayuda de los colonos belgas tomaron el poder. 

En 1973, con éxodo de miles tutsis, el general (hutu) Juvenal Habyarimana se adueñó del gobierno tras un golpe de estado y una guerra civil. Como buen autoritario, se mantuvo en el poder hasta 1994, cuando el avión en que regresaba a Kigali, en compañía de su colega y vecino presidente de Burundi Cyprien Ntaryamira, fue derribado por dos misiles.

Inmediatamente dio comienzo el genocidio de tutsis, inclusive de hutus moderados, que dejó en solo cien días un saldo de 800.000 asesinados por las milicias para militares Interahamwe, alentados desde el poder central, con el apoyo de los efectivos hutu del Ejército y la prédica incesante de la "Radio des Milles Collines" de aliento al genocidio.

Con excepción del contingente canadiense, la actuación de las tropas de las Naciones Unidas dejó mucho que desear. En particular, el contingente francés por las órdenes recibidas desde el gobierno del presidente socialista François Mitterand, alguno de cuyos miembros resultaron sospechosos de colaboración con el régimen homicida.

Las matanzas cesaron cuando el Frente Patriótico Ruandés, básicamente tutsi, tomó el poder el 15 de julio de 1994. Desde entonces y hasta la fecha, el Frente Patriótico gobierna Ruanda. El actual presidente Paul Kagame -tutsi aunque se define como ruandés, de 65 años-, gobernó tras un golpe de Estado en 2000 y luego por mandato popular en 2003, 2010 y 2017.

Desde entonces, diversos procesos se llevan a cabo en distintas partes del mundo para juzgar a los responsables del genocidio. La ONU creó un Tribunal Penal Internacional para Ruanda (TPIR) que sesiona en Arusha, Tanzania. Al momento, TPIR condenó a 32 personas por crímenes vinculados a las matanzas. En Ruanda, las condenas suman más de 700.

Kagame es un ejemplo acabado del "déspota ilustrado". Es absolutamente autoritario y no tolera la contestación política. 

A la vez -raro en Africa y el denominado mundo en desarrollo- es honesto y preocupado por el desarrollo de su país. Similar en la historia al líder turco Mustafá Kemal en el Siglo XX o al presidente paraguayo José Rodríguez de Francia en el XIX.

Por decisión del gobierno Kagame, Ruanda se aleja progresivamente de sus "lazos" con Bélgica y con Francia y se acerca a la órbita británica. El acuerdo sobre migrante es solo una prueba de ello. Mayor aún en influencia es el ingreso como miembro de pleno derecho al Commonwealth británico de Nacional desde el 2009. 

A la fecha, Ruanda cuenta con tres idiomas oficiales: el kiñaruanda tradicional, el francés colonial y...el inglés que es la lengua educativa en los niveles primario y secundario. Un cambio que comenzó en 1994 con el inglés como lengua optativa frente al francés y como lengua única y obligatoria desde el 2009.

Bienvenidos...algunos migrantes

No es común, ni mucho menos habitual que un país africano reciba de manera legal a migrantes ilegales expulsados de un país europeo. Extraño, pero real. Ruanda, pequeño país del Africa Oriental recibe personas a las que no se les permite establecerse en el Reino Unido y que no pueden ser reenviados a su país de origen por razones de seguridad.

Fue un acuerdo que firmaron los gobiernos de ambos países al que el ministro del Interior británico del gobierno del ex primer ministro Boris Johnson calificó de "asociación que posibilitará que algunos de los llegados ilegalmente al Reino Unido sean relocalizados en Ruanda donde podrán instalarse y reconstruir sus vidas".

El acuerdo fue firmado en abril de 2022. Un año después ningún migrante embarcó para Ruanda. El primer vuelo previsto para junio de 2022 fue anulado a último momento por decisión de la Corte Europea de Derechos Humanos que emitió un "no innovar" hasta la expedición de la justicia británica.

En diciembre, la Superior Corte de Londres validó el acuerdo, pero volvió a ser judicializado cuando un grupo de migrantes depositó un recurso de apelación que deberá ser estudiado antes del dictado de sentencia. Las audiencias están previstas para el 24 de abril de 2023.

El acuerdo fue cuestionado por diversas ONG y hasta el Alto Comisionado de las Naciones Unidas (ONU) para los Refugiados afirmó que Ruanda no cuenta con "los componentes mínimos de un sistema de asilo fiable y justo".

Difícil determinar la realidad en estos casos. Por un lado, dos gobiernos que buscan resolver el problema de uno de ellos. Por el otro, Organizaciones No Gubernamentales (ONG) y funcionarios internacionales que se oponen no sin cierta mezcla de dogmatismo y de realismo. Mientras tanto los migrantes esperan en condiciones no precisamente confortables.

Cierto es que para un afgano o un sirio -por citar solo algunos ejemplos- el Reino Unido es una Meca a alcanzar. No menos cierto es que un retorno al país de origen los pone en riesgo dada las situaciones de guerra o de inseguridad que allí están presentes.

Si bien el asilo es una institución basada en consideraciones éticas y morales, nadie puede negar el derecho de un país soberano a no recibir extranjeros, sobre todo cuando las razones de la inmigración resulten no provenir de un riesgo para la persona o para su libertad, sino de la búsqueda de una mejoría económica anhelada.

Mientras la discusión se resuelve en las instancias judiciales británicas, el gobierno ruandés aprovecha el financiamiento británico surgido del acuerdo -un total de 125 millones de libras esterlinas- para preparar y renovar una infraestructura hotelera que servirá como residencias de tránsito para los demandantes de asilo.

Según las autoridades, todo está listo para recibir hasta 500 migrantes al mismo tiempo desde el momento en que el primer avión llegue al aeropuerto de Kigali, la capital del país. Tan es así que en algunos establecimientos las habitaciones son pagadas por el Estado para reservarlas para el arribo al momento que se produzca.

En marzo del 2023, ambos gobiernos renovaron el acuerdo y lo extendieron en plazo y en monto de ayuda para la asistencia a las personas que ingresen dentro del programa MEDP, acrónimo en inglés de Asociación sobre Migración y Desarrollo Económico.

Ruanda además ejecuta con recursos británicos un programa de construcción de viviendas económicas, cuyas primeras 240 casas están previstas para ser entregadas en junio de 2023. Los beneficiarios serán familias ruandesas de bajos recursos y migrantes aceptados en asilo.

Apuesta a la inversión

Con excepción del año de la pandemia cuando el Producto Bruto Interno mostró un retroceso del 3,4%, la serie de resultados de la economía ruandesa pone en evidencia un crecimiento ininterrumpido desde al año siguiente al genocidio (1995) hasta la fecha, con tasas tan altas como las chinas en su pasada época de esplendor.

En el período que va de 1995 al 2021, la producción de bienes y servicios pasó de US$ 1.418 millones a US$ 11.067 millones de igual moneda a valores constantes. Es decir que, en 27 años, los resultados económicos del país fueron multiplicados por...ocho. En cuanto al ingreso per cápita la multiplicación, más modesta pero no menor, fue por cuatro.

Ruanda se ubica entre los cuatro países que lideran el crecimiento económico del Africa sin contar con recursos estratégicos como el petróleo. En 2000, la pobreza abarcaba al 78% de la población del país, en la actualidad es menos al 52%.

De su lado, la esperanza de vida al comenzar el milenio era de 45 años, ahora es de 22 años más, o sea 67 años. A su vez, la inflación, que llegó a niveles del 16% anual en 2010, es ahora inexistente con un incremento anual del índice de precios de solo 0,4%.

Una mirada sobre la composición del PIB indica que el sector agrario contribuye con 32,1% del total de la producción ruandesa; el industrial con 15% y signo de modernización, el sector servicios representa el 52,8%. Las exportaciones agrícolas se componen de frutas tropicales, té, café y tabaco. Las mineras son tungsteno y estaño. 

El esfuerzo conjunto Estado-sector privado estuvo orientado todos estos años a las inversiones en materia de electrificación, con un futuro en el desarrollo de la hidroelectricidad dada las masas de agua presentes en el territorio. En 2000, solo el 4% de la población tenía acceso a la electricidad, hoy recibe electricidad el 46% de los hogares.

Desde el 2011, la principal fuente de ingreso del país es el turismo. Las inversiones en la materia han posibilitado la construcción de nuevos hoteles, la apertura de locales gastronómicos y el desarrollo profesional de servicios en los sectores naturales que atraen el mayor número de visitantes.

Junto a los bosques, los gorilas, los chimpancés y demás componentes de la fauna autóctona, el genocidio se convirtió en una fuente de turismo alternativo con la visita a los lugares y monumentos que recuerden una de las peores matanzas del Siglo XX.

Un punto central para el desarrollo turístico son las buenas condiciones de seguridad que ofrece Ruanda en un continente que no se caracteriza por el tema. La cifra de homicidios intencionales por cada 100.000 habitantes es de solo 2,5.

En ese marco hay que inscribir el acuerdo con el Reino Unidos para la recepción de migrantes sin papeles. Es que los migrantes vivirán un tiempo en los hoteles construidos o modernizados para recibirlos. Después quedarán para el turismo.

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