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Reidel coloca a la Argentina en la mesa chica de la revolución nuclear y la IA

En medio de la carrera por el desarrollo de la IA, la OIEA, liderada por el argentino Rafael Grossi, realizó el primer Simposio Internacional sobre IA y Energía Nuclear, en donde Argentina tuvo un rol destacado.

Reidel coloca a la Argentina en la mesa chica de la revolución nuclear y la IA
5 diciembre de 2025

Más allá de si la Inteligencia Artificial ha logrado o no cumplir con las expectativas en cuanto a las soluciones que puede ofrecer, la realidad es que una carrera por su desarrollo se está gestando desde hace ya varios años.

Y, es en este contexto que, al margen del desarrollo de la IA en sí, hay otros asuntos que resolver, por ejemplo, cómo abastecer de energía a los centros de datos.

Para tomar dimensión de esto, se estima que solo en 2025, el 10% del consumo energético de los centros de datos estuvo destinado a cargas de trabajo de IA.



Por su parte, según la Agencia Internacional de Energía, los centros de datos representaron el 1,5% de la demanda mundial de electricidad en 2024, una cifra que podría duplicarse para 2030.

Y, en este sentido, McKinsey proyecta que, para 2027, el uso de energía de la IA generativa será casi el doble que el de todos los centros de datos estadounidenses en 2022.

Pero, cuando surge un problema, surge una oportunidad: la energía nuclear, que durante años fue relegada a un segundo plano, ahora parece ser la herramienta perfecta para abastecer a los centros de datos ya que, además de proveerles energía de forma constante, no emite gases de efecto invernadero. 



Es por ello que esta misma semana el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), liderado por el argentino Rafael Grossi, llevó a cabo el primer Simposio Internacional sobre IA y Energía Nuclear.

El evento no solo congregó a altos representantes de ministerios gubernamentales, organizaciones internacionales y al sector nuclear, sino también a grandes empresas tecnológicas como Google y Oracle con el fin de analizar cómo la energía nuclear puede ayudar a satisfacer la creciente demanda eléctrica de los centros de datos de IA.

Según Grossi, que ya confirmó que será candidato para el puesto de secretario general de Naciones Unidas, "dos fuerzas están rediseñando el horizonte de la humanidad a un ritmo sin precedentes: el auge de la inteligencia artificial y la transición global hacia una energía limpia y fiable".



"El mapa energético del mundo se está redibujando ante nuestros ojos. El punto fundamental, nuestra oportunidad y nuestra responsabilidad, es que esas fuerzas no se están desplegando por separado. Están convergiendo y redefiniendo la nueva economía global", agregó. 

Al respecto, aseguró que la energía nuclear es la única fuente capaz de generar electricidad con bajas emisiones de carbono, ser fiable las 24 horas y garantizar una alta densidad de potencia, estabilidad de la red y escalabilidad. 

Podemos formar una alianza estructural de "Átomos para algoritmos", explicó Grossi. Pero lo interesante es que el desarrollo de la IA también podría ayudar a la propia energía nuclear, ya que según la OIEA "ofrece poderosas herramientas para optimizar el rendimiento de los reactores, agilizar la construcción y mejorar la eficiencia operacional, gracias a lo cual la energía nuclear puede alcanzar su máximo potencial manteniendo al mismo tiempo los más altos estándares de seguridad tecnológica, seguridad física y salvaguardias". 



El rol de Argentina 

Como no podía ser de otra manera, quien estuvo presente en Viena, Austria, fue Demian Reidel, presidente del Consejo Nuclear Argentino. 

Reidel, quien está impulsando al sector nuclear argentino, aseguró que "Argentina no será una observadora pasiva, está llamada a ser la arquitecta del futuro", y la apuesta es situar al país como polo de innovación gracias a su combinación de territorio, recursos y capital humano.

"La energía nuclear es la única fuente suficientemente eficiente, abundante y rápidamente escalable para hacer frente al desarrollo de nuestra civilización", agregó, destacando el rol que tendrán los pequeños reactores modulares.



Los Reactores Modulares Pequeños (SMR, por sus siglas en inglés) ofrecen importantes ventajas que van desde sus menores costos de inversión inicial, lo que puede hacerlos más accesibles y fáciles de financiar, hasta su diseño modular, que permite reducir los tiempos de construcción y los riesgos financieros. A esto se suma que, justamente gracias a ser modulares, pueden producirse dentro de una fábrica y enviarlos a cualquier parte del mundo.

Y, como era de esperar, Argentina, un país con gran trayectoria nuclear, tiene algo que decir al respecto: INVAP está desarrollando el ACR-300, que servirá tanto al abastecimiento interno como a la creciente demanda global de nuevos reactores. 

Según Reidel, "este proyecto ubica a la Argentina en una posición estratégica dentro del mapa energético y tecnológico mundial". 



El desarrollo del ACR-300, un reactor modular de 300 megavatios, se enmarca en el Plan Nuclear Argentino, presentado por el presidente Javier Milei y el propio Grossi a fines de 2024.

Los primeros módulos se construirán en el complejo de Atucha y, una vez en operación, proveerán energía firme al sistema eléctrico y abrirán un nuevo mercado de exportación para la industria nuclear argentina.

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Demian Reidel, presidente de Nucleoeléctrica Argentina, participó como orador en el International Symposium on Artificial Intelligence and Nuclear Energy



Más allá de la IA

La energía nuclear también está cobrando relevancia en la actualidad por un tema muy diferente: los conflictos internacionales.

Esto último quedó en evidencia cuando, hacia 2022, Rusia invadió Ucrania y, luego de ser sancionada por la Unión Europea, decidió cortarle el suministro de gas al Viejo Continente. 

Dicha situación generó una crisis económica y energética sin precedentes dentro de la Unión Europea, afectando gravemente a países como Alemania, que cerró sus últimas centrales nucleares en 2023 (estuvo en recesión tanto en 2023 como en 2024).



Sin embargo, países como Francia siguieron apostando de lleno por este tipo de producción energética, lo que les permitió sobreponerse a la crisis de una manera mucho más eficiente. 

Así, los defensores de la energía nuclear no solo destacan que no es contaminante o que puede proveer grandes cantidades de energía de manera estable y continua, sino que además les permite a los países reforzar su soberanía, ya que reduce la dependencia de la importación de energía desde otras regiones. 

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