La idea de que un teléfono inteligente pueda estar reconfigurando el futuro demográfico de la humanidad podría parecer exagerada, pero una investigación económica reciente revela una conexión sorprendente entre la tecnología y la drástica caída en los nacimientos.
Esos son los hallazgos del informe de la Oficina Nacional de Investigación Económica (NBER, por sus siglas en inglés) elaborado por Caitlin K. Myers y Ezekiel Hooper, que posiciona al iPhone como un factor central en la crisis de natalidad.

El misterio de la caída de la natalidad
Desde el año 2007, la tasa general de fertilidad en Estados Unidos ha experimentado una fuerte y sostenida caída del 22%. Durante mucho tiempo, la sabiduría convencional dictaba que esto era un simple reflejo de la Gran Recesión económica.
Sin embargo, casi dos décadas después, la esperada recuperación de la natalidad nunca llegó. El declive continuó incluso durante la larga expansión económica de 2010 a 2019. Los investigadores han determinado que esta disminución no se explica fácilmente por los factores que comúnmente se citan, como las condiciones económicas, los costos de vivienda y cuidado infantil, o el uso de anticonceptivos.
El experimento natural: el monopolio de AT&T
Para descubrir qué está pasando realmente, el estudio evalúa un choque cultural e histórico diferente: la rápida difusión del primer teléfono inteligente moderno.
El lanzamiento del iPhone en Estados Unidos proporcionó a los economistas un experimento natural perfecto. Desde su lanzamiento en junio de 2007 hasta febrero de 2011, el dispositivo se vendió exclusivamente bajo la red de AT&T. Esta exclusividad permitió a los investigadores aislar e identificar el efecto del iPhone analizando las variaciones geográficas en la cobertura de banda ancha móvil de AT&T. Es decir, pudieron comparar las tasas de natalidad en áreas con cobertura casi universal frente a aquellas con poca o ninguna cobertura.
Los impactantes resultados
Los datos demuestran que la llegada del smartphone aceleró materialmente la caída de la fertilidad, concentrándose de manera particular en las poblaciones más jóvenes:
- El acceso al iPhone redujo los nacimientos entre 4,5% y 8% en adolescentes de 15 a 19 años.
- Entre las mujeres jóvenes de 20 a 24 años, la reducción de los nacimientos fue del 3,2% al 6,6%.
- Se observaron descensos más pequeños, pero estadísticamente significativos, entre las cohortes de mujeres mayores.
- A nivel global, la difusión del iPhone explica entre el 33% y el 52% de la disminución total de la tasa general de fecundidad entre las mujeres de 15 a 44 años durante ese periodo.
¿Por qué el iPhone funciona como "anticonceptivo"?
El impacto no se debe a que el teléfono en sí tenga propiedades biológicas, sino a cómo ha transformado drásticamente el comportamiento humano y el uso del tiempo libre. La evidencia de encuestas nacionales sobre el comportamiento sexual y social es consistente con tres mecanismos principales:
Menos interacción en persona: El teléfono inteligente sustituye el tiempo que históricamente se pasaba interactuando cara a cara con amigos y parejas potenciales.
Aislamiento social: El tiempo que los adolescentes y adultos jóvenes pasan en soledad ha aumentado de forma aguda, desplazando las oportunidades de formar relaciones que deriven en encuentros sexuales.
Sustitutos digitales: Existe un aumento paralelo en el uso y búsqueda de pornografía, lo cual actúa como un sustituto privado a las relaciones sexuales en pareja.
Reducción de la frecuencia sexual: En conjunto, estos factores han provocado una caída en la inactividad sexual y en la frecuencia de las relaciones íntimas en las cohortes que han crecido con acceso a la tecnología móvil.
A medida que los formuladores de políticas y gobiernos globales evalúan incentivos financieros (como transferencias de efectivo o subsidios infantiles) para estimular la natalidad, este estudio sugiere que el verdadero obstáculo podría ser más conductual que económico. Si la tecnología está cambiando fundamentalmente cómo y cuándo nos relacionamos en persona, las políticas tradicionales podrían resultar insuficientes para revertir el declive demográfico.