Donald Trump recibió de Qatar un avión jumbo pintado con los colores rojo, blanco y azul que pronto pasará a prestar servicio como Air Force One, en una maniobra que volvió a encender las alarmas por un posible choque entre sus intereses personales y sus responsabilidades institucionales.
Un avión "demasiado viejo" para el presidente de Estados Unidos
En un discurso pronunciado desde la base aérea Joint Base Andrews, Trump sostuvo el viernes que otros líderes extranjeros vuelan en aeronaves "mejores y más nuevas" y calificó de "un poco ridículo" que el presidente de Estados Unidos viaje en un avión de varias décadas de antigüedad.
El mandatario destacó incluso detalles estéticos del jet, como la "bandera hermosa y ondulada" grabada en el estabilizador vertical, en contraste con la versión tradicional "recta" de ese símbolo. También agradeció al "fantástico" emir de Qatar, Sheikh Tamim bin Hamad al-Thani, y aseguró que su amigo Elon Musk estaría complacido al saber que la nueva aeronave contará con Starlink.
"Este avión fue transformado en una Casa Blanca voladora a un nivel de lujo que nadie había visto antes", afirmó Trump.
La demora de Boeing y una solución polémica
La decisión se conoce en medio de los retrasos, desde hace años, en el reemplazo del actual Air Force One fabricado por Boeing. El propio Trump subrayó que la nueva aeronave sustituirá a un avión presidencial que voló a 96 países en 223 viajes internacionales, con un recorrido superior a los 6 millones de millas.
El jefe de Estado adelantó además que el jumbo jet encabezará un grupo de "muchos, muchos aviones" en un sobrevuelo sobre Washington DC el 4 de julio, en el marco del 250° aniversario de la independencia de Estados Unidos del Reino Unido.
Otro de los puntos sensibles es el destino final del avión: un Air Force One desactivado se perfila como pieza central de la biblioteca presidencial de Trump. De hecho, el mandatario ya había dicho que la aeronave qatarí sería transferida a su biblioteca cuando dejara el cargo.
Críticas por corrupción y la sombra del conflicto de intereses
La recepción del avión, valuado en US$ 400 millones, desató fuertes críticas de los demócratas, que la calificaron como un acto corrupto. La controversia crece además porque el negocio familiar de Trump cerró un acuerdo con una empresa estatal qatarí después de que regresara a la presidencia el año pasado.
Trump, sin embargo, defendió la operación como una forma astuta de conseguir un avión enorme sin que el Estado norteamericano deba afrontarlo. "¿Por qué deberían nuestras Fuerzas Armadas, y por lo tanto nuestros contribuyentes, verse obligadas a pagar cientos de millones de dólares cuando pueden obtenerlo GRATIS de un país que quiere recompensarnos por un trabajo bien hecho?", escribió el año pasado en Truth Social.
El episodio suma tensión política en Washington y vuelve a poner bajo la lupa la relación entre la Casa Blanca, las donaciones extranjeras y los beneficios potenciales para la esfera privada del presidente, en un contexto en el que cualquier gesto de política exterior también puede tener impacto empresarial, diplomático y electoral.