Los analistas económicos intentan determinar cuáles de las medidas que anunció Donald Trump durante la campaña se pondrán efectivamente en marcha.
El punto clave es la suba de aranceles que el presidente elector dijo que serían de 60% para los productos de China y de 20% para las manufacturas del resto de los países. Sin embargo, los analistas consideran que ese tipo de medidas tan drásticas no se aplicarán, y mucho menos de inmediato. Por otra parte se estima que Trump irá gradualmente y analizando producto por productos y país por país y usará la amenaza de subir los aranceles como un arma de negociación. Un método similar al que utilizó en su anterior presidencia.
El impacto que tenga en la inflación dependerá mucho de la magnitud de la suba de los aranceles. De todas maneras, la fortaleza del dólar puede amortiguar el impacto de la suba de aranceles porque abaratará los productos importados para el consumidor estadounidense. En este punto, Trump cuenta con la ventaja de que el Presidente tiene la atribución de modificar la política arancelaria sin pasar el Congreso.
Otro tema que concentrará la atención de los mercados será el de la relación entre Trump y Jerome Powell que fue muy conflictiva en el gobierno anterior. Por un lado, los riesgos de una mayor inflación podrían llevar a la Fed a actuar con cautela, pero Trump es un enemigo de las políticas monetarias restrictivas que puedan frenar el crecimiento. En ese contexto, la colisión será inevitable. Powell afirmó recientemente que no renunciará a su cargo si Trump se lo pide, pero el Presidente intentar forzar su desplazamiento, que es un proceso complejo y que puede terminar judicializándose. Según los pronósticos de Bloomberg, la Fed recortará la tasa 25 puntos básicos en diciembre y 100 puntos el año que viene. Pero ahora, lo que pueda ocurrir en 2025 entró en el terreno de la duda.