California volvió a quedar en el centro de una fuerte polémica política en Estados Unidos. Pero esta vez no por debates sobre inmigración, agenda progresista o políticas ambientales, sino por un caso que mezcla espionaje, propaganda china y una funcionaria electa acusada de actuar en secreto para Beijing.
La protagonista del escándalo es Eileen Wang, alcaldesa de Arcadia, una ciudad ubicada en el condado de Los Ángeles, quien renunció luego de que el Departamento de Justicia de Estados Unidos revelara que admitió haber trabajado como agente ilegal del gobierno chino dentro del país.
La noticia explotó rápidamente en redes sociales y generó la reacción de Marcos Galperin, fundador de Mercado Libre y considerado el hombre más rico del Río de la Plata. Galperin, que en los últimos años adoptó posiciones muy críticas frente al avance de China y también contra determinadas corrientes progresistas occidentales, resumió su sorpresa con una frase que se viralizó: "Esta noticia parece mentira, pero es verdad".

El comentario no pasó desapercibido porque California suele ser vista por sectores conservadores y libertarios como el símbolo máximo del "wokismo" en Estados Unidos: un estado profundamente progresista, dominado por el Partido Demócrata y epicentro de grandes debates culturales. El hecho de que un caso de presunta influencia china haya estallado justamente allí multiplicó el impacto político de la noticia.
Qué hizo la alcaldesa acusada de trabajar para China
Según la acusación federal, Wang actuó entre 2020 y 2022 siguiendo instrucciones de funcionarios chinos para difundir propaganda favorable al régimen comunista dentro de Estados Unidos.
- La investigación sostiene que Wang manejaba junto a su entonces prometido, Yaoning "Mike" Sun, un portal llamado "U.S. News Center", presentado como un supuesto medio para la comunidad chino-estadounidense. En realidad, según los fiscales, funcionaba como una plataforma para publicar contenido impulsado directamente por autoridades chinas.
Uno de los episodios más impactantes ocurrió cuando funcionarios del gobierno chino enviaron un artículo vinculado a Xinjiang para que fuera publicado. Wang lo difundió, luego mandó capturas con la cantidad de visualizaciones obtenidas y recibió felicitaciones desde China. Su respuesta fue: "Gracias líder".
El FBI afirmó que Wang admitió haber promovido propaganda de la República Popular China y actuar bajo órdenes de funcionarios chinos. El director del organismo, Kash Patel, aseguró que Estados Unidos seguirá "arrancando de raíz" este tipo de operaciones de influencia extranjera dentro de las instituciones estadounidenses.
El trasfondo geopolítico detrás del caso
El episodio se produce en medio de una creciente tensión entre Washington y Beijing. En los últimos años, agencias estadounidenses denunciaron operaciones de espionaje económico, robo de propiedad intelectual, campañas de propaganda y hasta presuntas "comisarías clandestinas" chinas funcionando en distintos países occidentales.
Además, el caso golpea de lleno en un momento donde Estados Unidos debate cada vez más el nivel de influencia extranjera sobre universidades, empresas tecnológicas, redes sociales y dirigentes políticos locales.
Por eso, la reacción de Galperin encontró eco rápidamente entre usuarios que interpretaron el caso como una confirmación de los riesgos geopolíticos vinculados al avance chino en Occidente.
Y también porque el escenario no podría ser más simbólico: California, la capital cultural del progresismo estadounidense, terminó convertida en el escenario de una historia que, como escribió Galperin, "parece mentira, pero es verdad".