El papa Francisco falleció este lunes a las 7:35 de la mañana en su residencia en la Casa Santa Marta, Ciudad del Vaticano, a los 88 años, según confirmó el Vaticano.
La causa de su muerte fue un ictus cerebral (accidente cerebrovascular o ACV) que derivó en un coma y un colapso cardiovascular irreversible, como detalló el certificado de defunción emitido por el profesor Andrea Arcangeli, director de la Dirección de Sanidad e Higiene del Vaticano.
El documento médico señaló que el pontífice tenía antecedentes de salud complicados, incluyendo insuficiencia respiratoria aguda por neumonía bilateral multimicrobiana, bronquiectasias múltiples, hipertensión arterial y diabetes tipo II, factores que probablemente contribuyeron a la gravedad del evento.
Este trágico desenlace ocurrió apenas un día después de su última aparición pública, el Domingo de Pascua, cuando bendijo a los fieles desde la Plaza de San Pedro, a pesar de su frágil estado de salud tras una hospitalización de 38 días por neumonía entre febrero y marzo de 2025.
El ACV que sufrió el papa Francisco, descrito como un derrame cerebral, es una interrupción repentina del flujo sanguíneo al cerebro, lo que provoca la muerte de células cerebrales por falta de oxígeno. Según expertos, este puede ser de tipo isquémico (por un coágulo) o hemorrágico (por la ruptura de un vaso sanguíneo), aunque no se especificó la naturaleza exacta en el caso del pontífice.
Los síntomas incluyen parálisis, dificultad para hablar y mareos, pero en el caso de Francisco, el ictus fue tan severo que lo llevó rápidamente a un coma y a un fallo cardíaco irreversible.
Su historial médico, que incluía problemas respiratorios crónicos y la extirpación parcial de un pulmón en su juventud, junto con su edad avanzada, hipertensión y diabetes, aumentó significativamente el riesgo de este evento fatal. La neumonía reciente, que requirió ventilación mecánica y broncoscopías, pudo haber debilitado aún más su organismo, precipitando el ACV como un desenlace esperado en un contexto clínico crítico.
Lo que viene en el Vaticano
Tras la muerte de Francisco, el Vaticano activó el protocolo de sede vacante, con el cardenal camarlengo Kevin Farrell asumiendo temporalmente la administración de la Iglesia. El cuerpo del pontífice será trasladado a la Basílica de San Pedro el 23 de abril para el homenaje de los fieles, y su funeral se celebrará entre el 24 y el 26 de abril, siguiendo un rito simplificado según sus deseos.
El testamento de Francisco
En su testamento, redactado en junio de 2022, Francisco pidió ser enterrado en una tumba sencilla en la Basílica de Santa María la Mayor, con la única inscripción "Franciscus", rompiendo con la tradición de ser sepultado en San Pedro. Su fallecimiento ha generado conmoción mundial, con líderes como Emmanuel Macron y Ursula von der Leyen destacando su legado de compromiso con los más vulnerables y la justicia social.
En Argentina, se decretaron siete días de duelo nacional, y las escuelas católicas de Buenos Aires cerraron en su honor. El cónclave para elegir a su sucesor está programado para la primera semana de mayo, en un momento de incertidumbre para la Iglesia Católica.