En un giro inesperado de la política neerlandesa, Rob Jetten, de apenas 38 años, logró posicionar a su partido social-liberal D66 en el primer lugar de unas elecciones nacionales extremadamente reñidas. Con el 99% del escrutinio completado, el D66 supera por unos 15.000 votos al populista de extrema derecha Geert Wilders, del Partido por la Libertad (PVV), y podría quedarse con un escaño más que su rival.
"¡Somos el partido más grande de los Países Bajos! Ahora trabajaremos para todos los holandeses", celebró Jetten en la red social X, mientras Wilders acusaba de "arrogante" a la agencia ANP por anunciar la victoria antes de la confirmación oficial. Pese a la tensión, el resultado marca un cambio significativo en la política del país, tras años dominados por el liberal conservador Mark Rutte, hoy secretario general de la OTAN.
Una campaña mediática y optimista
Con una sonrisa permanente y un mensaje positivo resumido en el lema "Het kan wel" ("Sí se puede"), Jetten logró conectar con un electorado cansado del discurso polarizador de Wilders. Su presencia mediática fue abrumadora: participó en debates, programas de entretenimiento e incluso en un concurso televisivo, proyectando una imagen moderna y cercana.
- "Estoy muy orgulloso de este resultado histórico", dijo tras conocerse los primeros datos oficiales. "Ahora tenemos la responsabilidad de formar un gobierno estable y ambicioso".
Del "robot" al político del momento
Jetten se inició joven en política, militando en el D66, partido progresista y liberal. Nacido en la provincia de Brabante, trabajó en la red ferroviaria ProRail antes de ser elegido diputado en 2017. Luego fue ministro de Clima bajo el mandato de Rutte, cargo desde el cual impulsó políticas ambientales ambiciosas, aunque enfrentó críticas por su "insistencia" y por el impacto de la guerra en Ucrania en los precios de la energía.
Su estilo metódico le valió el apodo de "Jetten el robot", pero en esta campaña convirtió esa imagen en un símbolo de constancia y seriedad. "A veces, en política, las cosas pueden ser realmente inesperadas", respondió con humor cuando un periodista le recordó el apodo durante la noche electoral.
Primer líder abiertamente gay

De confirmarse su victoria, Jetten sería el primer primer ministro abiertamente gay de los Países Bajos, país pionero en la legalización del matrimonio igualitario.
Nunca hizo de su orientación sexual un eje político, aunque en 2019 publicó un video leyendo mensajes homofóbicos que había recibido, en defensa del Día Internacional contra la Homofobia. Actualmente, está comprometido con el jugador argentino de hockey Nicolás Keenan, con quien planea casarse el próximo año.
El desafío de gobernar

Jetten llega con la promesa de construir diez nuevas ciudades para resolver el déficit habitacional de 400.000 viviendas, y de devolver la "energía positiva" a un país que describe como "estancado". Sus críticos dudan de que pueda cumplir semejante ambición, pero sus seguidores lo ven como el heredero natural de Rutte: alegre, pragmático y resistente.
Su único traspié en la campaña fue una broma sobre la princesa heredera Amalia —"Apuesto a que más de uno querría entrenar con ella en el ejército" dijo entre risas— que fue tachada de sexista. Jetten pidió disculpas de inmediato y el episodio no afectó su ascenso.
Si los resultados se confirman, Rob Jetten encarna un nuevo capítulo en la política neerlandesa: un liderazgo joven, inclusivo y de centro liberal, que desafía a la extrema derecha y devuelve a los Países Bajos el tono optimista que alguna vez simbolizó su tradición democrática.