Guerra

Israel y Netanyahu ponen a Estados Unidos entre la espada y la pared

Pese a la presión de Washington, el primer ministro de Israel continúa tomando decisiones que elevan la tensión en Medio Oriente. Por su parte, Estados Unidos, consciente de que su principal desafío es China, analiza cómo seguir apoyando a su histórico e incondicional aliado.
Damián Cichero 03-10-2024
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Desde el 7 de octubre de 2023, día en el que el grupo terrorista Hamás atacó Israel, la tensión en la Franja de Gaza ha ido siempre en ascenso. Sin embargo, hace algunas semanas la región se ha convertido, prácticamente, en una caldera.

La última situación que vuelve a Medio Oriente en la zona más inestable del mundo ocurrió el pasado martes, cuando Irán lanzó un ataque con misiles balísticos contra Israel.

El ataque del régimen islámico fue en respuesta a una serie de ataques aéreos y terrestres que Israel está llevando a cabo en el Líbano contra el grupo terrorista Hezbolá, respaldado justamente por Irán. 

Incluso, el pasado viernes, Israel realizó un ataque aéreo en Beirut, la capital del Líbano, durante el cual murió el líder de Hezbolá, Hassan Nasrallah.

Por ello, Irán no dudó en disparar casi 200 misiles contra Israel, y si bien la gran mayoría no alcanzó sus objetivos, estos dos países se acercan cada vez más a su primera guerra directa. 

El contexto

Aunque el enfrentamiento indirecto entre Israel e Irán data de 1979, año en el que en este último país se registró una revolución islámica, fue en estas últimas semanas en las que la tensión ha llegado a un nivel casi sin precedentes. 

Sin dudas, Israel fue en un principio la víctima, cuando más de 1.200 personas fueron asesinadas por Hamás en su territorio, aunque, con el paso del tiempo, su accionar ha sido puesto en duda reiteradamente.

Esto se debe a que, pese a la presión occidental, Israel parece negado a realizar un alto fuego en la Franja de Gaza, región en donde más de 41.000 personas fueron asesinadas. 

Durante meses, la administración de Joe Biden en Estados Unidos ha intentado presionar al Primer Ministro de Israel y su gobierno de extrema derecha para detener sus ataques. Sin embargo, han hecho oídos sordos a la mayoría de las advertencias. 

El nivel de frustración en Washington ha sido tan elevado que Biden, tras considerar que algunas respuestas de Israel fueron "exageradas", detuvo un envío de armas estadounidenses a su histórico aliado.

E incluso Biden llegó a sugerirles a sus allegados más cercados que no creía que su homólogo israelí quisiera un acuerdo de alto el fuego, ya que Netanyahu estaba tratando de perpetuar el conflicto para salvar su futuro político.

¿A qué juega Netanyahu? 

Desde los inicios del conflicto, Netanyahu ha argumentado que todas sus decisiones buscan asegurar la supervivencia del Estado de Israel.

No obstante, el primer ministro que más años lleva en el cargo allí parece tener algunos intereses ocultos detrás de su noble argumento. 

Por un lado, cabe recordar que la imagen de Netanyahu está en caída libre en la mayoría de los sondeos, por lo que, una vez que finalice la guerra en Gaza, se espera que pierda rotundamente las elecciones.

Además, para el premier el fin de la guerra también podría significar el fin de su carrera política: actualmente, Netanyahu se enfrenta a tres casos de corrupción por, supuestamente, haber intentado beneficiar a medios de comunicación a cambio de mejorar la imagen de su gobierno. Por lo tanto, para Netanyahu una prolongación de la guerra equivale, en pocas palabras, a "libertad".

Pero, por otro lado, y más allá de las cuestiones internas de Israel, el país judío también parece estar dándose cuenta de que, poco a poco, Estados Unidos está abandonando la región.

Durante años, el país norteamericano fue extremadamente dependiente del petróleo de Medio Oriente, aunque, tras la crisis de 1973, redujo esta dependencia. Así, en la actualidad, "apenas" importa el 40% del petróleo que consume, aunque, dentro de esa cifra, aproximadamente el 60% proviene de Canadá (más del 50%) y México. 

Por ello, gracias a que casi no posee intereses vitales en Medio Oriente, Washington parece haber comprendido que abandonar la región, como sucedió con Afganistán, le permitirá poseer más recursos para su gran objetivo del siglo XXI: detener el desafío que China representa para su hegemonía.

Y es en esta línea que Israel, consciente de que cada vez dependerá más de sí mismo para sobrevivir en una región significativamente hostil, parece querer aprovechar la actual presencia norteamericana para "resolver" algunas cuestiones. 

¿Qué podemos esperar?

Tras el ataque de Irán, Netanyahu dejó en claro que Teherán "pagaría por ello", y agregó: "Mantendremos la regla que establecimos: quienquiera que ataque, lo atacaremos". Pero, aunque una escalada parece inminente, la gran cuestión es cómo actuará EE.UU.

Por el momento, la administración de Biden se conformaría con evitar que Israel realice ataques directos contra las instalaciones nucleares de Irán: "Estamos de acuerdo en que tienen derecho a responder, pero deben responder en proporción", expresó.

Sin embargo, la directiva dejaría en claro la poca influencia de Biden sobre los acontecimientos en Medio Oriente.

El martes, durante los bombardeos, Biden le había ordenado al Pentágono que ayudara a la Cúpula de Hierro de Israel y otros escudos de defensa para contener el ataque iraní. "Estamos orgullosos de las acciones que hemos tomado junto a Israel para proteger y defender a Israel", dijo el asesor de Seguridad Nacional Jake Sullivan. 

"Hemos dejado claro que habrá consecuencias, consecuencias severas, por este ataque, y trabajaremos con Israel para que ese sea el caso", agregó. 

Además, en las últimas semanas, ha aumentado significativamente su posición en la región y, en breve, duplicará el número de escuadrones de combate allí mediante el despliegue de más F-16, F-15 y A-10.

De todas formas, la Casa Blanca está revelando poco y nada sobre hasta dónde llegaría con un posible apoyo a Israel.

"La palabra 'niebla de guerra' fue inventada para una situación como esta. Esta es una situación fluida. Consultaremos con los israelíes sobre los próximos pasos en términos de respuesta y cómo lidiar con lo que Irán acaba de hacer, y continuaremos monitoreando nuevas amenazas y ataques de Irán y sus representantes", sentenció Sullivan al respecto.  Seguí a El Economista en Google Agreganos a tus medios preferidos. + Agregar