Análisis

Inevitables tensiones: qué le espera al Reino Unido en 2025

Ante la llegada del nuevo año, y la reciente polémica surgida a partir de múltiples violaciones a niñas pequeñas años atrás, podemos preguntarnos ¿cómo fue el 2024 del Reino Unido? ¿Y qué le depara este 2025?

Inevitables tensiones: qué le espera al Reino Unido en 2025

El 2024 se trató de un año altamente complejo, marcado por la multiplicidad de procesos electorales llevados a cabo durante el mismo, así como también por conflictos bélicos, la caída de regímenes de gobierno y la consolidación de ideologías de derecha en múltiples gobiernos alrededor del mundo. 

Y este año convulso, también dejó su huella en el Reino Unido, país que atravesó elecciones a mediados de año y ocupa un lugar de gran relevancia en el sistema internacional. 

Desde la polémica aprobación del Plan Ruanda hasta la incertidumbre del gobierno laborista ante un nuevo escenario internacional propiciado por el regreso de Donald Trump a la Casa Blanca, se puede señalar que el 2024 representó un año de cambios para el Reino Unido. 



Y es que el cambio de color político en el gobierno británico no sólo implica modificaciones en el rumbo del país, sino también los procesos políticos de acercamiento y distanciamiento para con distintos actores internacionales, asi como también la aparición de nuevas figuras en el tablero. 

Por lo tanto, ante la llegada del nuevo año, y la reciente polémica surgida a partir de múltiples violaciones a niñas pequeñas años atrás, podemos preguntarnos ¿cómo fue el 2024 del Reino Unido? ¿Y qué le depara este 2025?

Un año de cambios

El retorno del laborismo al poder es sin duda el evento que marcó un antes y un después tanto en el año como en el escenario político del Reino Unido. 



Las últimas elecciones representaron un triunfo de gran magnitud y trascendencia por parte del Partido Laborista, que obtuvo un total de 412 sobre los 650 escaños que completan la Cámara de los Comunes y, por lo tanto, superan la mayoría necesaria para la aprobación de proyectos. 

Es así que Keir Starmer, líder laborista, alcanzó el cargo político de mayor importancia en el país, tras catorce años de gobiernos tory, los cuales dilapidaron el presente político del Partido Conservador. 

Los resultados pueden explicarse, en parte, a partir de las crecientes controversias propias del Partido Conservador durante su tiempo en el poder, así también como las múltiples demandas sin resolver, particularmente aquellas relacionadas con la migración y el creciente aumento del costo de vida para la población del país. 



Bajo estas condiciones, como también el pésimo estado en el que se encuentra el National Health System (NHS), Starmer y su Gabinete elaboraron un plan de gobierno junto con un presupuesto recientemente presentado en el mes de octubre. 

Sin embargo, el mismo recibió opiniones mixtas. Bajo la promesa de no aumentar impuestos hacia los individuos y las familias, el laborismo planteó un presupuesto donde el crecimiento se dará de la mano de la inversión pública, con el foco en salud, como también educación, seguridad y defensa. 

Para sostenerlo, se implementarán aumentos en impuestos a empresas como también al sector de inversiones financieras, así como también a las herencias, siendo este último punto uno que ha generado revuelo y rechazo por parte de los sectores acomodados.



Si bien es verdad que este anuncio implica un marcado distanciamiento de la política llevada a cabo por el conservadurismo durante los últimos catorce años, el nuevo gobierno del Reino Unido no se ha alejado del todo de las directrices previas. 

Starmer dejó en claro su prioridad de llevar el gasto en defensa al 2,5% del PIB, como así también su compromiso con la continuidad de la asistencia enviada a Ucrania, y con su lugar en la OTAN. 

A pesar de contar con un conservadurismo derrotado, como con un independentismo escocés debilitado, el escenario político no es simple para el gobierno. 



El partido Reform UK, así como su líder de ultraderecha y a favor del Brexit, Nigel Farage, ganan lugar en la discusión, algo común en casos donde la política tradicional de partidos no logra resolver asuntos de la vida diaria de los ciudadanos. 

Los resultados de las elecciones demostraron un creciente desinterés y/o insatisfacción por parte del electorado británico, que se inclinaron por estas nuevas alternativas, o directamente no asistieron a los comicios. 

Starmer finaliza el año con un 61% de desaprobación por parte de la población, lo que indica urgencia en resolver la problemática que el gobierno laborista enfrenta, así como el poco margen de error que el mismo gobierno posee para accionar en consecuencia. 



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Keir Starmer

Tensiones en el futuro

De cara al 2025, Gran Bretaña puede encontrarse con una variedad de desafíos a enfrentar. En un principio, siguiendo lo previamente mencionado, el gobierno ha definido seis metas de cara al período 2025/2029, potencial año de las próximas elecciones. 

Starmer señaló la importancia de poner dinero en el bolsillo de la clase trabajadora, la construcción de nuevos hogares, la reducción del tiempo de espera para recibir atención en el NHS, el aumento en la cantidad de ingresantes para la policía, la educación en los primeros años de vida de los niños, y la energía limpia. 



Estos puntos pueden anticiparle al lector las principales áreas en las que el gobierno laborista buscará trabajar en su política interior durante 2025 asi como en años subsiguientes.

Sin embargo, una de las principales críticas que estos objetivos recibieron fue la ausencia de metas relacionadas a la migración, uno de los elementos más relevantes en la discusión durante el proceso electoral de 2024. 

Starmer decidió no continuar con el polémico Plan Rwanda, que el antiguo Primer Ministro conservador, Rishi Sunak, había impulsado activamente e implicaba la deportación hacia el país africano de aquellos migrantes que entrasen al país de forma ilegal y solicitasen asilo. 



Al ser consultado al respecto, Starmer respondió que no pondría un número arbitrario para medir los resultados en este área. 

A nivel internacional, el Reino Unido se encuentra en una compleja posición a partir del conflicto entre Ucrania y Rusia. En una reciente reunión en Noruega, Starmer señaló la importancia de ubicar a Ucrania en la posición más fuerte posible ante potenciales negociaciones, y la necesidad de redoblar en compromisos y capacidades. 

Su postura parece chocar con la del nuevo Presidente de Estados Unidos, Donald Trump, que apunta a una resolución rápida del conflicto, a partir de su asunción el próximo 20 de enero. Es posible que tanto este punto como el funcionamiento de la OTAN en el futuro representen obstáculos en la relación política entre los dos mandatarios. 



Contrarrestando esto, Starmer ha apuntado desde un principio a recuperar las dañadas relaciones con la Unión Europea. Siendo invitado a la próxima reunión de líderes europeos en febrero del año entrante, el foco de la reunión estará en la seguridad y cooperación en materia de defensa. 

Tanto la UE como el Reino Unido parecen compartir la visión de un mundo volátil e impredescible a su alrededor. De continuar el laborismo en el poder durante 2025, es esperable que este acercamiento se profundice, sobretodo si las tensiones con Trump escalan. 

Starmer va a estar presente en la cumbre de la OTAN en Washington que será del 9 al 11 de julio
 



El reto del laborismo

El 2024 representó un año de grandes cambios en la política internacional y nacional para el Reino Unido. El laborismo presentó un nuevo acercamiento hacia los problemas de la población, con el foco en generar crecimiento a partir de la clase trabajadora. 

Sin embargo, el tiempo apremia, y el margen de error que el gobierno posee parece reducido considerando las demandas y la creciente disconformidad de los votantes británicos con los partidos tradicionales. 



El 2025 puede volverse un año turbulento si la problemática doméstica no comienza a verse resuelta. El laborismo apunta a conocer si el electorado ve mejoras, particularmente en lo que se conoce como el ingreso real disponible de los hogares, aunque no se ha establecido parámetro del número que se busca alcanzar. Independientemente de esto, la necesidad de respuestas es clara. 

A su vez, la polémica que envuelve al gobierno a partir de los crímenes contra niñas recientemente sacados a la luz, indefectiblemente hace que la imagen del gobierno tambalee. 



En lo internacional, la cautela será esencial para sobrellevar las ya existentes tensiones entre el retorno de la figura polarizante de Trump a escena, y el intento laborista por recomponer un desgastado vínculo con la UE. 

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