En Italia, resistir al coronavirus es solo el comienzo

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Paolo Rizzo Paolo Rizzo 16-03-2020
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Por Paolo Rizzo Economista

EUROPA.- El coronavirus está generando un impacto devastador sobre la economía italiana. Nadie sabe cuánto durará la crisis ni cuál serán sus efectos, pero no hay duda de que habrá una fuerte recesión. Por ahora las únicas indicaciones vienen de los mercados. Solo en las últimas tres semanas el diferencial de rendimiento entre los títulos italianos y alemanes pasó de 140 a 240 puntos básicos. Desde el comienzo de la crisis sanitaria, la Bolsa se desplomó 35%.

En la dramática sesión del jueves pasado, el índice cayó 17%. Fue el peor resultado de la Historia para la Borsa di Milano. Ese día se esperaba que el Banco Central Europeo pudiese anunciar medidas de soporte a las economías de la eurozona. Pero, contrariamente a lo esperado, la gobernadora Christine Lagarde ha pronunciado una frase que ha alarmado los mercados: “No estamos acá para cerrar los diferenciales de rendimiento, hay otros instrumentos y actores que pueden hacer frente a esto”. Una frase totalmente en antítesis con el famoso “whatever it takes” de Mario Draghi y que ha generado el pánico en los mercados hasta llevar a Lagarde a corregir su presunto error en una siguiente entrevista.

Mientras tanto el sistema sanitario del norte de Italia está cerca de llegar a su límite máximo. Dramáticos testimonios de médicos afirman que no se puede proporcionar el mismo nivel de cura a todos los enfermos. Una situación aún más peligrosa considerando que cada día los casos de Covid-19 siguen aumentando a una tasa entre 20% y 25%.

Ante la emergencia, el Gobierno italiano impuso la cuarentena a todo el país. Italia está prácticamente cerrada, con las personas en la casa y las calles vacías. Con un decreto del presidente Giuseppe Conte, se cerraron bares, restaurantes y actividades comerciales. Quedan abiertas, con restricciones, algunas fábricas, supermercados y los bancos. Algunas empresas, como FCA, decidieron cerrar las fábricas, otras pidieron poner sus trabajadores en paro técnico y las demás trabajan imponiendo una distancia física entre los trabajadores. Las empresas que pueden incentivan el trabajo de la casa. Las escuelas y las universidades están cerradas, pero sigue la actividad a través de cursos en línea.

Muchas compañías aéreas cancelaron sus vuelos hacia Italia, otras piden a los pasajeros viajar con mascarillas. Además, en el intento de contener la transmisión del virus desde el norte hacia el sur, se han bloqueado los trenes nocturnos. Pero los gobernadores del sur piden un bloqueo total de los transportes.

Preocupa también la situación social del país. En los últimos días se registraron varios motines en las cárceles. En Modena, siete detenidos perdieron la vida. En Foggia más de 50 presos escaparon y una decena seguían fugados. Pero la tensión es alta también en las fábricas que quedaron abiertas. Los trabajadores amenazan huelgas si no se le garantiza la salud en el trabajo.

El Gobierno piensa en adoptar pronto un paquete de medidas económicas de apoyo a los trabajadores y a las empresas. Si bien al comienzo de la crisis se hablaba de proporcionar 7 billones de euro, en los últimos días el Gobierno italiano ha planteado la posibilidad de utilizar hasta 25 billones de euros. Entre las medidas, habrá un aumento de los fondos para la sanidad y se congelará el pago de impuestos. Los trabajadores autónomos recibirán una bonificación fiscal. Se financiarán programas de paro técnico para 2,5 millones de trabajadores hasta 9 semanas y un bonus para las familias.

En fin, sabiendo que cerrar las fábricas significaría bloquear al país, el Gobierno se ha acordado con los sindicatos para garantizar la seguridad sanitaria en las fábricas. Se tomarán controles de la temperatura a los empleados, se garantizará una esterilización periódica de los ambientes y se concederá una reducción del horario de trabajo.

El paquete de estímulos económicos debería llevar el déficit fiscal italiano a acercarse al 3% del PIB, es decir, hasta el límite permitido por los tratados europeos. Pero nadie excluye ir aún más allá del 3%. La UE prevé la posibilidad de poder superar los límites en caso de factores económicos adversos e inesperados y la misma presidenta de la Comisión Europea ha acordado conceder máxima flexibilidad presupuestaria a todos los Estados miembros.

Pero la deuda pública de Italia es el 135% del PIB. El país vive entonces una situación difícil. Por un lado está obligado a frenar la difusión del virus para evitar una catástrofe sanitaria y socioeconómica. Esto significa aumentar el déficit y parar temporaneamente una parte de la producción. Pero, por otro lado, el costo de la deuda subió y el BCE parece no estar dispuesto ni a cerrar los diferenciales ni a bajar aún más la tasa de depósito que ya está al mínimo histórico de -0,5%. El ratio deuda/PIB subirá entonces aún más por el desplome del denominador y un aumento del numerador.

Como si no fuera bastante, los países de la eurozona y del mundo están cerrando las fronteras. Otra mala noticia para un país exportador como Italia. Frenar la difusión del virus es solamente el primer desafío para Italia.

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