El evento más importante del año ha terminado, y para muchos lo hizo con sorpresa: debido a su contundente triunfo en las elecciones de Estados Unidos, Donald Trump volverá a la Casa Blanca a partir de enero de 2025.
La realidad es que la mayoría de los sondeos mostraban que el magnate lideraba en los siete estados claves que iban a definir la elección: Arizona, Carolina del Norte, Georgia, Michigan, Wisconsin, Nevada y Pensilvania.
Sin embargo, no deja de sorprender que el líder republicano se haya impuesto en todos estos estados, además de que también superó ampliamente en el voto popular a Kamala Harris, algo que ningún sondeo anticipó.
En total, Trump sacó más de 72,7 millones de votos, una cifra cercana a los 74 millones de 2020, cuando fue derrotado por Joe Biden.
La gran diferencia en esta oportunidad fue que Harris "apenas" cosechó 68 millones de votos, unos 13 millones menos que Biden hace cuatro años.
Aunque el conteo aún no ha terminado, Trump ya se ha asegurado 295 votos en el Colegio Electoral, y todo hace indicar que alcanzará un total de 312, superando con holgura los 270 necesarios para coronarse como presidente.
Cabe recordar que si bien, en 2016, Trump obtuvo 304 electores, perdió en el voto popular contra Hilary Clinton por unos tres millones de votos.
Por ello, la gran conclusión es que cuatro años después del ataque de sus seguidores al Capitolio, cuando parecía que su carrera política estaba terminada, el magnate regresará a la Casa Blanca con más legitimidad, habiendo triunfado en el voto popular y con una mayor cantidad de electores.
Es importante destacar que esta fue la primera vez desde 2004, cuando George W. Bush fue reelecto, y apenas la segunda desde 1989, en la que los republicanos logran imponerse en el voto popular en unas elecciones presidenciales.
Además, al igual que en 2016, Trump se aseguró la mayoría legislativa tanto en la Cámara de representantes como en el Senado, lo que le permitirá, al menos hasta las elecciones de medio término en 2026, aprobar la mayoría de sus proyectos.
Y como si esto no fuese suficiente, también alcanzó el hito que había marcado el demócrata Grover Cleveland, quien hasta ahora era el único exmandatario de EE.UU. que terminó su primer periodo presidencial, abandonó el poder y regresó a la Casa Blanca cuatro años después.

Intentando entender los resultados
A pesar de que diversos factores explican el regreso triunfal de Trump, el principal motivo ha sido el desempeño económico de la última gestión demócrata, que se enfrentó a una inflación de hasta el 9% interanual, la más elevada para EE.UU. en 40 años.
Y a esto se sumó la política monetaria de la Reserva Federal, que mantuvo sus tasas de interés en el rango del 5,25-5,5% durante mucho tiempo, dificultándole a la población acceder a créditos, principalmente a la hora de comprar una propiedad.
Por ello, si se pretende entender cómo Trump triunfó en los siete estados claves ya mencionados, debemos destacar que en ellos el ingreso per cápita creció 4,2% en el período 2019/2023, mientras que en el resto del país lo hizo al 6,3%.
Además, en Pensilvania, el estado más importante para estas elecciones (entregaba 19 electores), el precio de los alimentos aumentó más rápido que en cualquier otro estado durante la administración de Biden, según el proveedor de inteligencia de mercado Datasembly.
En este sentido, una de las variantes esenciales en la victoria ha sido el voto del electorado latino, compuesto por unos 36 millones de personas.
Como ha sucedido a lo largo de la historia, los demócratas cosecharon más votos que los republicanos en ese sector. Sin embargo, la diferencia ha sido mínima en favor de Harris (53% a 45%).
Y la explicación de esta tendencia, pese a las duras posturas migratorias de Trump, la encontraríamos nuevamente en la economía: durante su primer mandato, el desempleo entre los hispanos llegó al nivel más bajo en la historia de EE.UU.
Otras variables que explican la victoria de Trump es que Harris no consiguió un apoyo tan masivo entre las mujeres (54%) como Biden en 2020 (57%); y algo similar le sucedió con los jóvenes (Harris obtuvo el 52% contra 61% de Biden).
Respecto a esto último, Trump fue el candidato republicano presidencial que más votos obtuvo entre los menores de 30 años desde 2008.
En este marco, el politólogo Joaquín Harguindey, en diálogo con El Economista, agregó que "desde el punto de vista de los demócratas, el gran responsable de la derrota fue Joe Biden, ya que su decisión de ir en busca de la reelección, manteniéndose en la competencia hasta julio, fue desastrosa para el oficialismo".
"Biden había dicho que iba a ser un candidato puente entre dos generaciones de demócratas, lo cual se intuyó en la campaña de 2020 como una promesa de ser simplemente presidente por un mandato y después irse. Pero terminó dejando que su avanzada edad y, por supuesto, su conexión con su vicepresidenta, la cual tuvo que defender su gestión, hundieran la candidatura de Kamala Harris", afirmó.
Para Harguindey, esto le dio poco margen de maniobra a Harris para presentarse como una candidata de cambio y no como simplemente la continuación de la administración Biden.
Por último, el politólogo destacó que quizás el problema principal para la coalición demócrata, que se formó como parte del antitrumpismo, es que no se agrandó en los lugares donde se esperaba que se fuera a agrandar. Es decir, la población de las ciudades y los suburbios de Estados Unidos no continuaron moviéndose en dirección del Partido Demócrata.
"En todos los años del trumpismo, se observó cómo en los suburbios, que solían votar a los republicanos, generalmente las personas de mayor nivel educativo, blancos en algunos casos, empezaron a moverse hacia el Partido Demócrata, huyendo del Partido Republicano. Pero esta vez no hubo más movimientos, a lo que se suma que Harris no pudo compensar un colapso aún mayor dentro del voto rural", sentenció.