Peter Jackson, director de la trilogía de "El señor de los anillos", y Colossal Biosciences, firma conocida por sus planes para resucitar especies extintas, se han asociado para revivir al moa, una enorme ave no voladora que habitó en Nueva Zelanda (fue en este país donde Jackson grabó gran parte de la saga de J. R. R. Tolkien).
La colaboración, que incluye también al neozelandés Centro de Investigación Ngai Tahu, busca diseñar genéticamente aves vivas que se parezcan al moa gigante, una especie que vivió en la Isla Sur y llegó a medir hasta 3,6 metros de altura.

Jackson, ganador del Premio Óscar a "Mejor director" en 2003 por "El Retorno del Rey", posee una de las mayores colecciones privadas de huesos del moa, con un total de casi 400 huesos.
Incluso, su fascinación por esta ave no voladora, parecida al avestruz, lo ha llevado a aportar U$ 15 millones en el nuevo proyecto.
"Las películas son mi trabajo de día, y los moas son mi diversión. Todos los escolares neozelandeses sienten fascinación por los moas", explicó el cineasta.
Se trata de una "misión para salvar a algunos de nuestros taonga -tesoro en maorí- más preciados. Se destinarán recursos a garantizar la protección de algunas de las especies más amenazadas de Aotearoa/Nueva Zelanda para las generaciones futuras", afiagregó.

Colossal Biosciences, compañía de biotecnología con sede en Texas, ha pasado los últimos años presentando polémicos proyectos para resucitar a especies como el mamut lanudo, el dodo, el tigre de Tasmania o los lobos huargos.
Justamente, la empresa saltó a la fama este año cuando presentó a sus cachorros de lobos huargos con pelo largo y blanco, una especie que se extinguió hace 10.000 años.
Para lograrlo, la empresa comparó las diferencias genéticas de esta especie con los lobos grises. Es decir, sus científicos tomaron células sanguíneas de un lobo gris vivo y utilizaron el método CRISPR de edición genómica para traer de regreso a los lobos huargos.