Si hay una guerra comercial en el mundo, la economía de China no se enteró. A los buenos datos sobre las exportaciones conocidos recientemente, se sumaron este lunes varios indicadores que muestran que el nivel de actividad se sostiene.
La producción industrial creció el 6,1% anual en abril superando las expectativas. Por su parte, las ventas minoristas subieron 5,1% en términos anuales y se trata de un dato clave porque el Gobierno procura alentar el consumo interno.
A su vez, la inversión en activos fijos mostró una desaceleración en los primeros cuatro meses del año en los que avanzó 4%. La tasa de desempleo urbano se redujo de 5,2% en marzo a 5,1% en abril.
La evolución en los próximos meses de la segunda economía del mundo estará condicionada a las negociaciones con la primera por las medidas arancelarias. El fin de semana anterior se lograron acuerdos que repercutieron favorablemente en los mercados mundiales.
Los bancos de inversión tienen ahora pronósticos más optimistas sobre el crecimiento de China en 2025 que los de hace unas semanas aunque no creen que alcance la meta de 5% que se fijó el Gobierno. De todas maneras, todas las proyecciones económicas a nivel global están condicionadas a las tensiones comerciales sobre las que por ahora solo se acordó un paréntesis.