El Banco Central Europeo bajó la tasa de depósito por quinta vez consecutiva desde junio del año pasado y la ubicó en 2,75%. El recorte fue de 25 puntos básicos en línea con lo que esperaba el mercado que también prevé otros tres ajustes similares durante el resto del año.
A su vez, el PIB de la zona euro se estancó y no mostró variaciones en el último trimestre del año pasado según el dato preliminar difundido este jueves por Eurostat, la agenda de estadística de la Unión Europea. Las dos economías más grandes, las de Alemania y Francia, registraron una contracción en el último cuarto. De esa manera, 2024 cerró con un crecimiento de 0,7%. Para 2025 predomina la incertidumbre por las fricciones comerciales que puede haber a partir de las medidas proteccionistas que impulse Donald Trump. En ese contexto, según el FMI, la suba del PIB de este año sería de 1%.
Más distancia con EE.UU.
Una foto distinta se observa del otro lado del Atlántico. Según se informó este jueves, la economía de Estados Unidos creció 2,3% en el último trimestre de 2024 impulsada por una expansión de 4,2% del consumo. El PIB subió 2,8% el año pasado mostrando que la economía está sólida y su desempeño superó ampliamente a las de los otros países desarrollados. Para 2025 se espera una expansión apenas inferior.
Esa diferencia, es una de las que explica que la Reserva Federal haya mantenido la tasa de interés mientras que el Banco Central Europeo la volvió a recortar. Ese desacople apunta a ser aún mayor porque la Fed podría seguir en pausa en su reunión de marzo mientras que el BCE continuaría bajando la tasa porque su política monetaria sigue siendo restrictiva.
La otra explicación está en los niveles de inflación. En Estados Unidos el ciclo bajista es más lento de lo que se esperaba y por eso Jerome Powell dejó en claro que no tiene apuro en aflojar más la política monetaria. Por el contrario, la visión de Christine Lagarde es que en los próximos meses la inflación en la zona euro se ubicará de manera estable en línea con la meta de 2%.