La tensión entre Estados Unidos e Irán volvió a escalar y el riesgo de un conflicto abierto ya no es una hipótesis remota. El presidente Donald Trump insiste en que quiere un nuevo acuerdo nuclear con Teherán, pero la acumulación de amenazas, despliegues militares y presiones cruzadas con Benjamin Netanyahu alimenta la posibilidad de una ofensiva de gran escala en Medio Oriente.
Estas son las seis claves que explican por qué ambos países están al borde de la guerra.
1. Una disputa nuclear que nunca se cerró
El conflicto gira en torno al programa nuclear iraní. En 2015, el entonces presidentede EE.UU. Barack Obama firmó un acuerdo para limitar el enriquecimiento de uranio, pero Trump lo abandonó en su primer mandato bajo la estrategia de "máxima presión".
Su sucesor, Joe Biden, no logró cerrar un nuevo pacto. Ahora, Trump volvió a la Casa Blanca con la promesa de alcanzar un acuerdo distinto, aunque también ha deslizado la idea de un eventual cambio de régimen, ampliando los posibles objetivos de cualquier operación militar.
2. La represión interna y las amenazas de Washington
A comienzos de año, Trump estuvo cerca de ordenar ataques tras la muerte de miles de manifestantes en protestas contra el régimen iraní. Las movilizaciones, impulsadas por la crisis económica, incluyeron pedidos de cambio político.
La Casa Blanca advirtió que respondería si continuaban las muertes. Aunque la decisión se postergó, Estados Unidos reforzó su presencia militar en la región y reanudó las negociaciones nucleares en paralelo.
3. El despliegue militar: "el arma de Chéjov"
Washington envió dos portaaviones y cientos de aeronaves al Golfo Pérsico, una señal que elevó las expectativas globales de un ataque inminente.
En términos estratégicos, mover semejante capacidad de fuego sin utilizarla implicaría un retroceso político. En la lógica del llamado "arma de Chéjov", si el arma está en escena, es probable que se dispare.
4. La presión de Israel
Israel impulsa una ofensiva más amplia que los bombardeos puntuales del año pasado. Funcionarios de ambos países coordinan escenarios que podrían incluir ataques contra instalaciones nucleares, bases militares y estructuras clave del régimen.
El gobierno israelí ya se prepara para un posible conflicto en cuestión de días, convencido de que una acción decisiva ahora podría debilitar definitivamente la capacidad estratégica de Irán.
5. El factor petróleo y el Estrecho de Ormuz
El contexto energético también juega un papel clave. Los mercados están relativamente abastecidos y los precios del crudo se mantienen moderados, lo que podría ofrecer una ventana táctica para una operación.
El riesgo mayor sería una interrupción en el Estrecho de Ormuz, por donde transita cerca de una quinta parte del comercio mundial de petróleo. Un cierre total dispararía los precios, aunque Teherán no ha ejecutado esa amenaza en décadas.
6. La percepción de debilidad del régimen iraní
Tras las protestas internas y los ataques israelíes y estadounidenses previos, algunos analistas consideran que el régimen atraviesa un momento de vulnerabilidad. La red regional de aliados iraníes también fue debilitada en los últimos años.
Sin embargo, ese mismo contexto vuelve la situación existencial para Teherán, lo que podría aumentar el riesgo de represalias severas y de una escalada fuera de control.
Aunque el escenario bélico gana terreno, aún existen canales diplomáticos abiertos. La incógnita es si la negociación prevalecerá o si la acumulación de presión militar y política terminará empujando a Washington y Teherán a un conflicto que reconfiguraría Medio Oriente y marcaría el resto del mandato de Trump.


