Elecciones

Colombia elige el sucesor de Gustavo Petro: Trump y Milei esperan que no sea Cepeda

Este domingo, más de 40 millones de colombianos asistirán a las urnas para elegir al sucesor del izquierdista Gustavo Petro. Según los sondeos, su aliado Iván Cepeda es quien lleva la delantera, lo que sería una mala noticia tanto para Donald Trump como Javier Milei

Iván Cepeda, Paloma Valencia y Abelardo de la Espriella
Iván Cepeda, Paloma Valencia y Abelardo de la Espriella
29 mayo de 2026

Este domingo 31 de mayo, millones de colombianos asistirán a las urnas para elegir a su nuevo presidente y, al mismo tiempo, definir si le dan continuidad al proyecto político de Gustavo Petro, quien no puede ir en búsqueda de la reelección porque la Constitución no lo permite

Según el censo electoral estimado, 41,4 millones de ciudadanos están habilitados para votar en una jornada en la que exclusivamente se elegirá la fórmula de presidente y vicepresidente que gobernará durante el periodo constitucional 2026-2030 (a diferencia de otros procesos electorales, no se elegirán legisladores, ya que el Congreso fue renovado en los comicios legislativos realizados en marzo).

Para que un candidato gane la presidencia de manera directa debe obtener la mitad más uno de los votos válidos —es decir, mayoría absoluta—. Sin embargo, los sondeos proyectan que ningún candidato estará cerca de esa cifra, por lo que todo se definiría en un balotaje el 21 de junio.



Los candidatos

En total, catorce son los candidatos que participarán de las elecciones, aunque los sondeos les dan chances reales de pasar a la segunda vuelta solo tres de ellos.

En este sentido, quien lidera es Iván Cepeda, candidato presidencial del movimiento político Pacto Histórico y aliado de Gustavo Petro, quien busca darle continuidad al proyecto político de izquierda iniciado por el actual mandatario. 

Según la última encuesta de la Corporación Miguel Maldonado Manjarrez, Cepeda, de 63 años, tiene una intención de voto del 35,3%, seguido por la candidata del Centro Democrático, Paloma Valencia, con el 25,7%, y el ultraderechista Abelardo de la Espriella, con el 20,4%.



Cepeda ha prometido continuar con los cambios económicos impulsados por Petro ya que cree que las reformas son esenciales para modificar la profunda desigualdad que hay en el país andino. Sin embargo, los líderes empresariales y los partidos políticos conservadores y centristas han criticado una reforma de las pensiones por poner en riesgo la salud fiscal del país cafetero. Cepeda también ha prometido redoblar esfuerzos para negociar la paz con guerrilleros de izquierdas y bandas criminales. 

A la hora de analizar cómo la izquierda mantiene sus chances en Colombia, y en diálogo exclusivo con El Economista desde Cali, Juan Pablo Milanese, profesor de Ciencia Política en la Universidad Icesi, explica que el gobierno de Petro debe ser analizado desde dos perspectivas. “Desde el punto de vista de las promesas de sus reformas estructurales no fue un gobierno especialmente exitoso. Le aprobaron dos de las grandes reformas que planteó en estos años. Tampoco fue un gobierno que se haya destacado desde el punto de vista de la gestión, sino más bien todo lo contrario. Pero creo que hay una serie de decisiones hacia el final del gobierno en las que encontramos una disputa acerca de si son decisiones populistas o no, como subir mucho el salario mínimo, un 23%, o esta última semana, por ejemplo, bajar drásticamente los precios de los peajes y ese tipo de cuestiones que tienden a producir popularidad. El gobierno ha manejado una retórica intensamente popular, es un gobierno que finalmente sale con niveles de popularidad superiores al 40% y, en buena medida, eso se transforma en una base de apoyo al candidato del Pacto Histórico, que queda vinculado”.

Por otro lado, Milanese destaca que, pese a quien pase a la segunda vuelta contra Cepeda, en Colombia se observa “una fuerte estructura bipolar desde el punto de vista de cómo se están distribuyendo las preferencias sociales, muy claramente marcadas hacia candidatos que están parados en la izquierda y en la derecha. Entonces, dentro de este contexto, se termina una primera parte de la campaña con esta primera vuelta, en la que el debate estuvo fundamentalmente establecido dentro del segmento de derecha, o sea, los candidatos de derecha no estaban discutiendo con la izquierda en este caso, sino entre ellos, para ver quién pasaba a la segunda vuelta. Pero, desde el domingo a la noche, la situación va a cambiar dramáticamente y la naturaleza de la campaña también, porque ahí sí vamos a ver una confrontación probablemente mucho más intensa entre posiciones duras de izquierda y derecha”. 



“Ya se está viviendo desde ahora, pero el estrés social ꟷque hoy en día es muy fuerteꟷ se va a intensificar próximamente porque, considerando el posicionamiento de los actores, existe una imposibilidad completa de encontrar puntos de intersección y de acuerdo entre estos dos segmentos. Lo que pasó en elecciones de años anteriores, en las del 2018 y 2022, es que los candidatos que estaban en la izquierda y derecha tendieron a moverse al centro para la segunda vuelta. Pero no creo que esta vez suceda algo así porque la forma en la que se hizo la campaña o las posiciones que adoptaron, sobre todo de estos dos actores, han sido en general muy radicales”, agrega.

No sé cuánto les van a creer el centro desde ese punto de vista. Creo que se viene un panorama complicado en el que seguramente parte del centro se moverá hacia algunos de los extremos, pero una parte significativa también va a quedar huérfana y esto va a cambiar mucho el escenario para la segunda vuelta electoral”, sentenció al respecto. 

Gustavo Petro - .
Gustavo Petro - .



Retomando la cuestión de los postulantes, Valencia se presenta para convertirse en la primera presidenta mujer de Colombia, prometiendo reforzar la seguridad y reactivar la economía, que, según ella, se ha deteriorado bajo el gobierno de Petro. 

La candidata, de 48 años, cuenta con el respaldo del expresidente Álvaro Uribe, quien logró importantes victorias contra grupos guerrilleros de izquierda en los años 2000. 

"Uribe es como un padre para mí. Nunca cometo errores en cuanto a lealtades. Quiero tomar todo lo que funcionó en el gobierno del presidente Uribe y hacerlo de nuevo. Voy a copiar a Uribe, que puso a Colombia de nuevo en el camino”, aseguró.



Además, a diferencia de Cepeda, dejó en claro que, si llega al poder, “no habrá conversaciones con el ELN, ni con las FARC, ni con el llamado Ejército Gaitanista. Reactivaremos todas las órdenes de arresto, los perseguiremos y los atraparemos para llevarlos a prisión", dijo Valencia.

Por su parte, pese a que en algún momento lideró los sondeos, hoy el candidato independiente de extrema derecha Abelardo de la Espriella oscila entre el segundo y el tercer lugar.

Ampliamente conocido por el apodo de "El Tigre", asegura que "Colombia está atravesando sus horas más oscuras. Al final del día, esto no es una batalla entre Iván Cepeda y yo, es una batalla entre totalitarismo y democracia". 



"Me atreveré a hacer lo que sea necesario dentro del marco de la Constitución y la ley para salvar y reconstruir Colombia... Yo soy el tigre para eso", añadió, en tanto confirmaba que, si llega al poder, construirá 10 mega-prisiones al estilo Bukele en El Salvador. 

Argentina y Estados Unidos, con la mira puesta en Colombia 

Desde que Donald Trump regresó al poder, ha implementado una estrategia de política exterior en la que, entre varios objetivos, busca que Estados Unidos “recupere” el control de su patio trasero: el mandatario apunta a que su país sea el único que imparta las reglas de juego en América Latina.

Prueba de ello son tanto su intervención en Venezuela, para derrocar a Nicolás Maduro, como sus críticas a los gobiernos de Panamá y Perú por permitir que la influencia de China creciera considerablemente en el canal y el puerto de Chancay, respectivamente.



Incluso, tras la captura de Maduro, Trump lanzó una dura advertencia contra Petro, al citar la preocupación por el narcotráfico en la región: “Tiene fábricas donde hace cocaína Está haciendo cocaína y la están enviando a Estados Unidos (…) Así que tiene que cuidar su trasero”, en lo que fue una clara amenaza para el líder colombiano. 

Sin embargo, en febrero, Trump recibió a Petro en la Casa Blanca y, aunque ambos dejaron en claro que estaban lejos de ser amigos, aseguraron que el vínculo se había encaminado. 

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Donald Trump



En cuanto al gobierno de Javier Milei, uno de los principales aliados de Trump en la región, también ha mantenido tensos cruces con Petro, incluyendo una declaración del presidente en la que dijo que su par colombiano era un “comunista asesino que está hundiendo a Colombia”.

Por su parte, Petro contraatacó asegurando que “profundizar el sistema neoliberal de regulación del capitalismo a partir del libre mercado es como sacar un cadáver de su tumba. Ya no sirve la simple libertad del mercado como productor de bienestar porque nos llevó a lo peor: la enfermedad pandémica, la pobreza, la guerra, el genocidio y la crisis climática que puede extinguir la humanidad”, y citó un informe que señalaba que las decisiones del gobierno argentino habían provocado un aumento de la pobreza.

En esta línea, el politólogo Ignacio Labaqui le dijo a El Economista que “es clarísimo que tanto para Argentina como para Estados Unidos les es beneficioso que pierda el candidato de Petro, Iván Cepeda. En el caso de Argentina, la relación bilateral es mala. No es que tenga tanto impacto en algo tangible, pero es evidente que Petro y Milei se llevan muy mal y que eso no va a cambiar con Cepeda”.



“Pero creo que hay algo más importante, que es más simbólico. Mucha gente cree que las elecciones en otros países pueden influir en el propio: teniendo en cuenta el actual panorama, a Milei le vendría mejor que gane Valencia o De la Espriella antes que Cepeda, porque esto podría interpretarse como que no se ha cortado la ola de victorias de candidatos de derecha”, agregó. Además, destacó que, si Cepeda pierde, quedarían muy pocos gobiernos de izquierda en la región, como los autoritarismos de Cuba, Nicaragua y Venezuela, o Brasil como democracia. 

Finalmente, respecto al caso de Trump y Estados Unidos, Labaqui consideró que “hay implicancias un poco más fuertes porque Colombia tienen una agenda más densa que la de Argentina con Estados Unidos”, aunque se encargó de remarcar que “en términos de impacto, realmente donde la cosa está mucho más picante es entre Ecuador y Colombia, que vienen de tener una guerra comercial, y en donde Ecuador depende de las importaciones de electricidad de Colombia”.

“A Ecuador claramente le convendría un giro a la derecha. Entonces ahí yo veo un impacto más fuerte. Y, en el caso de Estados Unidos, el problema es que Colombia está en una zona bastante picante, con el tema del tráfico de drogas, los bombardeos de Estados Unidos con drones y las lanchas que supuestamente trafican drogas en el Caribe”, agrega. 



Por su parte, Milanese consideró que para el gobierno de Milei la situación depende de lo que busque: “Si lo que busca es alguien con afinidad desde el punto de vista ideológico, le conviene que gane De la Espriella. Pero, si lo que busca es antagonizar con alguien dentro de América Latina, lo que le conviene es Cepeda”.

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