En agosto de este año se conmemora el 30° Aniversario de la Operación "Tormenta" del ejército croata, con la cual finalizaron los acciones bélicas en su actual territorio, que surgieron como consecuencia de la sangrienta desintegración de la República Socialista Federativa de Yugoslavia.
Al igual que en innumerables ocasiones anteriores, cuando se habla de una acción militar en términos superlativos en el discurso público dominante, habitualmente, las víctimas de la parte contraria, que inevitablemente acompañan este tipo sucesos, suelen ser olvidas, intencionalmente o no.
En este caso concreto, la operación "Tormenta" de las fuerzas militares - policiales croatas, que duró del 4 al 7 de agosto de 1995, tuvo como consecuencia la limpieza étnica de alrededor de 250.000 serbios, que se vieron forzados a abandonar sus hogares en Croacia, donde vivieron ininterrumpidamente durante varios siglos, por temor de perder la vida.
Alrededor de 1.850 personas de nacionalidad serbia, en su mayoría ancianos y discapacitados, que fueron asesinados o que se registran como desparecidos en la operación "Tormenta" por no haber podido ser evacuados a tiempo, demuestra claramente que el temor ante el avance de las fuerzas croatas era más que justificado. Alrededor de 250.000 serbios expulsados encontraron refugio en la República de Serbia, por lo cual, según los datos oficiales de ACNUR, Serbia fue el país con el mayor número de refugiados registrados en Europa en el período posterior a la Segunda Guerra Mundial.
Al señalar a los serbios asesinados y exiliados en el territorio de la República de Croacia durante el mes de agosto de l995, deseo hacer una modesta contribución a la cultura de la memoria, cuyos valores, lamentablemente, se desvanecen en nuestra época moderna, que brinda ilimitadas posibilidades técnicas para el revisionismo histórico y la construcción de verdades monopolizadas, con lo cual se tiende a borrar deliberadamente la conciencia pública sobre las víctimas inocentes en todo el mundo.
Más aún, porque después de treinta años, la sociedad croata se niega tenazmente a reconocer los hechos relativos al padecimiento del pueblo serbio en su territorio, valiéndose de diversas técnicas de manipulación con el fin de minimizar a las víctimas serbias, junto con la violencia simbólica y, a veces, física, para dificultar el retorno sostenible de los serbios y la plena realización de sus derechos patrimoniales, culturales y humanos.
Esta afirmación está respaldada por el hecho de que los serbios representaban el 12,2% de la población de Croacia según el censo del año 1991, o sea, inmediatamente antes del comienzo de la guerra civil en la República Socialista Federativa de Yugoslavia, mientras que, según el censo del año 2021, su porcentaje se redujo a solo el 3,2%.
Soy amargamente consciente de que después de treinta años, la justicia para los serbios asesinados, desaparecidos y exiliados en la Operación "Tormenta", se ha demorado bastante, por lo tanto, que este texto sea una humilde contribución para revivir el recuerdo de todos ellos, con la convicción de que las victimas serbias finalmente, con buena fe, recibirán el amplio reconocimiento internacional que con derecho merecen según todos los criterios y normas humanitarios y de civilización.
- 4 de agosto, Día del Recuerdo de la República de Serbia por todos los serbios muertos y exiliados en la operación "Tormenta".