La batalla ya comenzó, tanto en el mundo como a nivel local. En el exterior el primer disparo concreto fue el arancel de Trump por el acero y el aluminio, en un EE.UU. contra el resto del mundo. Y dentro de Argentina, sin que importe nada, la oposición está lanzada a destruir lo que sea, con tal de no seguir perdiendo poder en un año electoral que ya está a días del cierre de las primeras listas y las elecciones en las primeras jurisdicciones.
Y la respuesta que se está viendo a esa verdadera guerra entre intereses contrapuestos está formalizando en el mundo de las inversiones una salida creciente de los activos de riesgo y una búsqueda de posiciones refugio, en la que durante este particular jueves ganaron mucho espacio la compra de bonos del Tesoro, la fuerte demanda de metales preciosos, con debilidad en emergentes y en criptomonedas.
Por eso, si algo distintivo dejó esta jornada fue el precio del oro, que pegó un nuevo salto hasta rozar los US$ 3.000 por onza por primera vez en toda su historia, al tiempo que la onza de plata tuvo un incremento mucho mayor en términos porcentuales, colocándose en la mayor cotización en 13 años, este jueves cotizó a US$ 34,50, muy lejos de su récord absoluto de 49 de 2011, como el último coletazo de la caída de Lehman Brothers
Pero lo notable de la incertidumbre de este momento es que muchos analistas ven a la onza de plata triplicando su valor actual, volando hasta los US$ 100 por onza, un precio casi inimaginable. Sin tanta fuerza para la onza de oro, por una razón muy especial: EE.UU. está sumergido en este momento en un ajuste forzado por Trump (porque de no hacerlo su gigantesca deuda podría colapsar, y con eso terminar la hegemonía del dólar) y es justamente la Reserva Federal la gran ballena del oro, concentra nada menos que 8.133 toneladas métricas de metal amarillo, seguido muy de lejos por Alemania con 3.351 toneladas.
En cambio, la onza de plata está distribuida de manera mucho más diversificada en miles de inversores. Esto es, ante cualquier contratiempo importante Washington podrá salir a vender oro a dos manos y la suba de su cotización encontrará un freno rápidamente. En cambio, para que haya una venta tan masiva de plata deberá presentarse un movimiento vendedor de cientos de miles de personas que en este momento están buscando refugio, ya que consideran que lo que viene en los mercados de riesgo no es una toma de ganancias sino un ajuste más importante.
El impacto de la guerra comercial
Por supuesto, esta situación tan especial se está dando por la súper guerra comercial de aranceles. Trump está enfocado en este momento en presionar a México y Canadá en estas semanas porque sobre el 100% de importaciones realizadas por EE.UU. el 32% llegan justamente de sus dos países vecinos inmediatos, con los que formó el NAFTA en 1992. Y por debajo de Canadá y México, el 22% de lo que importan los norteamericanos les llega desde la Unión Europea y apenas el 8% desde China. Igualmente, tras las declaraciones desde Beijing (donde se dijo "estamos preparados para una guerra comercial o para cualquier otra"), desde el Congreso norteamericano instaron a Trump a que nombre un enviado especial en el gigante asiático para empezar a negociar.
El temor a una recesión es importante.
Las dificultades locales
Muy por debajo de eso, lo que está sucediendo a nivel local es una oposición que está dispuesta a dinamitar todos los puentes para entrarle al gobierno de Milei por donde sea. Hasta llegar al punto de enviar el miércoles a las hinchadas de fútbol, que se mueven hacia donde sea por el dinero que llegue, ya que los sindicatos no estuvieron de acuerdo en confrontar con el Gobierno. Fueron los "barra bravas", se armó el escándalo esperable, con heridos, destrozos e incluso trompadas adentro del recinto, con el jefe de Gabinete Guillermo Francos llegando a afirmar que ese movimiento fue un "intento de golpe de Estado".

Con toda esa inestabilidad, después de una licitación de deuda del miércoles en la que el Gobierno tuvo que pagar más tasa de interés para recolocar papeles muy cortos, la mayoría a apenas un mes de plazo, este jueves se notó presión sobre los dólares libres, pero con un BCRA que actuó cómodamente, comprando dólares y sumando reservas. Aunque la respuesta para los títulos fue negativa, con acciones y bonos en baja, y con riesgo país nuevamente hacia arriba.
La búsqueda de refugios
Todos estos movimientos histéricos de un Trump impredecible están haciendo que cada vez más inversores busquen refugio, y uno de los lugares elegidos son los mismos bonos norteamericanos. El miércoles se conoció que la inflación minorista estadounidense está a la baja, este jueves se conoció que la inflación mayorista tuvo una ligera develación del 0,1% el mes pasado. Y como la tasa de los bonos del Tesoro son muy positivas, hubo alta demanda de estos papeles, subieron sus "precios contado" y, con eso, sus tasas largas bajaron apenas: se pagó 4% anual a 1 año de plazo, 4% anual a 5 años, 4,3% anual a 10 años y 4,6% anual a 30 años. Y con eso, en el exterior el dólar subió 0,4% contra el euro, 0,2% contra la libra y 0,1% contra el franco suizo y el yuan, pero bajó 0,1% en Brasil, 0,3% en Chile, 0,4% en Japón y 0,5% en México.
El mensaje de Caputo
Mientras tanto, con Caputo repitiendo en ExpoAgro en San Nicolás que nada cambiará porque la macro argentina está mucho más sólida que la macro del mundo, ahora hay ansiedad por escuchar lo que diga Javier Milei este viernes en el día de la clausura de ese encuentro anual del campo. Pero por el momento sigue todo igual: el trámite por el acuerdo con el FMI no dio un avance en el Congreso, por lo que sigue el crawling al 1%. y, con el dólar exportador a $1.126,84, el BCRA compró US$ 50 millones en el mercado, y al final del día la autoridad monetaria pudo sumar US$ 143 millones a las reservas, lo cual fue un verdadero alivio.

Donde no hubo tanta tranquilidad fue con los títulos públicos. Esta tendencia fue negativa porque el Gobierno intenta que todo se active en Diputados, donde hubo gran pérdida de control el miércoles. Y mientras Milei busca que el Senado quede desactivado, el kirchnerismo está prendiendo motor turbo, para tratar de poner palos en la rueda donde se pueda, no para lograr que el país avance, sino para mantener la escasa cuota de poder que le queda y no perderla del todo en octubre próximo. Así, con menos negocios, los bonos argentinos retrocedieron 1% y el riesgo país subió 30 unidades hasta 748 puntos básicos.
Mal día para las Bolsas
Pero como muestra de que el temor a que EE.UU. pueda ir a una recesión por movidas de Trump que nadie termina de entender, hubo otro día en rojo en la Bolsa de Nueva York, ya que el Nasdaq cayó nada menos que 2%, el S&P bajó 1,4% y el Dow cedió 1,3%. Al tiempo que la Bolsa de San Pablo subió 1,4% y la de México bajó 0,3%.
Mientras tanto, al mercado bursátil argentino tampoco le fue bien, más influenciado por lo que pasa en el mundo que por las trapisondas que hace la política opositora para desarmar al Gobierno. Así, casi sin negocios, con apenas $64.019 millones operados en acciones y $84.868 millones en Cedears, la Bolsa de Buenos Aires bajó 1,8%. Mientras que los ADR argentinos anotaron una baja en bloque del 1% al 5,5% para Edenor, IRSA, Loma Negra, Supervielle, TGS, Telecom, Bioceres, Central Puerto, Macro, BBVA, Pampa E y Galicia.
Por último, lo que está pasando con las materias primas es toda una señal para Argentina y para los mercados emergentes. El petróleo volvió a anotar una nueva baja del 1,5%, lo cual lleva preocupación a Vaca Muerta. Los metales básicos actuaron mixtos. En Chicago hubo mejoras para todos los granos. Pero en Rosario subieron el trigo y el maíz, pero cayó la soja (con la Bolsa de Cereales de Rosario recortando la cosecha esperada más para maíz que para soja). Y lo sorpresivo es que el refugio volvió a esquivar a las criptomonedas, ya que el bitcoin bajó otro 2,8%, con caídas de hasta el 7% para el resto de las criptomonedas. En tanto que, como dijimos, los metales preciosos están muy para arriba: con salto del 2,2% para la onza de plata y suba del 1,8% para el oro.