Informe

Régimen "basket, band and crawl": ¿lo que se viene para el dólar en Argentina?

"Aparece como una alternativa técnicamente viable, para avanzar hacia una mayor estabilidad macroeconómica y consolidar un nuevo marco de política monetaria y cambiaria en Argentina", concluye Delphos.

Javier Milei y el dólar
Javier Milei y el dólar .
31 marzo de 2025

En el actual contexto de ordenamiento macroeconómico, caracterizado por un régimen de crawling peg del 1% mensual y una inflación en proceso de desaceleración, recobró fuerza el debate sobre la transición hacia un esquema cambiario más flexible. Una de las alternativas más discutidas, dice un informe de Delphos, es el régimen "basket, band and crawl", que combina una paridad central ajustable basada en una canasta de monedas con bandas de flotación definidas. 

Este sistema, aplicado con éxito en países como Chile, Israel y Singapur, permite compatibilizar flexibilidad cambiaria con un ancla nominal creíble, aprovechando el seguimiento público que tiene el tipo de cambio en economías con alta sensibilidad a esta variable. 

Tal como advierte el FMI (2006), toda transición desde un régimen administrado exige condiciones mínimas: un mercado cambiario líquido, reglas claras de intervención, un nuevo ancla nominal creíble y herramientas eficaces para gestionar el riesgo cambiario. 



En los casos estudiados, Chile utilizó este régimen como puente hacia la flotación plena tras abandonar un tipo de cambio fijo; Israel lo combinó exitosamente con metas de inflación durante su proceso de desinflación y Singapur lo mantiene como política estructural, dada su altísima apertura comercial. Todos compartieron restricciones en el uso de la tasa de interés como instrumento, por lo que optaron por sistemas cambiarios que ofrecieran previsibilidad sin renunciar a cierto grado de flexibilidad.

Estas experiencias muestran que los regímenes de bandas pueden cumplir un doble objetivo: proveer un ancla nominal creíble y permitir ajustes reales frente a shocks externos. 

"En contextos de inflación elevada, canal de tasas debilitado y alta sensibilidad al tipo de cambio, como ocurre hoy en Argentina, un esquema 'basket, band and crawl' podría ofrecer una senda de transición ordenada hacia una mayor estabilidad y flexibilidad cambiaria. Su aplicación local requeriría reservas adecuadas, disciplina fiscal, y un marco institucional que garantice la transparencia y la comunicación eficaz del régimen, pero los fundamentos técnicos y la evidencia internacional avalan su consideración como una opción realista y pragmática para el futuro macroeconómico del país", dice Delphos.



La situación macroeconómica argentina ha mostrado mejoras sustantivas durante 2024. El país ha registrado un superávit fiscal financiero del 0,3% del PIB y un superávit comercial de US$ 18.899 millones, contribuyendo positivamente a la consolidación de las cuentas externas y a la acumulación de reservas internacionales. Además, el actual acuerdo con el Fondo Monetario Internacional para el desembolso de aproximadamente US$ 20.000 millones representa un respaldo financiero clave para sanear el balance del Banco Central. 

"En términos operativos, estos recursos permitirían equilibrar la composición de activos y pasivos en moneda extranjera y local, condición esencial para una transición ordenada hacia un régimen de tipo de cambio administrado con mayor flexibilidad", añaden. 

Chile: bandas cambiarias en un contexto de apertura y consolidación 

Entre 1982 y 1984, el país transitó un período de ajustes discrecionales y control de capitales. En ese período las reservas cayeron un 52%, llegando a U$S 1.900 millones y la inflación se elevó a 27% promedio anual. La deuda externa total paso de 50,4% a 101,2% del PIB y el déficit en la cuenta corriente alcanzó el 14,5% del PIB. Para 1985 el déficit fiscal y cuasifiscal combinado alcanzó el 9,82% del PIB. Esto obligó a abandonar la rigidez cambiaria. Chile implementó un régimen de bandas cambiarias entre 1984 y 1999, tras el colapso del tipo de cambio fijo de la tablita en 1982. 



En 1984 se adoptó un esquema de crawling band con paridad ajustable en función del diferencial de inflación con EE.UU., y bandas de flotación que se ampliaron progresivamente de ±2% a ±12,5%. Para 1988, Chile logró revertir la situación fiscal alcanzando un superávit del 3% del PIB. 

A partir de 1992 se utilizó una canasta de monedas (US$, DEM, JPY), mejorando la capacidad de absorción de shocks. El régimen permitió reducir la inflación del 27% al 4,7% entre 1990 y 1998, sin generar episodios de sobrevaluación sostenida. Fue abandonado en 1999 para dar paso a la flotación libre con metas de inflación. 

Israel: transición gradual con ancla cambiaria y metas de inflación 

Entre 1980 y 1984, Israel enfrentaba desequilibrios extremos con un pico de inflación de 373%. Deuda pública interna alcanzaba el 110% del PIB y la deuda externa neta del 80%. El déficit fiscal promedio entre 1973 y 1984 fue del 17,3% del PIB, impulsado en gran medida por un gasto público que representaba el 76% del PIB, con el gasto militar alcanzando casi el 26% del mismo. 



israel
Israel

Tras un plan de estabilización, en 1991 se adoptó un régimen de bandas deslizantes, inicialmente referenciado a una canasta de monedas y luego al dólar. Las bandas se ampliaron gradualmente (±5% a ±15%) y el crawl se redujo de forma acompasada con la inflación. A partir de 1997 se incorporaron metas de inflación y se empezó a utilizar la tasa de interés como instrumento, aunque sin abandonar de inmediato la banda. 

Esta doble ancla permitió una desinflación ordenada y la construcción de credibilidad hasta la transición final a flotación plena en 2005, con una inflación anual de 1% y reservas por U$S 25.000 millones.



Singapur: un régimen permanente basado en el tipo de cambio 

Singapur, en cambio, ofrece una aplicación estructural y permanente de este tipo de régimen. Antes de 1973, Singapur mantenía un tipo de cambio fijo que, junto con una inflación doméstica moderada y un crecimiento sostenido, llevó a una apreciación real de su moneda, afectando la competitividad externa. 

Esta situación motivó en 1973 la adopción de un régimen cambiario más flexible, alineado con las condiciones del mercado. Desde 1981, la Autoridad Monetaria de Singapur (MAS) gestiona su política monetaria exclusivamente a través del tipo de cambio efectivo nominal (S$NEER), determinado respecto de una canasta de monedas no publicada. 

El régimen define una paridad central, una tasa de crawl (actualmente 2% anual) y una banda de fluctuación que permite flexibilidad, pero mantiene el control sobre la trayectoria del tipo de cambio. La elección de este régimen se justifica por el alto grado de apertura económica del país (el comercio exterior es 300% del PIB), que genera un fuerte traspaso del tipo de cambio a los precios internos. 



La inflación promedio ha sido del 1,73% en las últimas tres décadas, y el superávit de cuenta corriente pasó del -10% al +20% del PIB. 

Una alternativa técnicamente viable para Argentina 

Las experiencias analizadas muestran que los regímenes de tipo basket, band and crawl pueden funcionar como instrumentos eficaces para estabilizar economías en transición, especialmente cuando los instrumentos tradicionales de política monetaria se encuentran debilitados o carecen de credibilidad. En el caso argentino, la recuperación del superávit fiscal y comercial durante 2024, junto con el respaldo de los fondos del FMI, configuran un entorno propicio para considerar una transición gradual hacia este tipo de régimen. 

Dicho esquema permitiría reforzar el anclaje nominal mediante una referencia clara como el tipo de cambio efectivo multilateral, adaptado a una canasta de monedas representativas del comercio exterior. 



Javier Milei y el dólar
Javier Milei y el dólar

Estudios recientes (Heresi y Parrado, 2023; McCallum, 2006) muestran que en economías con apertura superior al 32%, como Singapur o Chile, los regímenes basados en tipo de cambio generan mayor estabilidad macroeconómica que aquellos centrados en reglas de tasa de interés, especialmente en presencia de mercados financieros abiertos y una demanda de dinero inestable. 

Aunque Argentina es mucho menos abierta que Singapur, la relevancia social y económica del tipo de cambio, la limitada eficacia del canal de tasas y la volatilidad de la demanda de dinero otorgan al tipo de cambio un valor central como ancla nominal. Con disciplina fiscal, acumulación de reservas y una comunicación efectiva por parte del Banco Central, un régimen de bandas móviles con paridad ajustable podría ofrecer previsibilidad en el corto plazo y flexibilidad en el mediano, evitando los riesgos de una flotación desordenada.



 "Así, el régimen 'basket, band and crawl' aparece como una alternativa técnicamente viable, para avanzar hacia una mayor estabilidad macroeconómica y consolidar un nuevo marco de política monetaria y cambiaria en Argentina", concluyen desde Delphos.

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