Muestran mucho respaldo, pero la gente se inquieta
A seis días de la elección presidencial en EE.UU., con marea roja en los mercados bursátiles del mundo, con un paro del transporte que complicó a la gente para llegar a sus trabajos, con Javier Milei criticando a Raúl Alfonsín y echando de la Cancillería a Diana Mondino, con acciones y bonos débiles y riesgo país en alza, Argentina siguió funcionando como un imán para capitales golondrina, tanto que el BCRA compró más dólares, las reservas se acercaron al máximo de esta administración y los dólares libres volvieron a bajar, con una brecha cambiaria que se achicó hasta el 17%.
Luego de que el ministro Luis Caputo consiguiera créditos por US$ 8.800 millones de parte del Banco Mundial, el BID y la CAF. Y después de que el blanqueo inundara de depósitos en dólares a los bancos locales con una suma del orden de los US$ 13.500 millones, hasta un máximo histórico. Y sin que termine de llegar el Repo (Repurchase Agreement, una operación donde se vende un activo como títulos financieros a cambio de una suma de dinero, con el pacto de recomprarlo en una fecha posterior). Siguen apareciendo dólares, que se pasan a pesos para aprovechar la tasa de interés, realizando la operación conocida como "carry trade", algo que se mantendrá hasta que una chispa inesperada genere el movimiento contrario, con salida de depósitos para volver a colocarse en dólares, algo que pasó cien veces en la historia argentina.
Después de colocar en una cuenta en Nueva York unos US$ 1.750 millones para garantizar el pago de los intereses que los bonistas privados deben cobrar el 9 de enero próximo (dentro de diez semanas) por los títulos surgidos en agosto de 2020 por la reestructuración que realizó Martín Guzmán. El ministro Caputo, que sigue sin recibir el Repo (anunciado desde febrero) y sin conseguir ni un solo dólar fresco de parte del FMI, anuncio que le compró US$ 2.700 millones al Banco Central para pagar los vencimientos de capital de los bonos AL30 y GD30, que el 9 de enero pagan el 8% de su valor nominal total.
Esta particular álgebra contable, que realiza el ministro de Economía (que es justamente especializado en finanzas) permite que de julio a esta parte estén entrando al sistema, desde el exterior, desde cajas de seguridad y desde el colchón, una masa de dólares tan grande que derivó en una caída vertical en el precio del dólar, tanto que el blue cayó en 100 días más del 21%, retrotrayendo el valor del billete paralelo hasta el precio que tenía en enero, bien debajo de los $1.200, cuando la inflación acumulada desde ese momento es de más del 100%.
Todos estos inquietantes cambios se dan con paros del transporte este miércoles (trenes, subtes, aviones y barcos) y con suspensión de actividades este jueves en al menos la mitad de las líneas de colectivos, con el Gobierno negociando contra reloj con la UTA al cierre de esta edición para definir si se logra un acuerdo paritario que evite más problemas para que la gente pueda moverse y asistir sin problemas a sus puestos de trabajo o para realizar las tareas que necesite.
Evidentemente, la situación es compleja, como si todo estuviera atado con alambre, no solo en Argentina sino también en el mundo. La economía china sigue sin dar señales de mejora y sus bolsas siguen bajando. El titular de la Fed, Jerome Powell (amenazado por Trump de ser desplazado del cargo si llega a volver a la Casa Blanca), dijo sorpresivamente que la inflación ya está bajo control, adelantando de alguna manera que el 7 de noviembre (dos días después de la votación entre Trump y Harris) la tasa base de la Reserva Federal seguirá bajando, probablemente 25 puntos básicos, de 5 a 4,75% anual.
Y con esas declaraciones, mientras las Bolsas del mundo se están desinflando lentamente con entrada de balances trimestrales que no convencen demasiado a nadie, se siguen aplastando las tasas largas de EE.UU.: se pagó 4,3% anual a 1 año de plazo, 4,1% anual a 5 años, 4,3% anual a 10 años y 4,5% anual a 30 años. Y detrás de eso en el exterior el dólar subió 0,4% en México, 0,3% contra la libra y 0,2% en Chile, no cambió en Brasil y bajó 0,1% en Japón, 0,2% en China y 0,4% contra el euro.
Y mientras el súper dólar global se sostiene (con los expertos advirtiendo que tras la elección empezará a perder valor), en Argentina la pax cambiaria es absoluta. Con el dólar exportador a $ 1.048,14 (o sea el blend vale casi lo mismo que el dólar oficial), el BCRA compró US$ 158 millones en el mercado y al final del día gracias a más exportaciones de energía y con más dólares del blanqueo el BCRA sumó reservas por otros US$ 213 millones, por lo que las divisas brutas ya están cerca de los US$ 30.000 millones, retornando al máximo de la administración Milei, tocado en marzo pasado.
Y con tal llegada de dólares, las cotizaciones libres se siguieron pinchando: el dólar blue se hundió $15 hasta $1.180, el Senebi subió $2,87 hasta $1.162,67, el MEP bajó $1,54 hasta $1.135,14 y el contado con liquidación subió $2,07 hasta $1.158,60. Por lo que la brecha entre oficial y blue ya está en el 15% y la brecha entre el CCL y el mayorista fue del 17% (con varios economistas pronosticando que el 1° de enero, además de eliminarse el impuesto país también se sacarán casi todas las capas del cepo cambiario, manteniendo sólo la restricción de giro de dividendos pasados, pero no presentes o futuros).
Sin embargo, a pesar del buen momento cambiario, con muchos inversores aprovechando la tasa positiva de las Lecaps, ya que las consultoras estiman que el IPC de octubre estará algo abajo del 3%, en un mes en el que los dólares libres se hundieron casi 7%, los errores no forzados del Gobierno están empezando a inquietar y se está perdiendo la euforia de los títulos.
Sorpresivamente, sin que nadie lo empujara, el presidente Milei tildó al ex presidente Raúl Alfonsín de golpista, por unirse presuntamente con Eduardo Duhalde para terminar sacando del cargo a Fernando De la Rúa. Y, como la Argentina votó en la ONU a favor de que EE.UU. le quite el embargo a Cuba, Milei echó ipso facto a la hasta ahora Canciller Diana Mondino, que será reemplazada por Gerardo Werthein. Y todo ese ruido sigue apagando el valor de los títulos públicos, tanto que con doble volumen, los bonos argentinos bajaron otro 1,4%, por lo que el riesgo país subió 23 unidades hasta 956 puntos básicos (en un día y medio trepó 75 puntos, desde las 881 unidades tocadas en la apertura del martes hasta el cierre de este miércoles.
En papeles privados, mientras tanto, el clima esta enrarecido en todas partes. Nadie puede asegurar quién ganará, si Trump o si Harris, y los inversores están rotando carteras a gran velocidad en la Bolsa de Nueva York, tanto que, con los peores precios al final, el Dow cedió 0,2%, el S&P achicó 0,3% y el Nasdaq retrocedió 0,6%. Al tiempo que la Bolsa de San Pablo cedió 0,1% y la de México bajó 0,5%.
Y el mercado bursátil argentino volvió a experimentar el raro comportamiento que viene mostrando desde hace rato, titubea en pesos pero sube en dólares sin parar, gracias a la masiva exteriorización de dólares, que se pasan a pesos y debilitan el tipo de cambio libre. Así, con $65.606 millones operados en acciones y $59.865 millones en Cedears, la Bolsa de Buenos Aires bajó 0,6% en pesos pero subió 0,9% en dólares. En tanto que los ADR argentinos estuvieron mixtas, con subas del 1% al 3% para Telecom, Edenor y Central Puerto; con bajas del 1% al 2,5% para Galicia, Francés, Supervielle, Macro e YPF.
Debajo de todo eso, las materias primas siguen zigzagueando con llamativos serruchos diarios. Esta vez hubo una suba del 2,5% para el petróleo, los metales básicos estuvieron mixtos y los granos también estuvieron con resultado repartido en Chicago y Rosario, con buen día para la soja y valores a la baja para el maíz y el trigo. Y donde también se vio una diferencia fue en las posiciones refugio: esta vez la onza de plata y las criptomonedas retrocedieron casi 2%, pero el oro ganó 0,5% y alcanzó un máximo histórico de US$ 2.800 dólares, un récord que demuestra que hay mucha gente muy inquieta. Seguí a El Economista en Google Agreganos a tus medios preferidos. + Agregar