Panorama

Mercado sin motor y vocero con una metida de pata

Mientras la guerra y la incomprensible relación entre inversión y ganancia en la IA siguen mandando en los mercados mundiales, la plaza financiera local sigue dominada por la presión sobre el dólar, con un volumen apagado en los negocios con títulos públicos y privados.
Un desliz de Adrián Ravier pone en alerta a los que tienen pesos en el banco o en títulos.
Luis Varela 24-07-2026
Compartir

En otro día con ambigüedades en los mercados internacionales, porque siguen las idas y vueltas con la Guerra en Medio Oriente y con el diferencial entre inversiones y ganancias en la Inteligencia Artificial, las cotizaciones mundiales circularon con luces apagadas y el mercado argentino se mantuvo sin motor, con la economía real sin reacción y ahora también sin fuerza en el valor de los títulos locales, con renovada presión sobre el frente cambiario.

La comidilla del día giró en torno a un gaf (desliz o metida de pata) del recién designado vocero presidencial Adrián Ravier, que no tiene la prepotencia de Adorni, pero que todavía le falta kilometraje como para poder conducirse bien en su nueva función. La cuestión, que hizo ruido de más porque los medios le buscan el pelo al huevo a todo (¿buscando asegurarse pauta en los 15 meses de campaña electoral que vienen?).

El traspié de Ravier tuvo su origen en una estimación que hizo la consultora norteamericana Pantheon Macroeconomics, que calculó que para fin de este año el dólar mayorista estará en Argentina en $ 1850, es decir 23,6% por encima del valor actual. Esto significa que en los próximos 5 meses el tipo de cambio más usado del país debería subir a un ritmo del 4,3% mensual, es decir casi tres veces el 1,5% mensual que está pagando un plazo fijo tradicional a un ahorrista chico.

El fenómeno es que inmediatamente después de la estimación de Pantheon Macroeconomics, salieron pronósticos locales similares o peores. Por ejemplo, Invecq Consulting lo calcula a diciembre en $ 1800, Mapfre en $ 1843 y nada menos que Fiel en $ 1883. Semejante oleaje de estimaciones hizo que la prensa acorralara a un inexperto Ravier, que para enfrentar el momento no tuvo la mejor idea, como economista, y como aspirante a ser gobernador de La Pampa, de elegir un antecedente histórico.

Palabras más, palabras menos, Ravier buscó traer tranquilidad diciendo que la tranquilidad cambiaria es importante, "recuerden que en Argentina en los gobiernos anteriores el precio del dólar pasó de 1 a 3, es decir como si el valor actual de $ 1500 se fuera a $ 4500. Por eso, si el tipo de cambio se ubica dentro de unos meses en $1700 o $1800, es una posibilidad, pero a la vez es una señal de estabilidad cambiaria muy clara".

La cuestión es que tanto Milei como Caputo se la pasan diciendo que no hay ninguna posibilidad de que haya un salto en el dólar ya que no hay pesos sobrantes para que vayan al tipo de cambio. Cuando ni el Presidente ni el Ministro de Economía hacen referencia a la enorme masa de títulos en pesos que con un clic se pueden convertir en dinero en efectivo, listo para pasarse al dólar en caso de algún susto.

Y lo peor del caso es que muchísimo de ese dinero, con stock total de depósitos en pesos estancados en los bancos desde hace dos meses, está rodando con tasas negativas de entre 1,5 y 1,8% mensual, con una inflación que viene desacelerando. Y si nada menos que el vocero presidencial reconoce que hay posibilidad de que vaya a $ 1800 en unos meses, con consultoras reconocidas que dicen que esos meses es de acá a fin de año, se puede despertar el "toc" que tienen los argentinos en el hipotálamo desde hace décadas.

Y el riesgo, por supuesto, es que se adelante la corrida cambiaria que todo el mundo espera para el tramo pre-electoral de 2027, tal como sucedió en 2025, cuando el dólar saltó 32%, de $ 1150 a $ 1520, en apenas cuatro meses, en un movimiento que fue aplastado por el martillo del tío Scott Bessent cuando compró pesos argentinos, en un movimiento histórico sin precedentes. De ahí que se conoció que hubo enojo en el Gobierno después de la "tontera" de Ravier, aunque se aclaró con énfasis que no se le pedirá la renuncia.

Pero más allá de esta anécdota, bastante trivial, lo concreto es que el precio del blue bajó, pero los dólares oficiales y financieros siguen muy firmes. Y, sobre todo, que el mercado de títulos argentinos, tanto públicos como privados, se quedaron sin nafta, sin volumen, con precios sin fuerza y que las ADR argentinas en NY también estuvieron apagadas, con una baja en bloque de hasta el 5%, en un Wall Street que sigue dando vueltas como perro que quiere morderse la cola.

Mientras los operadores mundiales siguen tratando de adivinar dónde irán los precios del petróleo, el gas y los fertilizantes si no se resuelve este conflicto con Irán, Trump renovó algo que ya se sabía que iba a ocurrir. Justamente hoy vencían los 150 días que tenía de permiso legal con los aranceles anteriores. Y como la Corte Suprema norteamericana ya lo había frenado, esta vez Trump buscó una ley de 1974 para ponerle aranceles a 60 países (en realidad 86, ya que tomó a la UE como si fuera un solo país) que van del 10 al 12,5% (con Argentina en el rango menor, con algunas excepciones).

Más allá de eso, a casi 100 días de la elección de medio término, Trump está empezando a ponerse nervioso. Es cierto que hoy hubo una leve baja en las tasas largas de EE.UU.: se pagó 4,1% anual a 1 año de plazo, 4,4% anual a 5 años y 4,7% anual a 10 años. Pero la tasa a 30 años (que fija la cuota hipotecaria) sigue clavada en 5,2% anual, el nivel más alto en 20 años. Y el tema no es menor ya que el 26% de la población adulta está pagando su vivienda, y esta tasa le deja menos dinero disponible para vivir, lo cual seguramente definirá la dirección de su voto el próximo 3 de noviembre.

Con esa relación de tasas, y teniendo en cuenta que el martes y miércoles próximos se produce la reunión mensual de dos días de la Fed para ver qué hace con su tasa de interés base, en el exterior el dólar subió 0,2% en Chile y Suiza y 0,1% contra el euro, no cambió contra la libra, el yuan y el yen, y bajó 0,1% en Brasil y 0,3% en México.

Al tiempo que el mercado cambiario argentino mostró cierta tensión. El blue retrocedió, pero los dólares oficiales y sobre todos los financieros siguieron subiendo. Con el dólar oficial a $ 1518,86, el BCRA logró una gran compra de US$ 345 M en el mercado local, por lo que al final del día la autoridad monetaria logró sumar reservas por US$ 499 M.

Pero los precios de los dólares reflejan que hay de todo menos tranquilidad. El dólar oficial subió $ 8,06 hasta $ 1518,86, el dólar blue bajó $ 15 hasta $ 1545, el dólar senebi subió $ 3,51 hasta $ 1518,27, el dólar mep saltó $ 11,89 hasta $ 1532,59 y el contado con liqui saltó $ 12,64 hasta $ 1602,64. Por lo que la brecha entre oficial y blue fue del 2% y la brecha entre el ccl y el mayorista fue del 7%.

Como elemento tranquilizador, hubo tasa quieta en los plazos fijos: por plata chica se siguió pagando 19,4% anual (16% en bancos grandes y 23% en bancos chicos) y por plata grande el premio siguió siendo del 25,5% anual, en todos los casos con rendimientos negativos contra la inflación esperada del 30% anual.

En el caso de los títulos públicos, con pocos negocios, se produjo una hiperdiversificación de negocios, con operaciones en muchísimos papeles olvidados. Con eso, los bonos argentinos tuvieron una suba promedio en pesos del 0,2%, pero como los dólares financieros estuvieron firmes, el riesgo país subió 1 unidad hasta 437 puntos básicos.

En papeles privados, con la guerra y poca claridad en la relación ganancia-inversión (ROI) en la IA, hubo cierre mixto en la Bolsa de Nueva York, con suba del 0,5% para el Dow, alza del 0,1% para el S&P, pero baja del 0,6% para el Nasdaq. En tanto que la Bolsa de San Pablo cayó 1,4% y la Bolsa de México subió 0,2%.

Y al mercado bursátil local tampoco le fue bien. Con $ 65.198 M operados en acciones y $ 219.392 M en cedears, la Bolsa de Buenos Aires bajó 1%. Mientras que las ADR argentinas en NY anotaron una baja en bloque del 1 al 5% para Loma Negra, Pampa E, TGS, Central Puerto, Macro, Bioceres, Edenor, Galicia, IRSA, Supervielle e YPF.

Al tiempo que en commodities la situación sigue muy inestable. Esta vez el petróleo bajó 2,6% (porque hubo datos de oferta que pueden cubrir algo la encerrona de Medio Oriente. Pero la tensión continúa, al punto que los metales preciosos siguen firmes. Los metales básicos actuaron mixtos. En Chicago, la soja subió, pero hubo bajas para el maíz y sobre todo para el trigo. En Rosario se recuperó el girasol, con baja para el maíz, la soja y fundamentalmente para el trigo. Y, con regulaciones a la vista, el bitcoin achicó otro 1,2% regresando a valores que tenía hace más de dos años.

Por supuesto, el abanico de noticias es infinito. Moody's elevó la calificación de CABA de B2 a B1 y Jorge Macri celebró diciendo "Es por acá". Al tiempo que la candidata de izquierda Miriam Bregman, que tiene alta valoración en su imagen, señaló que hay que nacionalizar empresas clave y sentenció: "En la Argentina no hay salida si no se vuelve a discutir la deuda" (Fin). Seguí a El Economista en Google Agreganos a tus medios preferidos. + Agregar