Panorama

Incertidumbre: no se sabe si el mercado está vivo o muerto

La guerra en Medio Oriente sigue sin salida. Además del boqueo a Ormuz, ahora se bloqueó también el estrecho sur del Mar Rojo. Eso llevó al petróleo Brent a US$ 100. Y nadie sabe cómo pueden seguir las cosas.
En EE.UU. además, hubo la menor solicitud de ayuda por desempleo desde 1969. Esto plantea la chance de que la Fed suba la tasa.
Luis Varela 23-07-2026
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Los mercados de aquí, allá y todas partes experimentaron hoy otro día complicado. El foco de la tensión sigue estando en los bombardeos que persisten en la guerra de Medio Oriente, ahora con dos estrechos que traban al petróleo y que llevaron a la variante Brent hasta nada menos que US$ 100 por barril. El tapón, hasta hace dos días era Ormuz, en la boca sur del golfo pérsico, pero ahora se agregó un bloqueo realizado por los hutíes de Yemen, en línea directa con Irán, para que el paso de los barcos tampoco se pueda hacer por el Mar Rojo, trabando la boca sur de esa conexión con Occidente, en lo que se llama estrecho de estrecho de Bab el-Mandeb.

La situación es ciertamente tensa, incierta y de momento sin ninguna salida. Por lo que varios bancos de inversión prevén que es altamente probable que el barril pueda volver a los máximos que hubo al principio de la guerra, en el arranque de marzo, cuando el crudo llegó a superar los US$ 120. Pero atención, que hay expertos en energía afirmando que esta guerra está sumergida en una paradoja como la del físico austríaco Erwin Schrödinger, quien en 1935 lanzó un experimento, encerrando en una caja sellada a un gato y a una partícula radiactiva, diciendo que si no se abría la caja no se sabía si el gato estaba vivo o muerto. Y, con esta guerra, la situación es parecida: Irán no está dispuesto a ceder, EE.UU. no tiene herramientas como para torcerle su posición, y esto puede derivar en más momentos de tregua inestable o en el riesgo de un agravamiento de las condiciones, con un petróleo quizás arriba de US$ 200, lo cual sumergiría a la economía mundial en una situación altamente inflacionaria y recesiva.

Al mismo tiempo, también hoy mismo, se conoció un dato que dejó perplejos a todos los analistas. El departamento de trabajo de EE.UU. informó que durante la semana pasada los pedidos de seguro por desempleo cayeron hasta 187.000 solicitudes, lo que representa el nivel más bajo desde septiembre de 1969 (hace más de 56 años). Es decir, hay muy pocos despidos en territorio norteamericano, lo cual supone que la economía sigue firme, y eso vuelve a reavivar la posibilidad de que la Fed vuelva a estudiar la chance de subir su tasa de interés base.

Tanto es así que, como consecuencia directa a la suba del petróleo, de la gasolina, y de la marcha del empleo, se siguieron calentando hoy las tasas largas de EE.UU.: se pagó 4,1% anual a 1 año de plazo, 4,6% anual a 5 años, 4,7% anual a 10 años y 5,2% anual a 30 años, lo cual lleva a que la cuota de los préstamos hipotecarios esté en el nivel más alto de los últimos 20 años. Y, con posible suba de tasa base en la Fed, la consecuencia cambiaria fue directa, ya que en el exterior el dólar subió contra todo: avanzó 1,1% en Chile, 0,7% en México y Brasil, 0,4% contra la libra y el yen y 0,3% contra el euro y el franco suizo, y no cambió en China.

A todo esto, con semejante ventarrón en contra en el mundo, en la Argentina apareció una sucesión de datos que terminaron alterando aún más a ahorristas e inversores. Como elemento positivo, las ventas en supermercados volvieron a mejorar en mayo y recortaron la caída acumulada de 2026. También como un buen guiño, los escribanos porteños informaron que en CABA en junio hubo 10,2% más operaciones que en mayo y 4% más que en junio de 2025, con un precio promedio en dólares que fue 6,8% más alto que en mayo, pero 1,3% inferior al de junio de 2025. En una situación en la que hay una gran asignatura pendiente, ya que las escrituras realizadas con hipotecas están registrando una caída de participación superior al 30% anual. Y como otro dato ciertamente destacable, se conoció que la agencia Moody's mejoró la nota de Arcor, Pan American Energy, Pluspetrol, Tecpetrol, Telecom Argentina, Vista Energy e YPF, pero mantuvo la nota de Adecoagro.

Pero los semáforos no son todos verdes. ADIMRA informó que la actividad metalúrgica cayó 4,6% en junio en base anual. La consultora Scentia informó que el consumo masivo suma siete meses de caída, con una baja de casi 3% en junio. La Universidad Di Tella midió que la confianza del consumidor cayó 4,8% en julio en base mensual. Y como dato ciertamente preocupante, un informe de CEPA señaló que la morosidad del sector privado con el sistema financiero alcanzó en mayo un récord de 7,6% tras 19 meses de incrementos consecutivos. Y en ese relevamiento se destacó la venta de carteras de deudores incobrables por parte de las entidades bancarias para reducir su nivel de exposición de riesgo. CEPA precisó que la morosidad aumentó cuando el Gobierno desarmó las LEFI, lo que generó una mora en las billeteras virtuales que saltó al 29,6%, afectando a 3,4 millones de deudores. Y el deterioro impactó con mayor fuerza en la juventud debido a que el 40,9% de los créditos otorgados a personas de hasta 24 años se encuentran en irregularidad.

Toda esta situación está generando incertidumbre en los tenedores de dinero, por lo que se siguió acentuando la suba de todos los dólares, con algunas variantes en niveles nominales récord, al punto, por ejemplo, de que en apenas 4 meses el dólar blue saltó $ 170, hasta un máximo nominal sin precedentes. Así, con el dólar oficial a $ 1510,80, el BCRA compró US$ 45 M en el mercado local, pero, al final del día, la autoridad monetaria perdió reservas por US$ 352 M, en parte porque el oro sigue perdiendo valor.

Con todos esos números en juego, el dólar oficial subió $ 8,45 hasta $ 1510,80, el dólar blue subió $ 5 hasta $ 1560, el dólar senebi subió $ 7,46 hasta $ 1514,76, el dólar mep subió $ 9,29 hasta $ 1520,70 y el contado con liqui saltó $ 15,75 hasta $ 1590. Por lo que la brecha entre oficial y blue subió al 3% y la brecha entre el ccl y el mayorista fue del 7%.

Así, mientras en los últimos dos meses hubo una inflación del 4%, el stock de depósitos en dólares crece 2,8% (por lo que cede en términos reales) y el stock de depósitos en pesos ni siguiera se movió, por lo que los datos oficiales del BCRA confirman que hay gente sacando pesos de los bancos, y está dolarizándose, sin dejar los dólares en las entidades, ni siquiera con el intento de inocencia fiscal 2, que está trabajando con mucho apuro Luis Caputo. Más allá de eso, como dato que da cierta tranquilidad, es que hoy hubo tasas quietas en los plazos fijos: por plata chica se siguió pagando 19,4% anual (16% en bancos grandes y 23% en bancos chicos) y por plata grande el premio siguió siendo 25,5% anual.

Por supuesto, donde sí hubo viento claramente en contra fue en los títulos argentinos, tanto públicos como privados. Con menos negocios, los bonos argentinos retrocedieron más del 0,2% promedio, por lo que el riesgo país saltó 26 unidades, hasta 436 puntos básicos, el nivel más alto en 4 semanas.

Pero esto no es un daño que ocurre sólo en Argentina. En papeles privados hubo otra rueda en rojo en la Bolsa de Nueva York, ya que el Dow cedió 1%, el S&P bajó 1,2% y el Nasdaq se hundió 2,1%, con caídas fuertes en tecnológicas grandes como Tesla, Alphabet, Oracle y Amazon, ya que a los inversores no les cierra la masa de dinero que invierten, en relación al dinero que ganan. Y en línea con eso, la Bolsa de San Pablo bajó 0,5% y la Bolsa de México perdió 1,6%.

Y dentro de todo, el mercado bursátil local también fue dañado. Con $ 83.603 M operados en acciones y $ 235.259 M en cedears, la Bolsa de Buenos Aires bajó 1,8%. Al tiempo que las ADR argentinas en NY sufrieron una baja en bloque del 2 al 9% para BBVA, Macro, Galicia, Supervielle, Cresud, IRSA, Telecom, Loma Negra y Edenor.

Por supuesto, el patrón de todo lo que sucede está absolutamente ligado a los commodities, sobre todo al crudo. El petróleo saltó 5,4%, con el WTI a US$ 91,80 y el Brent a US$ 100. Los metales preciosos estuvieron otra vez hacia abajo, ya que la tasa norteamericana aplasta todo. Los metales básicos actuaron mixtos. En Chicago, la soja y el maíz subieron, pero el trigo cayó. En Rosario sobre todo la soja pudo subir, también avanzó el maíz, pero el girasol retrocedió. Y, con la tasa como enemiga, y la incertidumbre petrolera (factor generador de energía y de minado), el Bitcoin bajó 1,5%, con bajas mayores para el resto de las criptomonedas. Seguí a El Economista en Google Agreganos a tus medios preferidos. + Agregar