El pesimismo en los mercados internacionales tuvo un impacto directo en las acciones argentinas, y, como es habitual debido al alto beta del mercado local, las caídas fueron aún más pronunciadas este lunes.
Sin embargo, creemos que los fundamentos deberían actuar como un piso para varios activos.
"Los múltiplos de muchas compañías se encuentran en niveles que podríamos considerar 'normales' en comparación con empresas de países similares, lo que sugiere que continúan subvaluadas si se tiene en cuenta el profundo cambio en el contexto macroeconómico y el potencial de ciertos sectores, como el petrolero, impulsado por el desarrollo de Vaca Muerta", dijeron desde Delphos.
Por otro lado, también observamos que las acciones volvieron a acoplarse al desempeño de los bonos hard-dollar. Durante 2024, el Merval y los bonos Globales mostraron un rendimiento parejo, una correlación que se rompió en noviembre cuando el equity aceleró su rally mientras la renta fija moderaba su ritmo. Sin embargo, recién el lunes el rendimiento acumulado desde enero de 2024 en acciones se ubicó por debajo del GD35, algo que no se veía desde octubre del año pasado.
"Si bien en momentos de alta volatilidad no es recomendable 'agarrar un cuchillo cayendo', consideramos que este podría ser un buen punto de entrada para sumar posiciones con una visión de mediano/largo plazo, más allá de que el timing no necesariamente sea el ideal para estrategias de trading de corto plazo", recomienda Delphos.
Según un informe de Outlier, los ADR argentinos ayer tuvieron caídas más profundas que los índices norteamericanos y que los ETF regionales: entre 3,5% y 10,5%.

"Sólo BBAR no tiene rendimientos negativos de dos dígitos en lo que va del año. En este contexto el Merval rompió el piso de los US$ 1.800 (1749 -5,61%) y ya cotiza en niveles ajustados por inflación de EE.UU. similares a los de 2016 o 2017. Los niveles de draw down en los ADRs ya superan en varios tickers el -30% desde máximos, pero el adagio del cuchillo cayendo aplica", dijeron desde Outlier.
