Después de un viernes (feriado en Argentina) que había sido espectacular para los títulos nacionales, tanto bonos como acciones, en la Bolsa de Nueva York, la apertura de esta semana perdió ese impulso que parecía imparable: los dólares libres dejaron de bajar, los bonos y las acciones mejoraron algo en el mercado local pero estuvieron flojos en Nueva York, el BCRA no pudo comprar dólares (sí mejoró reservas) y el riesgo país casi no se movió.
Lo que probablemente aplacó la euforia estuvo ligado a lo que sucedió con las materias primas, ya que los dos productos principales que tiene la exportación argentina, granos y petróleo, anotaron una rueda con bajas consistentes. Por un lado la Opep pronosticó que la demanda de crudo cederá y el precio del barril bajó. Y por otra parte las condiciones climáticas van siendo más húmedas, se esperan buenas cosechas y fundamentalmente la soja achicó en Chicago.
Lo paradójico de este freno en una euforia que ya se extendía durante prácticamente tres meses imparables es que llegó después de que el viernes el FMI anunció que le perdona a Argentina y a otros países los sobrecargos en las tasas de interés que nos cobra por el dinero prestado, algo que le ahorrará al país el pago de unos US$ 3.400 millones. Y, al mismo tiempo, como la conversación con el FMI está encaminada, el BID también dio una buena noticia, al confirmar que abre su ventanilla para prestarle al país nada menos que US$ 3.800 millones.
Pero además de estos elementos en danza surgió otro semáforo que dejó un tanto boquiabiertos a operadores y analistas. Se sabe, desde hace mucho tiempo el Premio Nobel de Literatura de 2010 Mario Vargas Llosa se viene preguntando algo que se repite desde hace mucho: ¿Cuándo se jodió el Perú? Y lo particular de esa pregunta es que se les acaba de otorgar a los estadounidenses Daron Acemoglu, Simon Johnson y James A. Robinson el Premio Nobel de Economía de este año por sus estudios sobre la desigualdad de riqueza entre naciones.
Desde hace rato, en una pelea puramente ideológica, a nivel local muchísima gente se viene preguntando ¿cuándo se jodió la Argentina? En algún momento se decía que éramos el granero del mundo, que teníamos casi tanto PBI per cápita como EE.UU. y que éramos el país más prometedor del planeta. Pero ya desde hace décadas nos vienen advirtiendo ("Argentinos a las cosas", dijo Ortega y Gasset hace 85 años). Y lo que dijo ayer uno de los tres nobeles de Economía, James A. Robinson provocó gran estruendo: la razón por la que Argentina no avanza es porque somos "Expertos en ñoquis y clientelismo".
Este momento de grandes disputas de poder, y de intereses, tiene desde lo financiero una fecha inmediata al comicio del 5 de noviembre: tras su reunión mensual de dos días (6 y 7 de noviembre) el titular de la Fed Jerome Powell deberá anunciar qué hace con la tasa de interés base de ese organismo. Hasta hace un mes muchos estaban convencidos de que la volvería a bajar en 50 puntos básicos, como hizo en setiembre, pero los últimos datos de inflación y empleo tienen a ese número en gran suspenso.
En este momento, la mayoría piensa que la baja de la tasa de la Fed será de 25 puntos básicos, de 5% a 4,75% anual, pero crece la cantidad de expertos que especula con que probablemente Powell deba dejar su tasa quieta. Y tanto es así que este lunes las tasas largas de EE.UU. siguieron subiendo: se pagó 4,2% anual a 1 año de plazo, 3,9% anual a 5 años, 4,1% anual a 10 años y 4,4% anual a 30 años.
Esto vino coronado por más tensiones geopolíticas aquí, allá y en todas partes. Así como las familias millonarias huyen de Rusia y la desangran, algo parecido ocurre en la China del emperador Xi Jinping. Y así como Putin buscó compensar su vaciamiento invadiendo Ucrania y apropiándose de sus riquezas, ayer se vivió otro momento de gran temor porque como los estímulos de Beijing no están funcionando, China desplegó ejercicios militares récord alrededor de Taiwán y la inseguridad mundial dio otro paso hacia adelante.
Y como era de esperar, con tasas más altas en los bonos norteamericanos, y con tensiones alrededor de Taiwán, además del caos de Medio Oriente y las decisiones que va tomando Putin (entre los casos más notorios) muchos inversores mundiales decidieron inclinarse por buscar refugio nuevamente en el súper dólar: tanto que este lunes el billete verde saltó 0,4% en Japón, México y Chile, 0,3% contra el euro y en China y 0,1% contra la libra, y bajó 0,6% únicamente en Brasil.
Y en Argentina, como el ajuste de Milei está enfocado en los sectores sin ningún tipo de poder, dejando a la casta prácticamente intocable, se teme que esta administración logre poner las cuentas un poco en orden, quizás abra la economía para quitarle la gran protección a muchos empresarios (algo que está generando muchas jaquecas en la UIA), pero los que miran de largo plazo dudan que el problema estructural de "ñoquis y clientelismo" se pueda erradicar del país tan fácilmente.
En base a todo esto, después de ganancias gigantes del 40% en dólares en apenas 90 días para los que hicieron carry trade (operaciones con tasa de interés mientras el dólar local era aplastado), la situación del BCRA (con granos y petróleo en baja) no fue tan cómoda, por lo que con el dólar exportador a $1.046,12, la autoridad monetaria no pudo comprar en el mercado ni un solo dólar (aunque al final del día pudo sumar reservas por US$ 67 millones porque el blanqueo sigue engordando a los bancos).
Con todo ese clima, los "carrytraidistas" se inquietaron porque los dólares libres dejaron de bajar: el blue subió $10 hasta $1.190, el Senebi subió $9,66 hasta $1.185,56 y el MEP avanzó $6,58 hasta $1.140,67. El único que estuvo a la baja fue el contado con liquidación que cedió 70 centavos hasta $1.184,16. Por lo que la brecha entre oficial y blue fue del 18% y la del CCL con el mayorista fue del 21%.
Con ese marco, después de una suba monumental en los últimos tres meses, los bonos argentinos pudieron estirar otro día con algunas mejoras, pero no tan sustanciales y, con buen volumen, como se movió el eje 0 del riesgo de EE.UU., el riesgo país de Argentina bajó apenas 3 unidades, hasta 1.106 puntos básicos, sin que pudiera quebrar el piso de 1.100 puntos que muchos esperaban romper.
En papeles privados, a la espera de la pelea entre Trump y Harris y de la decisión de la Fed con su tasa de interés, la bolsa de Nueva York sigue imparable, ya que el Dow subió 0,5%, el S&P mejoró 0,8% y el Nasdaq tuvo un alza del 0,9%, hasta nuevos récords históricos. En tanto que la Bolsa de San Pablo subió 0,8% y la Bolsa de México bajó 0,7%.
Y en el mercado bursátil local la situación fue prácticamente mixta. Con más volumen, $65.093 millones operados en acciones y $50.732 millones en Cedears, hubo una suba del 1,2% en la Bolsa de Buenos Aires, pero los ADR argentinos en mostraron una suba del 1% para YPF pero luego una baja en bloque del 1% al 3% para Supervielle, Bioceres, Francés, Despegar, Telecom e IRSA.
Todo, de alguna manera, está colgado del temor de lo que pueda salir de la elección de EE.UU., de la tasa de la Fed y de la posibilidad de que China se estanque y exporte deflación. Por eso hubo una importante baja del 2,3% para el petróleo. Y como el dólar es el refugio elegido, los metales preciosos estuvieron para abajo. Los metales básicos también fueron declinando. En Chicago hubo bajas fuertes para soja, maíz y sobre todo para el trigo. En Rosario el trigo se sostuvo, pero hubo números en rojo para soja y maíz. Y lo que ganó terreno fue el mundo cripto, un refugio lejos de todo, tanto que se anotó un salto del 4,7% para el Bitcoin con subas similares para el resto de los valores de ese panel.